El clima en Neuquén

icon
15° Temp
43% Hum
La Mañana cuarentena

"La gente pensaba que se terminaba el mundo"

Sandra Zura, cajera de un supermercado, recuerda los primeros días de cuarentena cuando le tocó estar en la primera línea de riesgo por ser trabajadora esencial.

Mientras la mayoría de la población permanecía, aquel 20 de marzo de 2020, dentro de sus casas en el primer día de la cuarentena total establecida por el gobierno nacional con el objetivo de frenar la propagación del coronavirus, Sandra Zura llegó a su lugar de trabajo, un supermercado en la zona del Alto de la ciudad, como lo hacía desde hace más de veinte años.

No iba a ser un día más para trabajar para esta mujer de 46 años, madre de cuatro hijos –de entre 8 y 18 años-, considerada dentro de la categoría de trabajadores esenciales.

Te puede interesar...

Cuando salió de su casa rumbo a su trabajo como cajera en el supermercado lo primero que le llamó la atención fue ese silencio atronador en las calles de la capital neuquina. Solo estaba permitido circular para salir a comprar comida o medicamentos en locales de cercanía. Todo estaba paralizado, se habían suspendido las clases, los comercios habían bajado las persianas y las oficinas estaban cerradas.

“Todo se cerró de golpe y hubo un montón de restricciones, y eso al principio me asustó un poco”, recuerda Sandra sobre aquel comienzo la cuarentena estricta. “Se cambiaron los horarios, se redujo el personal porque había compañeros de riesgo y compañeras embarazadas y fuimos tomando conciencia por todas las medidas de prevención que había que tener en cuenta”, describe la cajera sobre cómo era trabajar en la primera línea de riesgo en contacto permanente con las personas.

Gran cantidad de personas llegaban al súper para aprovisionarse de alimentos. “Fueron días de mucho estrés para mí porque la gente pensaba que el mundo se terminaba al otro día, cargaban los changuitos con alimentos y productos de limpieza”, describe sobre los primeros días de la cuarentena.

Confiesa que los primeros días de la cuarentena trabajó con miedo: “se te cruzan un montón de cosas por la cabeza y uno trataba de hacer las cosas lo más prolijo posible para cuidarse y cuidar al resto, ya sea clientes y compañeros de trabajo”.

Cajera de la Anonima (2).JPG
“Todo se cerró de golpe y hubo un montón de restricciones, y eso me asustó un poco”, dijo la cajera.

Destaca que estaban muy atentos para que los clientes tomaran todas las medidas de prevención, el cumplimiento de la distancia y el uso obligatorio del barbijo o tapaboca. “En esos primeros días me sorprendía que algunos clientes no solo venían con barbijos sino también con todo tipo de máscaras y guantes”, precisa.

El hecho de tener que trabajar mientras la gran mayoría de los trabajadores de otras actividades o rubros no esenciales podían resguardarse o trabajar en sus casas no le generaba conflictos. “Lo hacía con mucha conciencia, con mucho cuidado, sabía que era necesario venir a trabajar y que debíamos continuar con nuestras tareas más allá de que había una pandemia”, explica. Recuerda que más de una vez sus hijos le preguntaron por qué tenía que trabajar. “Desde que tienen uso de la razón saben que su mamá trabaja en el rubro comercio y así lo comprendían”.

A un año del comienzo de la cuarentena estricta, Sandra asegura que “más allá de los protocolos y cuidados los temores a contagiarse están”. Recuerda la tensión que se creaba en la línea de cajas cuando un cliente o un compañero de trabajo estornudaba o tosía: “Había una psicosis, lo miraban como si esa persona iba a contagiarla”.

“Sabía que era necesario venir a trabajar y que debíamos continuar con nuestras tareas más allá de que había una pandemia”, explica la trabajadora.

Responsabilidad para no tener que volver atrás

Ante una posible segunda ola de contagios en la Argentina como sucedió en Europa, la cajera Sandra Zura considera que “para que eso no ocurra ahora depende del cuidado y la responsabilidad de cada uno de nosotros para no tener que volver para atrás”.

A un año del comienzo de la cuarentena obligatoria, la mujer se retrotrae a lo que fueron esos comienzos en que muy poco se sabía del virus, las imágenes que mostraban lo que ocurría en Europa con un alto número de contagiados y víctimas mortales. “Si bien sabíamos que había un virus nuevo, nadie se esperaba lo que pasó, nadie pensaba en la magnitud de lo que iba a ocurrir, con millones de contagiados y miles de muertos”.

Lamentablemente observa que “hay un relajamiento general, que se nota en el no uso del barbijo o tapaboca, y que la gente se junta”.

Cree que la responsabilidad ahora, y siempre, “es pura y exclusivamente de cada uno de nosotros, en tomar todos los recaudos porque si todos somos conscientes y lo hacemos creo que vamos a estar mucho mejor para enfrentar esta pandemia”.

Lo más leído

Leé más

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario