A la hora de hablar de las ventas en el mercado de combustibles, a nivel nacional ha habido una retracción. En Neuquén y Río Negro la baja no ha sido tan grave, en particular en las zonas donde el petróleo tiene mayor presencia, aunque sí se notó esta retracción en áreas donde la principal actividad es la fruticultura.
Particularmente, hay una serie de factores que nos preocupan y para los que sería deseable encontrar una solución en los próximos meses, en el marco del diálogo.
Uno de los temas importantes es el de los cargos aparte del costo de compra de los combustibles que tienen que sobrellevar los propietarios de estaciones de servicio. Están los casos de los cargos por tarjetas de crédito y los costos bancarios a pagar por los movimientos de efectivo. Son porcentajes altísimos que forman parte de los problemas que en un contexto económico como el actual, donde cualquier erogación se termina sintiendo, inciden en el negocio.
Los estacioneros afrontan además un escenario en el que los pagos por ventas realizadas con tarjetas de crédito se perciben casi siempre a tres semanas, mientras que la compra de combustible es al contado en el momento o a lo sumo con un par de días de diferencia. La situación impositiva dentro de la provincia para el sector también es otro tema de preocupación. Hay cargas como Rentas que se pagan sobre el total de lo que se comercializa en las estaciones, y el 50 por ciento del precio del combustible está conformado por impuestos. Es decir, se aplica un impuesto sobre otro impuesto. En el plano municipal, está el caso de las tasas como la de Comercio, que toman en cuenta las ventas y no la cantidad de metros cuadrados de superficie de las estaciones.
Respecto de la liberación de los precios, buscando que sean congruentes con el resto del mundo, cabe destacar que se generó un escenario en el que, como en el caso del gas, el país se encamina a tener un excedente y otro tanto sucede con el crudo, en franco crecimiento. La mayor producción de hidrocarburos, con los saltos que se experimentaron en el último año, le quitan presión al mercado. El hecho de que se haya dejado de importar es trascendental, porque cuando ocurría, había que esperar que se cubrieran los cupos para diferentes sectores de la economía. Esto nos recuerda aquellas imágenes del pasado de faltantes de combustibles, de las que hoy estamos lejos. Esta situación del incremento de la producción trajo una estabilidad muy grande y notable.
Respecto de lo que viene, para el 2019, queremos ser optimistas y esperamos que la baja del crudo que se da en estos días no afecte las inversiones, de modo que el país se encamine no sólo a satisfacer la demanda interna de combustibles sino también a incrementar las exportaciones.


