La piel, víctima del frío

Tips para que el clima y la calefacción no nos dejen sus marcas.

Buenos Aires.- El frío y el viento aumentan la sequedad cutánea, sobre todo en el rostro, las manos y los miembros inferiores. Esto se produce porque las bajas temperaturas contraen los vasos sanguíneos cutáneos, lo que disminuye el oxígeno y los nutrientes que llegan a los tejidos. Se ralentiza la renovación de las células y se acumulan las células muertas, que afectan la lubricación habitual de la secreción de las glándulas sebáceas. Si bien el frío afecta a todas las personas más allá de la edad, es primordial resguardar a los niños y a las personas mayores.

Los expertos recomiendan lavarse la cara dos veces al día, ponerse protector aunque esté nublado (sin olvidar lo que quede expuesto del cuerpo, como cuellos sin bufanda) e hidratarse bien. También hay que cuidar los labios con crema, manteca de cacao o aceite todas las noches para evitar que se agrieten, y cada tanto exfoliarlos con un cepillo extrasuave efectuando un masaje muy superficial.

Además, recomiendan evitar la exposición al calor de estufas y a los cambios bruscos de temperatura, sobre todo a las personas que presentan el rostro enrojecido o con tendencia a la rosácea. También es aconsejable colocar humidificadores en el hogar para evitar que la piel se reseque. Se les puede agregar gotitas de aceites esenciales con distintas propiedades. La temporada otoño/invierno es ideal para hacerse tratamientos de hidratación extrema y peelings para eliminar las manchas y las arrugas finas.

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