La voz neuquina que la rompe en TikTok y cotiza en el mundo
La profesión le hizo un regalo inesperado. Ahí, justo en un momento donde la edad comenzaba a pesar o - más bien- a percibirse como escollo entre su carrera y ese mundo vertiginoso desatado las nuevas formas de comunicación, al parecer más compatibles con las nuevas generaciones.
Una sugerencia de su hija y el aliento de su compañero de vida bastaron para convencerla y poner en marcha su voz en un canal inexplorado: las redes sociales.
Tras una prueba piloto con vivos en Facebook, se animó a desembarcar en TikTok. Luego de probar con otros formatos, dio en la tecla con una propuesta que no para de cosechar likes y trabajos a pedido desde diferentes países, más allá de labor diaria en LU5. Un universo indescifrable al principio, que no deja de sorprenderla y con el que renovó los votos de amor con su profesión: la locución.
La historia de Daniela Rosati comenzó hace 46 años en Junín de los Andes. Hija de Juan Carlos Rosati y María Beatriz Rodríguez, se enamoró de la radio y la locución siendo muy pequeña. Lejos de las capitales y las grandes urbes -donde parece que siempre están las oportunidades-, comenzó a construir su carrera con tan solo 9 años, impulsada por los hacedores del éter de esa localidad y acompañada por la escucha atenta y el amor de la comunidad que la vio crecer.
"A los 4, 5 años yo ya tenía muy claro que quería trabajar con el micrófono. A mí me encantaba Cacho Fontana, Juan Alberto Badía", dijo Daniela, con su voz clara, ágil y armoniosa. "Mis papás me fabricaron un micrófono de juguete con un palo de escoba y yo hacía que me subía a escenarios. Después, en cuarto grado de la primaria, un amigo de mi papá - Rolando Alarcón- puso Cordillerana FM en Junín y yo estaba metida en todo. Siempre me gustó el contacto con la gente. A los 9 años empecé a hacer colectas para chicos que necesitaban algún tipo de tratamiento por alguna enfermedad, entonces iba a la radio a promocionarlas y la gente me apoyaba. Se ve que me veían chiquita y con ganas. Mi papá, que toda la vida fue comerciante, me ayudaba a manejar el dinero", señaló con entusiasmo.
"Un día Rolando, viendo cómo yo me desenvolvía al aire, me propuso hacer un programa. Ahí arranqué y no paré nunca más", contó haciendo alusión a Rondas infantiles, un ciclo que se emitió de lunes a viernes, durante tres años, mientras terminaba la primaria en el Instituto María Auxiliadora.
"En esos tiempos -año 85', 86'- en las radios locales no había productores. Era yo y el operador. Tampoco existían los contestadores, así que nos dejaban papelitos con los mensajes, dábamos aviso sobre quien había tenido familia porque mucha gente era de campo. Ponía música, todo lo que era casete, me los compraba mi viejo porque la radio no tenía música infantil. Además, compraba mucho las revistas Billiken y Anteojito e iba sacando cosas interesantes para hablar al aire. Con el tiempo empecé a tener auspiciantes que me daban material", recordó.
"Yo le ponía mucho tiempo. Salía de la escuela y me iba derechito a la radio. Para mí era un trabajo. De hecho, empecé a ganar dinero a esa edad. Mi primer sueldo lo gasté en un sweater para mi viejo", dijo con orgullo.
A los 13 años, Daniela no dudó en someterse a una intervención quirúrgica para continuar estando frente a un micrófono. "Mi voz había cambiado y el dueño de la radio me recomendó que me operara porque tenía adenoides. Cuando hice la consulta y dije que trabajaba en medios, me miraron con cara rara. Igual me hicieron un estudio y me operó el doctor Zingoni. Todo por mi proyecto, mi vida era esto, no había otra posibilidad", subrayó.
"Luego arranqué haciendo magazines a la tarde. A los 15 años hice Estación Doce hasta las 2 de la mañana. Mi papá me decía: 'Mirá que a las 7 tenés que levantarte para ir al colegio. Si te la bancás...'. Mis papás siempre me dejaron hacer", valoró. "Así que le pegué derecho hasta que a los 19 años me vine a Neuquén", agregó.
Abrirse camino en la capital
Daniela tenía 19 años cuando llegó a la capital de la provincia. Se acaba de casar con Marcelo y miraba la ciudad con cierto "pavor". "No quería arrancar acá. Era chica y no me tenía tanta confianza. Escuchaba siempre a Laura Asia en El Discómano y me parecía tenía que esperar un tiempo. Mi marido pensaba al revés. Después de mi papá, fue mi segundo impulsor. Un día me preguntó qué radio me gustaba, le contesté 'Estilo Uno'. Al día siguiente me mandé. Ahí me contaron que estaban con una publicidad difícil porque al anunciante no le gustaban los audios. 'Si vos la grabas y el tipo nos dice que sí, te quedás trabajando para nosotros', me dijeron. Así que la grabé, le gustó y me terminé quedando", relató entre risas, recordando el anuncio de Rancho Ofertas.
Ese fue el puntapié inicial que la llevó a ser parte de las FM Estilo Uno, La R, Río y -desde hace seis años-LU5. "Entré justo el día del cumpleaños de la radio, así que me recibieron con torta y fotos", exclamó con humor, antes destacar como un encuentro casual con Pancho Casado en la puerta de la emisora, la llevó a unirse a sus filas.
