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La pintura fantasmagórica de la Casa Martellotta de Plottier

Existen rumores sobre los ruidos y aromas extraños que se perciben en la antigua casona. El hallazgo de un cuadro antiguo en el altillo alimenta las creencias de actividad paranormal.

La Casa Martellotta, propiedad de una las familias pioneras de Plottier, guarda en sus paredes innumerables historias, leyendas y secretos. El mayor de ellos lo constituye una misteriosa pintura de seres fantasmales, cuyas siluetas desdibujadas parecen coincidir con los misteriosos rumores de lo que ocurre en su interior.

Su preservación actual se debe a la acción heroica de la comunidad, que en algún momento detuvo su demolición, y después logró que se la declarara como patrimonio cultural. Su imagen forma parte de la bandera de Plottier y en su larga historia fue testigo de trascendentales y significativos hechos, tales como los servicios funerales con los que despidieron al Dr. Plottier.

El historiador Agustín Hugo Milán comentó a LM Neuquén con respecto al origen de la construcción: “La casa la hizo construir el Dr. Félix Muñoz, como casco del Establecimiento 'Colonia Viña del Rio', que nacía desde su actual ubicación extendiéndose hasta el pie de barda".

"Félix Muñoz guardaba los carruajes y los animales en el lugar en el que hoy está la Biblioteca Municipal. En ese edificio funcionó, en el año 1935, la Comisión de Fomento Municipal de Plottier y, además, del primer edificio del actual CPEM N 8", señaló.

"El Dr. Muñoz, que era familiar del Dr. Alberto Plottier, ejecutó el primer loteo de los terrenos, que hoy se ubican en esa zona céntrica sobre calle San Martín. Además, se hizo cargo de las deudas de Plottier cuando este murió. Años después dejó la ciudad para trasladarse a Buenos Aires donde terminó sus días”, agregó.

En dicha edificación, que pronto cumplirá cien años, funciona actualmente la "Casa de la Cultura de Plottier”. Yolanda Flores, que hace más de veinte años forma parte del equipo de trabajo abocado al funcionamiento del espacio cultural y del Banco de Memoria Viviente, aporta datos significativos al respecto del devenir histórico del inmueble:

“La Casa de la Cultura se comenzó a construir entre 1925 y 1930 cuando el Doctor Plottier decidió la colonización de sus tierras que comprendían varias hectáreas. El comprador de las tierras fue una persona de apellido Iriberry, quien fallece al poco tiempo de comprarlas quedando en manos de su apoderado que un japonés de apellido Li", dijo.

"Las tierras estaban embargadas por el banco y es Félix Muñoz, primo de la señora del Dr. Plottier, quien las compra y construye la casa, cuyas funciones casi siempre estuvieron en función del servicio a la sociedad. Fue registro civil, organismo gubernamental y se utilizó también para la celebración de misas en su parte exterior, cuyas veces de atrio, cumplían perfectamente sus amplias y altas veredas. La primera escuela de Plottier también funcionó allí. Siendo además sede de celebraciones sociales y fiestas patrias", agregó.

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"La fachada original se resguarda como bien patrimonial, así como también su mampostería, cuya constitución es mayormente de madera de pino tea, que según se dice, fue traída desde el Uruguay y también desde Buenos Aires. El concepto de construcción de la casa tiene reminiscencias europeas de la década del 20", continuó.

En 1951 funcionó como vivienda familiar, siendo sus compradores unas de las familias pioneras, Don Tomás Martellota y su esposa Concilia Faletti. El intenso ritmo de las reuniones sociales, que tenía a la casa como centro, continuó muchos años después de que Concilia enviudara, cobijando a la comunidad en ese inmenso caserón de puertas abiertas, en la que en todo momento se recibía a la gente.

Cuando la salud de Concilia empeoró, se mudó junto a su familia a la ciudad de Neuquén y donó parte de las tierras de su propiedad, que eran bastantes, para la construcción de la iglesia que está hoy frente a la plaza, la escuela 60, que es la primera escuela de Plottier, y el hospital.

En la actualidad es un edificio histórico en virtud de una ordenanza y allí funciona la Casa de la Cultura de Plottier. En la Casa se dictaron desde la gestión municipal diversos talleres de cerámica, pintura, danzas y otras disciplinas artísticas, siempre cumpliendo una función social.

Para resguardarla en su conjunto, con sus pisos de madera y un sótano con dimensiones bastante importantes, de las mismas dimensiones de la casa, se acotó el uso de este inmueble centenario y funcionamiento de algunas oficinas de la Dirección de Cultura y el Banco de Memoria Viviente.

