Javier y Verónica son pareja hace siete años, se conocieron a través de Facebook, pero no tardaron en encontrarse personalmente aunque los separaban 1200 kilómetros de distancia. En poco tiempo se fundieron en un amor que consideran indestructible y que funden todos los días en un dulce proyecto que es hacer chocolates.
El amor marca la vida de la mayoría de las personas y hay un producto que hace revivir esos sentimientos. Esta pareja aseguró que si cerrás los ojos y saboreas uno de sus bombones seguramente el cuerpo y alma viajarán hacia algún lugar cálido dentro de la memoria del consumidor. El beso con una pareja, el abrazo de mamá, o la mano dulce de una abuela o abuelo.
Chocolates con cúrcuma, rosas, pimienta, merkén y el condimento infaltable: amor, son parte de esta propuesta de los enamorados.
Javier Pérez, integrante de la Mesa por Igualdad Neuquén tiene 33 años, y Verónica Mantulak 49. Cuando se conocieron ambos se dedicaban a cuidar personas. Y por ese lado comenzaron las largas charlas que compartieron cuando Javier estaba en Cutral Co, y Verónica en Buenos Aires. Ellos se definen como un varón trans y una mujer lesbiana, pero principalmente como personas y personas enamoradas.
El amor entre ellos fue a primera vista. Inclusive ya lo sentían antes de aquel primer encuentro en la capital. Después de esa visita que hizo Javier, Verónica no tardó en llegar hasta Neuquén y quizás como tratando de probar el destino Javier no dudó en pedirle a su novia que tomara un poquito del agua del Río Limay con el deseo de que su amor se quedara en su provincia.
Y así fue. Al poco tiempo Verónica vino a la provincia, consiguió trabajo como cuidadora de una adulta mayor y comenzaron su vida juntos.
Javier precisó a LM Neuquén que el 13 de diciembre de 2015 fue el día que comenzaron su relación por internet y que el 27 de ese mes se conocieron personalmente.
Para contar su historia los enamorados no escatimaron en risas, besos y abrazos de emoción por el amor que conformaron juntos.
Años después, con ganas de crecer profesionalmente se instalaron en Neuquén capital para seguir perfeccionándose y trabajar. Y Vero, para ponerle un poco de distracción a las largas horas de trabajo empezó a hacer bombones. Bombones a los que no se resistía ningún amigo o amiga.
Y eso que comenzó como un hobby se convirtió en su proyecto de vida de ambos. Vero le comenzó a enseñar los secretos de la chocolatería a su novio y juntos le dieron forma a “Sabores de Amelie”, una fábrica de chocolates y golosinas artesanales e inclusivas, para todos los comensales.
Esta pareja diversa se puso manos a la obra para fabricar chocolates aptos para diabéticos, celíacos y también para golosos, como se presentan ellos.
Sus bombones y tabletas destacan el lado gourmet de este producto al que por ejemplo le ponen lavanda y también afrodisíacos.
“El chocolate siempre te traslada. Hay sabores que te llevan a tu niñez, a momentos de felicidad. Y de revivir esos momentos se trata nuestra propuesta”, contó la pareja, luego de asegurar que en su caso aunque viven y trabajan juntos el amor no se “desgasta”.
Este Día de los Enamorados Javier y Verónica van a continuar fundiendo su amor el que aseguraron que es “sublime y especial'', como cada uno de sus bombones y chocolates.
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