La cuarentena de Marité Berbel: la paz de la chacra, cocina y música
Por MARIO CIPPITELLI - [email protected]
Un poco afónica y preocupada, pero tratando de cuidarse en medio de la pandemia del coronavirus. Marité Berbel pasa la cuarentena obligatoria junto con su compañero, Luis Trujillo, en la chacra que tienen como refugio, rodeados de plantas y animales, en la Colonia 2 de Abril de la ciudad de Plottier.
Las últimas exposiciones públicas para cantarles a los neuquinos a través de internet le pasaron factura a la voz de Marité. Por eso trata de hablar poco, a la espera de que termine la pesadilla para reanudar su gira artística por cada rincón de la provincia de Neuquén.
Mientras tanto, disfruta con Luis las hermosas mañanas del otoño, aprovechando que todavía no llegó el frío. Ambos recorren la chacra, tratan de hacer ejercicio y buscan la manera de matar el tiempo que, en épocas de aislamiento, parece que corriera más despacio.
“Gracias a Dios tenemos este lugar que nos permite no estar tan encerrados”, asegura Luis. Dice que en las caminatas que realizan aprovechan para podar algunas plantas o recoger algunos frutos de los árboles que les ayudan con el sustento, igual que una huerta con verduras y hortalizas que tienen en el lugar.
Si bien están solos, cuentan con una simpática compañía. Son 14 perros de todos los tamaños que se fueron sumando con los años. Algunos eran de ellos; otros fueron adoptados porque sus dueños no los querían. Y ahora están ahí, retozando en el jardín y haciendo que la vida sea más llevadera para sus dueños, que hoy quedaron aislados de sus familias de manera inesperada.
Y cuando llegan las horas de ocio, aparecen dos opciones: la creativa musical y la gastronómica, porque Marité cocina muy bien, aunque Luis no le va en zaga. Panes caseros, asado al horno de barro, tortas fritas, pastas de todo tipo. “Tratamos de no comer tanto, pero es imposible”, reconoce Luis entre risas.
En las redes sociales, ambos suben fotos con los platos y recetas más variadas, una tendencia que se hizo popular desde que comenzó el encierro.
Afortunadamente, el 8 de marzo, luego de una presentación en Las Ovejas y cuando ya comenzaba a hablarse del coronavirus, ambos decidieron hacer una gran compra de todo tipo de artículos y productos por si pasaba lo que finalmente pasó: la cuarentena. Por eso, ahora no tienen necesidad de salir. Esa última compra más las verduras y frutas que les da la chacra (también tienen gallinas y patos) son más que suficientes para aislarse sin mayores preocupaciones.
En las horas más tranquilas, donde el silencio se muestra más profundo de lo que habitualmente es, Marité retoma el mandato que lleva en la sangre: la música. Entonces toma una guitarra que hay en la chacra y lanza arpegios al aire, recordando alguna de las tantas melodías que heredó de su papá Marcelo, o ensaya arreglos musicales que puedan acompañar a la enorme cantidad de canciones que tiene en su repertorio. Cuida su voz y casi no canta. Apenas es un tarareo bajito que permita marcar el rumbo de alguna cadencia musical sin necesidad de forzar la garganta.
No salimos a ningún lado. Nos vacunamos contra la gripe porque estamos en la edad de riesgo, así que tenemos que cuidarnos
Así transcurren los días de Marité y Luis en tiempo de coronavirus. Aislados de todos, pero en ese pequeño mundo que tienen y que disfrutan, entre plantas y animales.
Ya volverá el vértigo al que estaban acostumbrados. De los viajes por el interior de Neuquén, de las fiestas populares y los escenarios frente a multitudes.
Ahora es momento de cuidarse y redescubrir la belleza de las cosas simples. El tiempo ideal y necesario de quedarse en casa.
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