La pelea contra el dengue no da tregua en la ciudad

Los vecinos que viven rodeados de lagunas y canales sin entubar deben fumigar y usar insecticidas y repelente en forma constante.

Georgina Gonzales
Gonzalesg@lmneuquen.com.ar

Neuquén
Con el rango de epidemia ya declarado en el país por el director nacional de Epidemiología, Jorge San Juan, los neuquinos ponen en práctica todas las recomendaciones para evitar contagiarse de dengue. En el oeste, en cercanías de la laguna de San Lorenzo, un potencial criadero de mosquitos gigante, los vecinos luchan cuerpo a cuerpo todos los días.

Una vez que la pava ya está silbando, la segunda tarea matutina es el primer rociado del día con insecticida. Alrededor de las ventanas, puertas, en el baño, antes de que el resto de la familia se levante, la primera contienda está ganada.

Luego, cuando los más chicos ya quieren salir a jugar, se utiliza la segunda arma que tiene la mayoría de los vecinos a mano: el repelente. Un buen rociado por todo el cuerpo y sobre la ropa y los pibes están listos para ir a potrear.

Mario Quesada vive en la esquina de Racedo y Antártida Argentina, justo en frente de un arroyo que sale desde la laguna. Hace cinco años que se mudó a ese sector de la ciudad y asegura que desde siempre dicen que van entubar ese canal, pero que hasta ahora no pasó nada.

"El tema es que es un desastre de mosquitos. Se junta mucha mugre, cada vez que llueve se tapan los caños y el agua sucia queda toda estancada", relató el hombre, quien vive con su mujer y sus tres hijos.

Quesada confesó que conviven con el miedo a las infecciones y que ahora además invierten gran parte de sus días y de su dinero para combatir a los mosquitos. "Llega la tarde y empezamos con el fly y los espirales para que no entren los bichos", describió. Como varios niños del barrio San Lorenzo Sur y los alrededores, sus hijos juegan en el potrero ubicado detrás de su casa, donde pudieron poner dos arcos de fútbol.

Pero también ahí tienen miedo de que los piquen los mosquitos. Es que los vecinos sólo pudieron limpiar un sector de todo ese predio abandonado y el resto está cubierto de yuyos muy altos.

"Cuando pasas por ahí y movés los pastos, parece que salen mil mosquitos por lo menos", contó la mujer de Mario, quien además mostró su preocupación porque a metros de los arcos de futbol donde juegan los chicos, hace unos meses el personal que sacó un caño del arroyo lo dejó abandonado.

"Es un foco infeccioso y es muy difícil que los chicos entiendan que no lo tienen que tocar, más bien lo usan como si fuera un juego de plaza", dijo.

Los vecinos coincidieron en que si no fumigan periódicamente, como lo hizo la Municipalidad el viernes pasado, el panorama es complicado.

Falta entubar
Daiana Calla tiene una hija y el varón está en camino. Ella también vive a corta distancia de la laguna y frente al canal. Para ella, el repelente es algo habitual de todo el día, así como tratar de limpiar toda su casa y evitar que se acumule agua en baldes u otros recipientes. Pablo, su hermano, también tiene dos hijas y se preocupa porque no las piquen los mosquitos. "El tema es que hay muchos vecinos que tiran directamente la cloaca al canal y por eso el olor a veces es muy fuerte y los bichos salen por todos lados", comentó el joven.

Entubar el canal es la solución que reclaman todos. María Guzman abre la ventana de su casa y puede ver el desagüe en donde los desperdicios son muchos. "Yo tengo que estar todo el día con las puertas y ventanas cerradas para que no entren los mosquitos", aseguró la mujer.

Para Nicolás Sura, los cuidados a su familia son la principal tarea diaria. Ellos viven frente a la laguna de San Lorenzo, pero no del lado que están haciendo el parque del Oeste y en donde el pasto está prolijamente cortado, sino de la parte de atrás. Colchones viejos y otros desperdicios se juntan en esa orilla de la laguna.

Sura compra un insecticida líquido que esparce por todo el patio de su vivienda. Por la noche la batalla contra los mosquitos empieza una hora antes de irse a dormir. Ahí es cuando tira casi un insecticida entero en las piezas, baño y comedor. "Cerramos las puertas y aguantamos para que no quede ni uno vivo", describió.

Luego, en cada habitación dispone las pastillas, también insecticidas, y recurre al repelente, especialmente para sus 4 niños de edades de 6 meses a 12 años. "Nosotros tenemos que tomar nuestras propias precauciones, no se puede esperar soluciones de nadie", indicó, sin resignarse a dar batalla.

Agua estancada
La mejor forma de prevenir

El Ministerio de Salud de la Nación asegura que la mejor forma de prevenir el dengue es eliminar todos los criaderos de mosquitos, es decir, todos los recipientes que contienen agua tanto en el interior de las casas como en los alrededores.

Muchos de los recipientes donde el mosquito se cría no son de utilidad (latas, botellas, neumáticos, trozos de plástico y lona, bidones cortados). Estos recipientes deben ser eliminados.

Si los recipientes no pueden eliminarse porque se usan permanentemente, se debe evitar que acumulen agua dándolos vuelta (baldes, palanganas, tambores) o vaciándolos permanentemente (portamacetas, bebederos).

La fumigación no es suficiente para eliminar el mosquito. La aplicación de insecticidas es una medida destinada a eliminar a los mosquitos adultos que pueden transmitir estas enfermedades. Su implementación debe ser evaluada por las autoridades sanitarias, ya que sólo es recomendable en momentos de emergencia, y siempre debe ser acompañada por la eliminación de todos los recipientes que acumulan agua en las casas y espacios públicos.

El neuquino afectado por zika, el otro gran peligro

NEUQUÉN
Un turista neuquino se infectó con el virus del Zika mientras estaba de vacaciones en Colombia, y cuando volvió a la provincia comenzó a sentirse mal. Médicos del hospital Castro Rendón lo atendieron y ya logró superar la peor parte de la enfermedad.

José Luis Canovas visitó la isla colombiana de San Andrés en diciembre pasado, en pleno brote de zika.

"Cuando llegué a Neuquén, me broté. Es un brote superficial, muy chiquito, como un sarpullido en los brazos, y me dolían mucho la cabeza y los ojos. Fui al hospital, expliqué todo y la doctora se puso a averiguar", contó José Luis.

Los médicos le recomendaron reposo y un analgésico para los dolores y tras una semana se recuperó.

El zika es similar al dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y la encefalitis japonesa. Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, debilidad y dolor muscular y en las articulaciones.

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