La mirada de los demás
Actualmente todos vivimos pendientes de la mirada de los demás. A ello contribuye grandemente la exposición en las redes sociales, las cuales son una realidad que no podemos evitar y que deberíamos aprender a manejar con inteligencia.
Pero ya sea de modo presencial o virtual, muchos no saben cómo manejar la mirada social, y eso los llena de ansiedad. En primer lugar, necesitamos ser conscientes de que la opinión que tengo de mí mismo es asunto mío y nadie debería inmiscuirse. Y la opinión de los demás sobre mí es tema de ellos y, de ninguna manera, tiene que determinar cómo me siento.
Cuando alguien dice algo negativo de mí, ese mensaje me va a afectar solamente si yo creo que soy eso. De lo contrario, no hay motivo para sentirme mal. A quien me hace perder la calma, con sus palabras o su accionar, yo le entregué autoridad para que afecte mi estado de ánimo. No les demos ni valor ni autoridad a quienes sólo vienen a dañar nuestra vida.
Hagamos lo que hagamos, siempre va a haber alguien que no nos quiera y nos critique. ¡Es imposible caerle bien a todo el mundo! Y tampoco podemos vivir pendientes de la mirada de la gente, haciendo cosas para que nos amen. Lo más sano para nuestra estima es procurar respetar a los demás, por el simple hecho de que son seres humanos iguales a nosotros.
La mejor manera de reaccionar frente a los demás es “no reaccionando”. Ese es un límite sano que nos hace bien. Si algo nos enoja o nos molesta, es mejor permanecer callado porque, cuando uno está alterado, puede llegar a decir algo de lo que después se arrepienta. Esto no quiere decir que nunca deberíamos expresar lo que sentimos, pero lo ideal es hacerlo cuando estamos calmados para no generar conflicto. Si todos lo hiciéramos así, evitaríamos muchos problemas interpersonales.
Volviendo a las redes sociales, ¿cómo deberíamos reaccionar frente a los comentarios agresivos? Aquí es preciso aclarar que aquel que no nos quiere nos ignora. Si una persona se toma el trabajo de entrar a nuestro perfil de una red social y escribir un comentario, es porque está detrás de nuestra atención. No le somos indiferentes. La agresión, en el fondo, es una manera de llamar la atención. Entonces, no deberíamos molestarnos. Ahora, como ya mencionamos, si recibimos veinte comentarios positivos y uno solo negativo y este último nos afecta, será porque se activó en nosotros algo de la mirada social. La mejor reacción es la “no reacción”.
Todo lo que nos dicen y forma parte de la mirada de los demás tiene que ser utilizado como un instrumento racional, es decir, como un dato para establecer si hay algo que necesitamos modificar. La gente que está por encima de nosotros, la que está al mismo nivel y aun los desconocidos son fuentes de información a las que no deberíamos otorgarles un lugar afectivo (“este me quiere, este no me quiere”).
No tomemos la mirada social como algo personal. Simplemente tomémosla como un dato que nos sirva para ganar experiencia, aprender, mejorar y crecer cada día.
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