El joven de 31 años con discapacidad, desde hace una década, regala huevos a los niños y se convierte en un símbolo de amor y generosidad en el centro neuquino.
En Mariano Moreno, el hermoso pueblo ribereño del centro neuquino, la Pascua tiene un significado especial gracias a Ayrton Maggieri, un joven de 31 años con un corazón lleno de amor y generosidad. A pesar de padecer un cuadro de retraso madurativo, ha encontrado una forma de compartir su amor con los pequeños habitantes de su comunidad.
Desde el año 2016, Ayrton se propuso regalar conejitos de Pascua y huevos de chocolate a los alumnos de las escuelas primarias de la localidad. Con la ayuda de su hermana Débora y la colaboración de instituciones, autoridades públicas (como el intendente de Zapala Carlos Koopmann y el director de vialidad Mario Bruce) y personas de la zona, ha logrado hacer de la Pascua un momento especial para los niños.
Este año visitó la escuela 135 de Mariano Moreno, en la cual fue alumno en algún momento. También la escuela 36 de Covunco Centro y por primera vez llegó a la escuelita 85 del paraje rural de Los Hornos, llevando su mensaje de amor y alegría a los estudiantes. En cada lugar, fue recibido con respeto y admiración, y su gesto de humanidad conmovió a todos.
"Hace diez años que Ayrton comenzó a regalar conejitos de Pascua a los niños de la localidad y cada año me emociona ver cómo su amor y generosidad crecen”, contó Débora a LM Neuquén.
Historia de Pascua en Mariano Moreno: un ejemplo de alumno
Ayrton mide 1,90 metros de altura, pero su estatura no es lo que más sobresale. Es su capacidad para amar y dedicarse a los demás lo que lo hace verdaderamente especial.
La directora de la Escuela 85, Zulma Jara, abrió las puertas de su institución y de su corazón para recibir a Ayrton, quien se emocionó al entregar sus conejitos de Pascua a los niños que lo miraban con mucha emoción y agradecimiento.
“Siempre serás bien recibido en esta escuela y tu gesto de amor ojalá que sirva de ejemplo para todos nosotros y en especial para nuestros alumnos”, le dijo la docente al joven solidario.
Esta es la historia de Ayrton que, a pesar de las dificultades, sigue entregando amor y esperanza a los demás. Asimismo, demuestra cada año que la discapacidad no es un límite para hacer el bien y compartir amor en comunidad.
"Ayrton es un ángel en nuestro pueblo. Su dedicación y compromiso con los niños son inspiradores y me hacen sentir orgullosa de ser su hermana y madre en el corazón. Estoy emocionada de ver cómo su amor y generosidad impactan en la vida de los demás", concluyó Débora.
Un amor incondicional
La vida de Ayrton Maggieri es un ejemplo conmovedor de resiliencia y amor incondicional. Nacido en circunstancias difíciles, enfrentó desafíos desde muy temprano. Su madre cayó enferma cuando él tenía apenas un mes de nacido y debió ser trasladada a Buenos Aires, dejándolo al cuidado de otros. No fue hasta que tenía 3 años que volvió a ver a su madre.
La tragedia golpeó a la familia cuando, en 2010, sus padres (Susana y Antonio) fallecieron en menos de dos meses. Ayrton, que ya había enfrentado dificultades, se quedó huérfano y a merced de la Justicia, que decidió que debía ser alojado en un instituto de menores.
Fue entonces cuando su hermana Débora, que había asumido un rol maternal en su vida desde pequeño, decidió hacerse cargo de él. Contra viento y marea, Débora logró obtener la tenencia de Ayrton y se convirtió en su "madre del corazón".
La relación entre ambos es un ejemplo de amor incondicional. Débora no solo le brindó un hogar, sino que también lo apoyó en su educación y en su desarrollo personal. Ayrton se refiere a ella como "mamá", lo que refleja la profundidad de su relación. Sin dudas es un amor que trasciende la sangre. Juntos, han logrado superar obstáculos y alcanzar metas.
El espíritu de superación
Ayrton, pesar de enfrentar desafíos desde pequeño, incluyendo un cuadro de retraso madurativo y una anomalía cromosómica, a lo largo de su vida ha demostrado una capacidad increíble para aprender y crecer.
En 2024, pudo completar sus estudios primarios en el Centro de Formación Profesional (CFP) 33, un logro que llenó de orgullo a su hermana Débora y a su maestra Paola Paredes. "Para mí es un orgullo muy grande y una felicidad indescriptible el poder abrirle la puerta al mundo", expresó la docente en aquel momento.
Ayrton no solo se graduó, sino que también decidió crear jabones artesanales para regalar a las madres de su localidad en su día especial, durante el año 2025. " A pesar de su discapacidad, siempre piensa en los demás y quiere hacer cosas lindas para las personas que lo rodean", destacó Débora.
La maestra Paredes también supo resaltar que "el que tenga capacidades diferentes no significa que no pueda aprender o que no pueda hacer cosas. Yo creo que no hay un límite para eso".
Ayrton es un ejemplo de que, con determinación y apoyo, cualquier persona puede superar obstáculos y alcanzar y cumplir sus sueños.
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