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La Mañana Opinión

La era del crudo, las dudas del gas y la incertidumbre electoral

La producción de petróleo es la opción que mantiene el ritmo en Vaca Muerta. Fue la salida a la crisis del subsidio y el cuello del transporte del shale gas, que generó un mal precedente.

POR FERNANDO CASTRO - Editor +e

El Brent, que moderó su incremento ayer, les sigue guiñando un ojo a los desarrollos en Vaca Muerta. Los 74 dólares ofrecen un colchón importante para la incipiente producción no convencional. YPF, que quizás no dé la medida del promedio de la cuenca, dice que puede producir sin tantos sobresaltos a 40 dólares por barril. Su curva de conocimiento hoy le juega más a favor que a nadie. Tanto es así que el CEO de la compañía, Daniel González, sostuvo que triplicarán la capacidad de procesamiento en tres áreas. Hay petróleo y hay cómo transportarlo (por ahora). Faltan las plantas de procesamiento que permitan colocar esos barriles de shale oil en el mercado, que parece que en los próximos meses también podría ampliarse hacia al frente externo.

La del crudo es una novela conocida. Fue y es la opción ante la doble crisis del gas: primero, la del cuello de botella, que sólo podría solucionarse con un nuevo gasoducto que no está muy claro todavía quién está dispuesto a construir en la actual coyuntura económica. Así, hoy, el crudo es “oro”, como dijo un encumbrado político de esta provincia. La otra parte del conflicto en torno a la producción del shale gas tiene que ver con el litigio judicial latente en los despachos de Tecpetrol (Grupo Techint), damnificada por la decisión del secretario Gustavo Lopegui de acotar el tenor del megasubsidio al gas de Vaca Muerta ante la tijera demandante del FMI. (¿Neuquén dejará de reclamar las ocho áreas que le habían prometido que recibirían ese beneficio en enero pasado?).

Por ahora, habrá que seguir prendiendo velas al precio internacional, que también impone como combo adicional atenuar los cruces entre las productoras no integradas y las que sí lo son, ya que ofrece a las primeras otro rango de maniobra. Venían sobrellevando la imposición de un precio interno a la baja (adicional a la baja de fines de 2018 en el valor internacional) ante la política de las refinadoras de pagar el export parity menos otros descuentos. Los funcionarios se sacaban fotos en ese reducto de buenas noticias que son las áreas de Vaca Muerta, y en los papeles se achicaba el subsidio al gas y se ponían retenciones.

La magnitud de posibilidades en torno a Vaca Muerta tiene su correlato en los desafíos políticos, sociales y económicos que les proporciona a la provincia y el país.

El tan mentado blindaje sindical a Vaca Muerta mostró algunas grietas en paralelo esta semana. La paritaria petrolera, cruzada por internas, la coyuntura económica súper compleja y la carrera electoral a nivel nacional, mostró un atisbo de crisis y esa suerte de piloto automático con la que suele surgir: el llamado a conciliación obligatoria. Es la primera foto salarial del año del archipoderoso gremio petrolero, que puede afectar la producción apretando las teclas del telecomando sindical. Solo la baja de la inflación, como en el resto de los sectores sindicalizados, será el atenuador de cualquier conflicto rumbo a octubre.

Por lo pronto, no está claro qué es lo que más les cierra a las operadoras. Esa suerte de operativo temor recargado acerca de los fantasmas del pasado, o la foto de un gobierno nacional que trata de dar respuestas en materia económica en medio del azote latente de los mercados, que le vuelven a mostrar su peor cara. El gobierno provincial, con Omar Gutiérrez a la cabeza, desligó en el primer turno del año la coyuntura nacional de la realidad política neuquina. Queda por ver qué sucederá en los próximos meses.

¿Habrá sido una frase de campaña aquella de que los proyectos nacionales, Cambiemos incluido, que le peleaban al MPN la hegemonía en Neuquén, son los mismos que dejaron el país “a los tumbos”? Se verá. Como también se verá todo lo “isla” que puede ser la provincia en medio de la tormenta económica. Por ahora, se las ingenió bastante bien para mostrar los mejores indicadores económicos del país en materia de empleo y crecimiento, pese a la deuda pendiente de seguir achicando la brecha estructural entre los que más y menos tienen. Después de todo, si Vaca Muerta se desarrolla, debería ser con ese objetivo primero entre cejas. Nadie dice que eso sea una tarea sencilla, y es algo así como un gran problema para tener e ir solucionando. Más de Vaca Muerta y todo a su alrededor: desafíos y problemas grandes para soluciones igual de grandes.