Tiene dos salas principales, una destinada a reuniones vecinales y a todos los eventos que se realizan desde el municipio para la sociedad. La otra se destina a las exposiciones de los artistas plásticos, visuales, escultores y demás. La Casa de la Cultura es testigo de múltiples espectáculos que disfrutan los vecinos de Plottier.

"El Banco de Memoria Viviente funciona en una de las salas de la casa, conocida como “La Sala de la Memoria” y es un banco de memoria en el que abordamos y analizamos toda la documentación testimonial sobre la historia de nuestra ciudad. Tanto los documentos históricos, como las fotografías que son donadas por las familias de los pioneros para poder reconstruir la historia, desde la llegada del Dr. Plottier hasta cada una de las etapas que marcaron el crecimiento de nuestra región. Tenemos además de una vasta e interesante biblioteca que los vecinos y turistas que pasan por la ciudad pueden consultar, un programa radial de Banco de la Memoria”, explicó la referente.

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Cuando le preguntamos acerca de los rumores de existencia de fantasmas o hechos de actividad paranormal de los que se comentan sobre la casa, nos responde de modo inquietante:

“Estos lugares tienen su algo especial que, sin constituir algo histórico de por sí, son parte de sus leyendas. Yo trabajé por más de 20 años allí hasta hace poco, y siempre escuché comentarios al pasar sobre eventos sobrenaturales, pero en lo personal no he vivido ninguna experiencia parecida, más que los ruidos característicos de una casa vieja con pisos de madera que cruje y miles de sonidos en épocas viento, cuando cerraba para irme", agregó.

"Escuche sí, a algunas compañeras que han comentado, que se siente cada tanto un aroma flores muy intenso en algunos sectores de la casa y que se atribuye a quién, tal vez fue una de sus últimas habitantes, que era muy alegre y que generó un cálido candor de hogar entre esas paredes, que siempre estaba cantando y que tenía el lugar lleno de flores y bellos jardines", dijo.

"Es una casa muy vieja con una historia muy rica, habría que preguntarles a algunos de los serenos que trabajan allí a los que los encontrábamos al otro día ´haciendo guardia desde el auto”, afuera porque de noche sentían muchos ruidos. También encontrábamos cuando llegábamos por la mañana, muchas veces las cosas del escritorio en el piso, pero haber visto un fantasma por lo menos en mi caso, no. Siempre trabajé allí con una enorme alegría y sobre todo mucha paz”, expresó.

El dato cautivante del relato lo aporta un trabajador del área de cultura que prefiere, como suele suceder, no dar a conocer su nombre, aunque deslizó un dato que nos hace abrir otra línea de investigación:

“Hay muchas historias que se cuentan sobre algunas cosas paranormales que ocurren en la Casa de la Cultura de Plottier. Algunos de sus empleados retirados, suelen contarte en confianza y muy serios que se suele escuchar “la voz de alguien cantando”, cuando la casa está vacía y en momentos en que ninguna persona se encuentra alrededor. Ese cantar fantasmal, dicen que se escucha clarísimo, sin que parezca venir de ningún lugar que uno pueda señalar. Varios empleados que fueron escuchando ese cantar se lo comentaron entre ellos preocupados, cayendo en cuenta de que todos le habían echado la culpa a una especie de sugestión personal", dijo.

La Casa Martellota se vendió y tuvo otros propietarios antes de pasar al Municipio y ser declarada finalmente como edificio histórico. Los rumores del trágico deceso de un empleado público que habría terminado con sus días, aunque no confirmados, aumentaron las presunciones y las precauciones del personal de vigilancia, quienes fueron testigos más de una noche de sonidos, golpes y movimiento repentino de objetos, sin ninguna explicación aparente. La gente de guardia duraba muy poco y prácticamente nadie quería trabajar allí.

"Lo más curioso es que hace unos años, un empleado que estaba haciendo mantenimiento y limpieza, descubrió casi por casualidad, trabajando en los techos de la casona, una tablita un tanto floja. Al correrla, se encontró con un montón de cuadros antiguos, que aparentemente eran de una de las familias que vivió allí. Entre esos cuadros hay uno en especial que llama mucho la atención, porque parece estar toda esa familia retratada frente al edificio, pero uno de los integrantes es una figura desdibujada y otra una persona sin forma precisa. La foto de la pintura que estuvo escondida en ese altillo por tantos años, es ya de por sí más que intrigante”, dijo el trabajador.

La fotografía de la pintura que acompaña esta nota permitirá a los lectores sacar sus propias conclusiones e incluso aportar datos sobre el misterioso autor de la misma en búsqueda de más respuestas.

* Para comunicarse con Santiago Rosa pueden escribir a [email protected]

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