"Le dije al Presidente que tenía que usar zapatos argentinos"

Gastón Greco. Un distinto. El emprendedor chaqueño, de 26 años, le mandó a Mauricio Macri un par de zapatos con una carta en la que le decía que debía usar calzado nacional. Lo logró y ahora su marca es un boom. Sus planes de recuperar fábricas en la Patagonia.

Paula Bistagnino

Especial

“Mauricio, mi nombre es Gastón Greco, tengo 26 años, soy chaqueño, emprendedor y el futuro del país. Te vi muchas veces con zapatos Superga, marca italiana, otras con Nike, marca americana, y me parece que el presidente debería usar zapatos de marca nacional. Te mando un abrazo de bostero a bostero. Gastón". Una carta, un par de zapatos, la atención de Juliana Awada y el boom de su marca, Posco -quiere decir Products of Simple Composition-, después de que el presidente de la Nación, Mauricio Macri, se pusiera sus zapatos para la primera entrevista que dio en la Quinta de Olivos a los medios después de asumir su mandato. “Cuando lo vi Macri en la tapa del diario con mis zapatos no lo podía creer”, dice el joven nacido en Chaco, quien a los 19 años y mientras estudiaba Arquitectura en Buenos Aires, sin tener la menor idea de cómo se hacía un zapato, quiso ponerse a fabricarlos. Y lo hizo.

–Eras muy joven. ¿Cómo empezaste?

No hice ningún curso de diseño, ni siquiera sabía qué era una horma. Me acuerdo de que llamé a un tipo y le dije: quiero hacer esto. Y él me preguntó: ¿tenés horma, pibe? Y yo no sabía qué era, así que lo googleé y así empecé a aprender. Me compré una máquina de coser y por las noches, cuando volvía al departamento, me ponía a coser horas, hasta que lograba que quedara como yo quería.

–¿Cuánto tiempo te llevó llegar a concretar la marca?

Fue una curva muy larga de dos años. Es una industria tradicional en la que hay padres e hijos. Es jodido meterse. Pero yo tenía una flecha que iba para adelante y no les daba ni bola a los que me decían algo. Yo iba con mi flecha para adelante. Empecé a fabricar sin saber y salí a vender sin un peso y sin contactos.

–¿Cómo se te ocurrió mandarle una carta al Presidente?

Antes de que asumiera, se me ocurrió y se los mandé con una carta de puño y letra diciéndole que creía que tenía que usar zapatos de diseño argentino. Porque yo siempre lo veía con zapatillas italianas. Pasaron cuatro meses y nada… Hasta que un día veo la tapa del diario La Nación y estaba ahí con los zapatos puestos.

Me quedé mirando el diario embobado tres horas en un bar. Pero soy así: así llegué a Fito Páez y a Andy Kusnetzoff también. Pero claro, llegar al presidente es otra cosa. Es como una película.

–¿Qué te imaginás a partir de ahora?

No tengo ni idea qué puede pasar. Ya vienen pasando muchas cosas. Pero mi intención es crecer y trabajar. Yo no sólo hago zapatos con un concepto, que es de la simpleza, la calidad y la comodidad, Posco es también un proyecto social y mi sueño es que crezca por el país. Quiero federalizar la producción.

–¿Tenés planes en la Patagonia?

Sí, quiero recuperar fábricas que dejaron de funcionar en el norte del país y en la Patagonia, tomar de cada lugar los saberes y los modos de producción y producir con la gente de cada lugar. Hoy lo hago pero a escala chiquita. Yo quiero hacer una marca que tenga impacto social. Lo primero es volver al Chaco y trabajar con gente que hoy está un poco afuera. Revitalizar los oficios y rescatar a esas personas que tienen un conocimiento que se va a perder... Estamos fabricando ahora una botita de gamuza que la hace un tipo desde hace 65 años, la misma-misma. Él aprendió de su padre y si eso no se cuida, no se protege, no se reproduce, se va a perder. Estoy seguro de que en el sur voy a encontrar mucho de esto.

–De alguna manera vas contra la tendencia a una industria de la moda cada vez más salvaje…

Sí, esa es la idea. El concepto es el “slow fashion”. Las cajas de mis zapatos ahora tienen la cara de mis abuelos, que trabajan conmigo, pero quiero que tengan la foto de las personas que los fabrican. Y es agarrar un producto clásico y mejorarlo, rescatar sus atributos esenciales. Por ejemplo, hoy estamos haciendo guantes tejidos con personas de la tercera edad de diferentes provincias. Son como 20 abuelos que hacen guantes, gorros, bufandas. Quiero expandir eso a todo el país.

Posco, su marca: Products of Simple Composition. Así se llama la línea de productos de Gastón Greco.

"Hay que ser tolerante al fracaso"

Al ser consultado sobre qué se necesita para ser emprendedor, Gastón Greco no titubeó: "Soñar mucho y lejano, aun cuando las cosas no te salen bien o te salen muy mal muchas veces. Hay que ser muy tolerante al fracaso, porque de cien tiros que hacés capaz que embocás uno. Es vivir todo el tiempo arriba de un piso que se mueve".c

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