Un poco más allá de los senderos con pavimento e iluminación, en pleno Parque Norte de Neuquén, la barda se abre como un mapa infinito de posibilidades. Los corredores expertos ya conocen todos sus vericuetos y se sumergen entre la flora del lugar de forma casi automática, pero el terreno se presenta hostil para los principiantes, que pueden desorientarse en medio de ese paisaje reiterativo y sin sobresaltos.
Para evitar que esos temores se alimenten y crezcan, dos deportistas neuquinos pensaron que la mejor alternativa es presentarles la barda a los niños. Por eso, se unieron para crear la primera escuela de senderismo infantil, que nació como una iniciativa privada y hoy se convirtió en una escuela municipal que se perfila como un semillero de nuevos fanáticos del Trail.
Franco Paredes, profesor de Educación Física y destacado deportista de Trail y Ultratrail, se sumó a Julián Muffato, un licenciado de Recreación, para darle forma a este nuevo espacio que promete sembrar el amor por la barda en niños de entre 5 y 16 años.
“La respuesta fue muy buena, por la situación del COVID separamos a los grupos en burbujas y ya completamos el cupo de 300 inscriptos”, dijo Paredes y aclaró que es posible que en octubre se abran nuevos lugares para seguir contagiando las ganas de hacer actividad física en los niños.
Todos los martes y jueves, en distintos horarios de la tarde, los grupos de chicos comienzan sus encuentros en el quincho de motocross para iniciar un recorrido por senderos ya delimitados de la meseta. Los coordinadores separan los grupos para que los niños más enérgicos puedan correr o trotar, mientras que hay otro ámbito para aquellos que disfrutan de una caminata tranquila.
Una vez que se reabra la inscripción, es posible que se sumen nuevos días de la semana en los que estará disponible la actividad. Como se trata de una escuela municipal, todos los encuentros son gratuitos y abiertos a todos los habitantes de Neuquén, siempre con inscripción previa.
“Tratamos de usar los senderos que están menos congestionados por deportistas adultos, para que ellos puedan estar más seguros”, detalló el docente y aclaró que suelen repetir algunos recorridos para que los chicos ganen confianza, aunque también modifican las trayectorias para sumar desafíos nuevos.
Como la escuela es un espacio nuevo, los docentes se enfrentan a un abanico de posibilidades para sumar nuevos conceptos. Ya piensan en incluir actividades de scoutismo, supervivencia y cabuyería, que es el arte de hacer nudos. El objetivo es que los niños sepan iniciar una fogata y conozcan las normas para permanecer en un área protegida.
“Todavía no lo hicimos, pero queremos convocar a un ingeniero ambiental para darle charlas de interpretación y que conozcan la flora y la fauna autóctona del lugar”, expresó Paredes, quien agregó que el objetivo es motivar en los niños un contacto más frecuente con la naturaleza y la actividad física, pero no entrenarlos para competencias.
“Hay chicos que son muy activos, y si notamos que alguno tiene más espíritu competitivo y le interesa participar en carreras, lo vamos a acompañar, pero no es el objetivo principal de esta escuela”, aclaró el atleta, que ganó varias competencias en carreras de Trail y Ultratrail y se entusiasmó con este proyecto con las ansias de devolver a Neuquén una porción de todas las experiencias gratificantes que vivió gracias a su conexión con la barda.
Los grupos se dividen entre culebras, liebres y pumas. Las categorías más jóvenes hacen un recorrido de 40 minutos, mientras que los pumas ya practican el ejercicio durante una hora. Es tiempo suficiente para desconectarse por un rato de la pantalla y comenzar a aprenderse el terreno de memoria, con el fin último de perderle miedo a los senderos serpenteantes de las bardas neuquinas.
Con los conocimientos que aportan los docentes, desde la Recreación y la Educación Física, el objetivo es que los más chicos puedan ganar confianza en el terreno y se animen también a trepar o escalar las cimas más escarpadas. Para esto, los profes no piden ningún equipamiento especial.
“No se les pide que traigan nada en particular, por ahora el clima es ideal para caminar pero, cuando llegue el verano, vamos a pensar en alternativas para la hidratación”, aclaró Paredes. En los primeros años de la escuela, cuando era de gestión privada, habían montado un puesto de hidratación. Sin embargo, los protocolos vigentes por la pandemia no permiten que los niños compartan bebidas y utensilios.
“Vamos a pedir que cada uno traiga su propia hidratación; los que tengan un chaleco especial para hidratación está bien que lo traigan, pero no es necesario. Con una botellita de agua en la mano está bien”, dijo Paredes y agregó que los docentes ayudan a los niños en los senderos más difíciles, cuando tienen que soltar la botella para valerse de las dos manos con el fin de mejorar su equilibrio.
Los alumnos de la escuela son chicas y chicos activos, que suelen practicar otras actividades o que disfrutan de la actividad física y el aire libre. En muchos casos, llegan incentivados por sus padres deportistas, que aprovechan a dejarlos con los profesores mientras ellos mismos hacen su entrenamiento por los senderos de la barda.
Para Paredes, la pandemia motivó a muchas personas a revalorizar la importancia de mover el cuerpo y conectarse con la naturaleza. Para oponerse al encierro que fue obligatorio por tantos meses, los neuquinos redescubrieron los senderos de Parque Norte y desafiaron sus propios límites con caminatas y carreras de montaña.
Ahora, muchos de esos padres quieren inculcar el mismo espíritu en sus hijos, por lo que fomentan su participación en este espacio. La matrícula completa, con 300 niños ya disfrutando de la barda, demuestra que la tendencia del Trail llegó para quedarse y está más vigente que nunca.
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