El clima en Neuquén

icon
22° Temp
49% Hum
La Mañana Vuelo a Vela

La piloto neuquina que ya toca el cielo con las manos

Paula Drazul se ubicó en el puesto 11 del Mundial de Vuelo a Vela.

Sofía Sandoval

[email protected]

Paula Drazul ya había viajado decenas de veces junto a su instructor antes de hacer el vuelo que iba a recordar toda su vida. “Salí vos sola”, le dijo el piloto cuando la vio preparada para manejar por sí misma el aeroplano. Así, la joven Paula se despegó del suelo y se entremezcló con las nubes en un cielo diáfano y desierto, donde sólo estaban ella, el clima y el planeador.

“Es un vuelo mágico”, dice la deportista, que es la única mujer en practicar esta disciplina en el Aeroclub de Neuquén. En el cielo, a más de mil metros de altura, su cuerpo y su mente deben rendir al máximo para poder adaptarse a las condiciones del viento y salir airosa de cada viaje.

Unos veinte años después, durante el séptimo día de competencia dentro del Campeonato Mundial Femenino de Vuelo a Vela, Paula realizó otro planeo inolvidable. Allí, en el cielo de República Checa, la piloto fue más rápida que las demás y se llevó el primer puesto en la prueba del día, lo que la dejó segunda en el ranking de las mejores.

“En los últimos dos días no me fue tan bien y caí al puesto 11 en el ranking, pero ese desempeño ya superó mis expectativas para el Mundial”, señaló la deportista, que tiene 46 años y es la primera mujer de la región en competir en este deporte a nivel internacional.

Aunque desde su niñez convivió con su gusto por el aire y los aviones, Paula se inició en el deporte casi por casualidad. Mientras estudiaba Ingeniería en la región, su tío la llevó a visitar el Aeroclub de Allen y le propuso hacer un vuelo de bautismo con el sólo fin de vivir una experiencia nueva. “Terminé enamorada, me di cuenta de que eso era lo que quería hacer el resto de mi vida”, explica. Con esa idea en mente, le tomó apenas una semana comenzar el curso para convertirse en piloto y volver al cielo en otro viaje en planeador.

Lista para salir a competir, Paula Drazul, en el Mundial de República Checa, adonde viajó con un gran equipo: su familia, la que siempre la acompaña. Orgullosa de representar al país.
Lista para salir a competir, Paula Drazul, en el Mundial de República Checa, adonde viajó con un gran equipo: su familia, la que siempre la acompaña. Orgullosa de representar al país.
Lista para salir a competir, Paula Drazul, en el Mundial de República Checa, adonde viajó con un gran equipo: su familia, la que siempre la acompaña. Orgullosa de representar al país.

La joven se dedicaba a sus estudios universitarios y en su casa no abundaba el dinero, pero su determinación la llevó a solventar los costos elevados de las clases. “Volar era mi prioridad”, aclara.

Cuando tenía los pies sobre la tierra, Paula volaba con la imaginación cada vez que miraba una revista de la disciplina y veía fotos de otras personas que se dedicaban con empeño a la actividad y participaban de competencias internacionales. Pero los clubes de la zona se enfocaban en el vuelo sólo como hobby.

Las ganas de la piloto fueron más fuertes y lograron torcer la inclinación de su instructor, que por fin se convenció de comenzar el entrenamiento para participar en las competencias regionales. “Ahí empezó una escalera hasta los nacionales, los sudamericanos y después el Mundial”, explica la mujer, que regresó en mayo del torneo de República Checa.

Sin apoyo del gobierno, los propios compañeros del club prepararon asados y locros para vender, que le permitieron solventar los gastos del viaje. Así, la única mujer del grupo viajó a Europa con el fin de ganarse un lugar entre las mejores del mundo.

Paula Drazul se preocupa por mantener un óptimo estado físico.
Paula Drazul se preocupa por mantener un óptimo estado físico.
Paula Drazul se preocupa por mantener un óptimo estado físico.

Aunque el puesto 11 superó sus expectativas, los sueños de Paula siempre parecen volar entre las nubes. Por eso, enfoca todo su entrenamiento en las competencias nacionales de octubre, donde un buen puntaje le podrá otorgar un pasaporte para la próxima competencia del mundo.

14 días es lo que duran las competencias en el Mundial de Vuelo a Vela.

En los torneos nacionales, sin embargo, las pruebas son menos extenuantes que los torneos que se realizan en el exterior, ya que se extienden por 7 o 13 días.

28 años tenía Paula cuando comenzó su preparación como piloto en el Aeroclub de Allen.

Luego de los primeros pasos realizados en la vecina localidad rionegrina, comenzó sus entrenamientos en el Aeroclub Neuquén, donde se ganó la confianza de su piloto instructor y se lanzó a dar el gran salto.

La dura exigencia física para estar en el mejor nivel

Para participar de una competencia, los pilotos deben pasar un examen de aptitud psicofísica al que se someten cada año. Según explicó Paula Drazul, el estado del cuerpo es fundamental para poder hacer frente a las pruebas.

A veces tenés que estar siete horas arriba de un avión, deshidratándote, con mucho sol y frío y pensando todo el tiempo”, detalla la piloto, quien asegura que es necesario estar muy concentrado para hacer frente a la presión de estar pilotando un avión.

Sin embargo, la edad no es un condicionante para dedicarse a la disciplina, por lo que hay pilotos que compiten incluso hasta los 80 años. Como Paula planifica convertirse en una de ellos, mantiene una vida saludable que incluye caminatas, ejercicios y una alimentación sana que le permite adaptarse a las grandes exigencias de los vuelos.

A su vez, entrena de manera periódica en el Aeroclub, ya que competir a su nivel requiere de más horas de vuelo, a diferencia de los pilotos que se dedican a la actividad como hobby y que sólo suben a los aviones de forma más esporádica.

El imaginario colectivo relaciona a los pilotos de avión con un universo masculino y eso se comprueba en el Aeroclub de Neuquén, donde Paula es la única integrante femenina.

“Muchas veces nosotras mismas nos ponemos presión para ser madres y ser profesionales y relevamos otro tipo de actividades para hacerlas más adelante”, explica Paula, quien asegura que con esfuerzo y dedicación, es posible sostener las tres facetas.

Ella, por ejemplo, administra dos comercios en el centro neuquino y es mamá de un nene de tres años, que la acompaña a las competencias desde que era un bebé.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas