El tan esperado anuncio de la “guerra contra la inflación” finalmente no tuvo medidas concretas para impulsar hacer bajar los precios e insiste con viejas recetas que ya fracasaron antes, aseguran los economistas.
La declaración grabada del Presidente llamó a una una mesa de diálogo con empresarios y gremios, reiteró el ya fracasado control de precios, repitió la amenaza de aplicación de la Ley de Abastecimiento, y mencionó la fijación de precios máximos en comercios, y disponer nuevos valores para los cortes populares de la carne.
También se creará el Fondo Estabilizador del Trigo Argentino buscará “estabilizar el costo de la tonelada de trigo que compran los molinos argentinos y reducir el impacto local de la fuerte suba del precio internacional como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania”.
En otro decreto se modificó el actual esquema de retenciones de los productos derivados de la soja, como el aceite y la harina, a partir de la quita del diferencial entre los productos industrializados y los sin procesar dentro del complejo sojero. Así, estos subproductos pasarán de tributar 31% al 33% en concepto de derechos de exportación, lo que implica una suba de dos puntos en la alícuota hasta al menos fin de año.
Según varios economistas, los anuncios “son las mismas viejas ideas” que ya se aplicaron sin éxito y “van a producir los mismos resultados negativos”. Los analistas sostienen que con estas medidas la inflación seguirá subiendo: “Ya pasamos del 30% anual al 50%, este año va a ser al menos del 60% y el año próximo seguirá aumentando si siguen con las mismas ideas”.
El último dato oficial difundido hace unos días mostró que la inflación se volvió a acelerar en febrero y alcanzó el 4,7%, con lo que acumuló así un 52,3% en los últimos doce meses, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El primer bimestre comenzó así con altas subas de precios (luego de que en enero el IPC hubieras sido del 3,9%) y eso empieza a generar dudas sobre la viabilidad de la proyección oficial acordada con el FMI, del 48% para 2022.
Con el dato de febrero, la suba de precios superó lo que esperaban las consultoras privadas, que proyectaban un 4%. Los alimentos volvieron a tener un peso relevante, con un escalada del 7,5%.
El ministerio de Economía aseguró que las frutas y verduras “registraron subas de dos dígitos en casi todas las regiones”, principalmente los lácteos (entre 6,0% y 8% según la región), pan y cereales (entre 3,7% y 5,8%) y carnes y derivados (5% mensual)”. Los aumentos de alimentos fueron especialmente altos en el conurbano (8,6%), la única región de las relevadas por el Indec que superó el promedio de 7,5%.
El transporte fue otro rubro con fuertes aumentos (4,9%) y le siguieron Equipamiento del hogar (4,4%), Bienes y servicios varios (4,3%), Restaurantes y hoteles (4,3%), Salud (3,6%), Prendas de vestir y calzado (3,4%), Vivienda, agua, electricidad y gas (2,8%), Educación (2,6%), Recreación y cultura (2,3%) y Comunicaciones (1,5%).
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