La cruzada escolar por el gas tuvo un final feliz

El suministro llegó a Nuestra Señora de la Guardia. Fue una gran lucha de los docentes.

Neuquén.- Aunque las aulas aún están heladas, la escuela de gestión social Nuestra Señora de la Guardia recibió con alivio el anuncio de la finalización de las obras de gas. El suministro se restituyó luego de más de dos años de trabajos para contar con un servicio fundamental para el desarrollo escolar.

A la escuela asisten un 280 chicos de sectores vulnerables, aceptados siempre y cuando no tengan los medios para asistir a otra escuela. A las carencias que pasaban en sus hogares los alumnos tenían que sumar las de la escuela, que funcionaba con estufas eléctricas que llevaban los mismos estudiantes o unos cañones que emanaban gases tóxicos y sólo podían estar prendidos un par de horas.

“¿Cómo lo llevamos? Pasando mucho frío”, señaló Natalia Velázquez, la directora de la escuela que, aunque es contemplada por el Gobierno como una escuela privada, no tiene fines de lucro y cobra una colaboración voluntaria de 100 pesos para pagar sus gastos.

“Son excepcionales. Su preocupación excede lo individual. Todo este tiempo pensaron sólo en cómo mantener a los chicos teniendo clases en la escuela”.Natalia Velázquez. Directora de la escuela Nuestra Señora de la Guardia

El problema comenzó en abril de 2014, con las copiosas lluvias que azotaron la región. Los terrenos del colegio se anegaron y el salitre carcomió las cañerías, que se llenaron de agua. “Quisimos calentar una pava y no salía gas”, recordó Velázquez. Así inició un periplo de gestiones para adecuar las instalaciones según las exigencias de Camuzzi y recuperar el servicio.

Con aportes de distintos funcionarios, lograron hacer frente a la instalación de nuevas cañerías y aún resta verificar el buen funcionamiento de las calderas para poder templar las aulas y recibir a los chicos. “Vamos a anunciarlo por los medios y las redes, esperamos que pueda ser esta semana”, apuntó la directora.

Velázquez destacó el compromiso de los 55 docentes que enfrentaron sin quejas la difícil situación del colegio. “Son excepcionales, su preocupación excede lo individual, piensan sólo en mantener a los chicos en la escuela”, agregó.

Aunque siempre se optó por mantener el funcionamiento de la escuela, el frío y la lluvia obligaron a los directivos a suspender algunas semanas de clases durante el invierno y, en otras ocasiones, a trabajar en horarios reducidos.

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