La fórmula no tapa la interna

Los peronistas de Neuquén están pulseando, como siempre, más por los cargos que por la política de fondo. La fórmula Alberto Fernández presidente-Cristina Fernández vicepresidenta acelera aún más los tiempos de puja para conocer cómo se armarán las listas de senadores y diputados en ese sector. La elección nacionalizada y el quebranto de Cambiemos hace que la posibilidad de que el PJ meta dos senadores en la provincia, y dejar afuera al macrismo, esté cada día más clara. Hay dos sectores bien definidos: el de Oscar Parrilli, mano derecha de CFK y antiguo armador, hoy devenido en blanco de críticas de los “nuevos peronistas”, y el de Darío Martínez, diputado nacional, presidente del PJ neuquino, entusiasta y hábil orador de temas nacionales. Será difícil que los dos compitan en las PASO. Sería mostrar una innecesaria hilacha que se ve de antemano. Los dos están buscando el cargo de primer senador y la pulseada se definirá pronto, sin elecciones. A Parrilli le achacan, al igual que a Rioseco, el hecho de no abrir el juego a otros sectores militantes por fuera de las cofradías familiares. Pero el argumento es al menos falaz. La política sigue siendo un cobijo con nombres personales. Martínez es el más “fresco” de los referentes, a pesar de que se ha anotado en varias candidaturas, Rioseco actúa como intendente de Cutral Co como si fuera el hermano, y el mismo Javier Bertoldi ya puso a rodar a su familia, como transmisión hereditaria de la política. O sea, el recambio generacional, en el principal polo opositor al MPN, se alimenta de las mismas caras. No hay argumentos para culpar al otro. Así, en unas semanas decantarán las candidaturas donde no habrá demasiadas sorpresas, en un peronismo que puso su modo electoral.

El sector de Oscar Parrilli y el del PJ de Darío Martínez pujan por el primer lugar en la lista de senadores.

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