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Llevará sus artesanías a Milán para exponer con los mejores

Gustavo Nawel. El joven orfebre mapuche neuquino fue elegido para mostrar su arte en Europa, en representación de Argentina.

Cuando comenzó a estudiar joyería en un Cepaho de Neuiquén, enseguida supo que la orfebrería era lo suyo.

El papa Francisco ya tiene una obra del artista mapuche. Fue llevada por unos neuquinos.

Ana Laura Calducci

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Neuquén.- Vive en Neuquén pero pocos vecinos conocen su trabajo, que se exhibe en las vidrieras más vistosas de Buenos Aires. Gustavo Nawel es un joven orfebre de origen mapuche que asombra a porteños y extranjeros con sus piezas inspiradas en la cultura de su pueblo. El mes que viene lo encontrará en Milán, la capital del diseño, donde participará de la feria de artesanos más importante del mundo.

Gustavo viajará invitado por el Ministerio de Cultura de la Nación junto a otros 11 artistas. Todos fueron elegidos por su creatividad y por representar con sus trabajos a la región a la que pertenecen. Serán una selección nacional que jugará en una cancha de nueve cuadras de extensión, donde buscarán destacar a la Argentina entre tres mil representantes de 110 países de todas las latitudes.

“Me presenté en la selección nacional de artesanos y quedé para viajar a Milán; creo que soy el único de la Patagonia, así que preparé un montón de piezas de orfebrería para mostrar nuestra región”, contó.

Para él, su destino de artista llegó por casualidad. En 2006, cuando terminó la secundaria, quería irse a la otra punta del país, a Tucumán, a estudiar arqueología. Entonces, lo apasionaban la historia, las culturas y los objetos antiguos. Pero le faltaba el dinero para arrancar y se quedó unos meses reuniendo fondos para ese viaje, que nunca concretó.

Mientras hacía sus primeras armas en el mundo del trabajo, se anotó en un Cepaho para un curso de joyería que le cambió la vida. “Yo digo que la orfebrería me encontró a mí porque, apenas empecé, me apasionó y a la tercera clase supe que me iba a dedicar a esto”, recordó.

Desde entonces pasaron 13 años, durante los que fue mutando de joyas inspiradas en formas naturales a creaciones que parten de la iconografía mapuche. Gustavo se convirtió en un arqueólogo amateur y fue investigando el pasado de su propio pueblo para entender cada figura. Sin embargo, explicó, “en vez de reproducirlas, diseño piezas nuevas, porque quiero que se conozca la joyería mapuche pero también busco mi estilo”.

Con esa idea sencilla se lanzó a conquistar el mundo. Desde un inicio apostó a exhibir sus piezas allí donde el pueblo mapuche no se conoce. Por eso, una vez por mes viaja a la capital del país a distribuir las creaciones en tiendas de diseño. En las vidrieras porteñas exponen como joyas exquisitas las piezas que él fabrica en un modesto taller de nuestra ciudad, ubicado en la Feria Uno, al lado de las vías.

Su apuesta arriesgada y su habilidad como orfebre lo llevaron a recibir varios premios y ahora le abrieron las puertas para L`Artigiano in Feria, en Milán, la cuna de los creativos más cotizados del mundo.

A Gustavo no le faltaron invitaciones para irse a vivir a Buenos Aires e incluso a algún otro país, pero no quiere dejar su taller. Explicó que no es por capricho, sino “porque un objeto puede ser de oro o de alpaca y no importa, el valor está en su diseño; y en mi caso, se puede decir que Neuquén es mi inspiración”.

Me presenté en la selección de artesanos y quedé para viajar a Milán. Creo que soy el único de la Patagonia".

La flor neuquina para Francisco y un premio que ganó casi sin querer

Aunque su origen fue la joyería, Gustavo prefiere hacer minúsculas esculturas en metal que valgan más por la estética que por la funcionalidad. Uno de los encargos más sentidos fue un botón de oro que una familia neuquina le llevó al papa Francisco.

No fue un viaje institucional ni mucho menos, “sólo gente conocida de acá, de Neuquén, que me pidió algo para llevarle, así que le hice una flor”, explicó.

En algún lugar del Vaticano, entre otras piezas únicas, está la creación del joven neuquino, como el pequeño botón de muestra de un artista que promete mucho. Este año, Nawel fue el finalista en el encuentro nacional de artesanos que se hizo en Epuyén, Chubut. La distinción le llegó sin esperarlo.

Contó que sin querer llevó una pieza que no formaba parte de la exhibición y la presentó al concurso porque no sabía dónde ponerla. Con ella ganó el primer premio. “Era una batuta de plata, que la tenía hace años y me quedó en la caja. Cuando llegué allá se cayó y ahí la vi. Como no coincidía con el resto de la colección, decidí presentarla en el concurso, aunque no tenía muchas expectativas”, relató. La pieza tiene el peso exacto para una batuta.

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