La nueva Ruta 22 pasará por arriba de sus casas

Dos familias de Puente 83 temen quedarse en breve sin un techo.

La ampliación de la Ruta 22 pone en jaque la vida de los Fernández y los Burgos, dos familias cipoleñas con largos años de residencia en la zona de Puente 83. Ocurre que la traza asfáltica pasará por arriba de sus casas y hay un pedido de desalojo en puerta. Ya en abril de 2012, la Dirección Nacional de Vialidad notificó a los propietarios para que se retiren de ahí, porque de lo contrario iban a tener que resolver el litigio en tribunales. Desde entonces, hubo varias presentaciones judiciales para llegar a un acuerdo que naufragó con cada intento, pero no lo suficiente para hundir de una vez las expectativas.

Mañana habrá una audiencia judicial que los esperanza. Será una conciliación que convocará al intendente Aníbal Tortoriello, representantes del Instituto de Planificación y Promoción de la Vivienda (IPPV), las familias afectadas y referentes de Vialidad Nacional. El encuentro será en el Juzgado Federal de General Roca.

"Si la traza va a pasar por acá y es en beneficio de todos, ¿por qué no me voy a correr? Pero necesito un lugar donde vivir con mi familia. No me pueden dejar en la calle. Hay menores de por medio", expresó la ex concejal Valeria Fernández.

En diálogo con LM Cipolletti, dijo que pone todas sus expectativas sobre lo que puedan hacer el Municipio y la Provincia, y confía en llegar a un acuerdo para tener una "reubicación armoniosa y con tiempo".
"No quiero dinero, quiero mi casa", reiteró la hasta una semana edil cipoleña.

Recordó que hace 20 años que vive tranquila en la zona de Puente 83; en tanto, sus vecinos, los Burgos, llevan 50. "Uno vive como puede. Me quedé acá, porque se suponía que nos iban a entregar el título de propiedad", indicó Fernández, quien agregó: "Por eso, nunca nos imaginamos pasar por esto. Transitábamos un proceso de regularización dominial".

Además de su casa y la propiedad de los Burgos, está la gomería de su hermano, muy solicitada por los chacareros y los vecinos de otros barrios periféricos, que no quieren que se vaya. "Es la única en la zona", agregó.

Una de las damnificadas es la ex concejal Valeria Fernández. Dice que no se opone a la obra y que no quiere plata, sino un lugar para habitar.


Grietas en la casa

Pese a que confía en una solución, advirtió que durante los últimos años Vialidad Nacional siguió adelante con la ampliación de la ruta, en medio de un proceso judicial que aún no tiene definición, sin importarle si su propiedad sufría daños. "A mí me destruyeron la casa, tengo las paredes agrietadas y no se hacen cargo. Siguen trabajando, poniendo en riesgo nuestras vidas", contó.
Cada vez que pasa el rodillo gigante de una vibroacabadora de asfalto, siente cómo se mueve la estructura de su casa y la grieta que tiene sigue avanzando.

Detalles de una ambiciosa obra vial para el Alto Valle

Los primeros trabajos para ensanchar la Ruta 22 y avanzar así con la autovía de dos carriles por mano en el tramo que inició en Allen y terminará en el acceso a la Isla Jordán comenzaron en noviembre de 2011. La obra, a cargo de la empresa Vial Agro, contemplaba pavimentación de banquinas, separadores centrales metálicos, colectoras también con divisores, iluminación en caminos rurales y pasarelas peatonales. Además, la construcción de diez intersecciones más 16 empalmes canalizados, dos retornos, uno con empalme y una intersección canalizada con retorno. Según la descripción técnica, la ampliación consistía en una doble vía de siete metros de ancho, con una banquina de 2,50 metros, colectoras en sectores varios y ensanche de obras de arte. "Por 26 metros libres que necesitan dejar para cada lado, nosotros nos tenemos que ir", comentó la ex concejal Valeria Fernández. Resta el tramo de 9 kilómetros que une el acceso de Fernández Oro con la rotonda entre las rutas 22 y 151, en Cipolletti, el cual completaría una obra de grandes dimensiones.

Solo quiere un lugar para vivir

En medio del litigio, la ex concejal Valeria Fernández recordó que Vialidad Nacional ofertó una tasación a las familias damnificadas, pero luego se retractó. A los Burgos les ofreció 200 mil pesos y a su familia, la mitad de ese monto. De todas maneras, Fernández aclaró que no busca dinero, sino un lugar para vivir.

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