"Había fallecido mi papá hace poco y era como que se había cerrado un capítulo en mi vida. No quería seguir haciendo radio. Justo pasé por Fotheringham y Pancho me dijo que hable con el nuevo director de LU5. Entré, hablé con Esteban D' Aranno. Él me dijo que no estaban buscando a nadie, pero que le deje mi número. El tema es que llegué a casa y a las dos horas me llamaron por teléfono para hacer una prueba. Quedé para los fines de semana y luego empecé de lunes a viernes", señaló haciendo referencia a su desembarco en las tardes de la emisora.
"Pensé que ya se me había pasado el cuarto de hora"
En el último tramo de la pandemia de coronavirus, Daniela se reinventó gracias a una sugerencia de su hija Hanka, quien le intentar captar la atención del público las redes. "Le comenté a mi marido y enseguida me armó un pequeño estudio en casa para transmitir por Facebook. Hice un par de vivos y mi hija me dijo que por ahí no era, que tenía que hacerme una cuenta en TikTok. Así que me animé y grabé un video sobre la historia de la canción 'Take My Breathe Away' de Berlin, y al otro día ya tenía 7 mil seguidores. Para que te des una idea, tenés que tener mil seguidores para transmitir en vivo. Hoy ya tengo 240 mil", resumió dejando que los números hablen por si solos.
El rápido ascenso en TikTok incluyó un cambio en el formato. "Me di cuenta de que, por temas de derecho de autor, los videos de música no se viralizaban tanto. Además, en los vivos noté que la gente expresa sus necesidades de afecto. Siempre me pedían que lea algún poema y empecé a incursionar por ahí. De esa forma advertí que grabando frases movía más la cuenta y que llegaba mucho más", dijo, al explicar cómo fue perfilando su actual actuación en la red social que también tiene su caja de resonancia en Instagram.
"Hoy en día tengo un crecimiento de 10 mil seguidores por semana. Mucho latino que vive en distintos lugares del mundo se prende y está ahí. Cuatro seguidores se convirtieron en moderadores, me ayudan desinteresadamente cuando estoy en vivo y entra alguno que se desubica. Eso igual no pasa nunca. En mi muro no existen los comentarios negativos, a lo sumo debo tener uno o dos. Y estos moderadores me ayudan también proponiendo frases para que lea", dijo haciendo alusión a la chilena "Chandu, Valeria de Uruguay, Ivo de La Pampa y Juanjo de Neuquén". "No los conozco personalmente, pero tengo una relación de amistad relinda", sostuvo con gratitud.
Además de los videos con frases reflexivas y motivacionales, Daniela lanzó su propia radio online (El mismo aire) que se puede bajar por PlayStore. Asimismo, hace vivos con la ayuda de su pareja, en el rol de operador técnico. "Los lunes y miércoles los hago a partir de las 23 hasta la 1 de la madrugada. Y los viernes, desde la medianoche a las 2 de la mañana. Pasamos música, charlo con la gente, bromeo y leo mucho", manifestó.
"A mí me sorprendió todo eso, pensé que se me había pasado el cuarto de hora. Lo más lindo de todo es que se me abrió el espectro. Hay gente que me sigue en las redes y que me hace grabar mensajes para su contestador automático, publicidades o artística para un programa de radio. Además, todo lo que es TikTok lo monetizo en dólares. Te pueden pagar por la cantidad de vistas y por los regalos que la gente te hace en los vivos. Todo eso, pasando los 100 mil seguidores, los empezás a cobrar", explicó.
"Esto es algo inesperado. Yo no soy una persona quedada y suelo romper barreras, pero la tecnología me supera. Veo cosas en TikTok y me pregunto cómo se hace. Quizás es una pavada, pero siento que voy corriendo detrás de la tecnología. Por suerte tengo hijos -Hanka, Edek y Emi- que me ayudan siempre", postuló.
Contenta con la ventana al mundo que se abrió en las redes sociales con su profesión, Daniela reflexionó: "No concibo mi vida haciendo otra cosa. En un momento trabajé en un banco y me iba muy bien, pero lo dejé porque extrañaba los medios. Creo que el no ponerte límites te abre el camino. Cuando empecé con TikTok dije 'estoy grande', pero después dije: 'no importa, mientras yo me sienta cómoda y haga lo que me gusta, es cuestión de probar'. Uno no tiene que tener límites en los sueños", subrayó.
"Siempre rescato la cercanía y la afinidad con la gente. Creo que eso tiene mucho con haberme hecho en un pueblo porque el contacto directo que tenés con la gente de pueblo es distinto con el que podés llegar a tener en una ciudad. Yo he ido a visitar enfermos, oyentes de LU5. Yo los he ido a visitar hasta el día antes de que fallecieran. Para mí, que la gente te entregue un minuto de su vida, es fuerte", añadió antes de recordar algunos hitos de su trayectoria.
"De chica entrevisté al gobernador de la provincia. Me tocó entrevistar a (Carlos Saúl) Menem cuando estuvo en San Martín de los Andes. En un momento trabajé para Sony grabando lanzamientos de disco y promociones de recitales. De esa manera, conocía a Ricky Martín, Chayanne, Beto Cuevas, Diego Torres y más de 100 artistas con los cuales he hecho prensa y difusión. Hice una carrera a la altura de locutores conocidos en Buenos Aires viviendo en Neuquén. Las cosas no se hacen solas, salgo de la radio y sigo laburando y es fundamental el apoyo de mi familia", concluyó.
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