La escuela que sobrevive

Está en Covunco Arriba, tiene 93 años y estuvo a punto de cerrar.

POR FABIAN CARES / regionales@lmneuquen.com.ar

La histórica Escuela 73 de Covunco Arriba vive atravesada por la angustia y los fantasmas latentes de que se cierren en forma definitiva sus puertas. Diez alumnos, dos maestros de grado, cuatro profesores y cuatro auxiliares batallan contra el tiempo y las circunstancias para que la institución siga viviendo y logre llegar con los mejores bríos a su primer centenario.

A principios de año la noticia de falta de transporte volvió a encender las alarmas y otra vez regresaron los miedos. Ante este panorama, y tal como lo habían hecho en otras oportunidades, alumnos, padres y docentes se pusieron el hombro y todos juntos emprendieron el camino de lucha para revertir la situación. A la falta de transporte se sumó la supresión del cargo de directora y la escuela quedó a la deriva y acéfala.

En la primera parte del año funcionó gracias a la buena voluntad de la única docente de grado, Natalia Cayún, y de los maestros especiales. Ellos emprendieron la batalla para persistir con las puertas abiertas. Muchas fueron las actividades de reclamo ante estamentos de educación de Zapala y Neuquén. Hasta mantuvieron una reunión con la ministra Cristina Storioni. Así, lograron destrabar la problemática del transporte y se restituyó el cargo de directora. Esta función pasó a manos de la docente Graciela Geldres, que comenzó con sus funciones el 19 de marzo.

En contacto con este medio Geldres contó que ya había cumplido tal función en el 2015. “Ya en aquellos años sentíamos este miedo de que la escuela cerrara sus puertas por todos estos problemas, que lamentablemente se repiten cada año. Una escuela que se cierra nunca más vuelve a abrir sus puertas. El desmantelamiento es atroz”, dijo. Agregó además que “esto depende de una decisión política”.

“Se debería reflexionar que hay muchas familias y que se le deben brindar a sus hijos la posibilidad de estudiar y darles herramientas de contención que tal vez no encuentran en otros colegios de la ciudad y además el refuerzo que significa el aporte del comedor escolar, que sin caer en el asistencialismo, es una ayuda vital en muchos casos”, indicó Geldres.

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El miedo de que no queden más alumnos

La directora del establecimiento Graciela Geldres contó que la falta de transporte trajo a escena nuevamente el fantasma del cierre de la escuela, algo que los padres, alumnos y docentes habían vivido unos años atrás.

“Si se iban los alumnos, la escuela iba a quedar deshabitada y todos los docentes pasarían a disponibilidad hasta que se pudiera solucionar la situación. Ese es el mismo miedo y sobre todo la incertidumbre que se vive hoy”, comentó.

“Somos conscientes de que es una escuela que está funcionando en un área rural, pero que contamos con una matrícula que es netamente en su mayoría de niños de ciudad pero pertenecen a sectores muy vulnerables de Zapala y del paraje”, dijo la funcionaria.

El establecimiento escolar fue fundado el 9 de diciembre de 1925 y se encuentra enclavado en un hermoso rincón del paraje conocido como Covunco Arriba.

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