Lo que un apasionado beso le hace a tu cerebro
El beso es un proceso que comienza en los labios, una de las zonas donde se encuentra la mayor densidad de terminaciones nerviosas con gran capacidad para percibir, explorar y transmitir información al cerebro.
Según esto, el beso es entonces el filtro que nos ayuda a saber, inconscientemente, claro, si el otro es apto para uno. Algo que ayuda a confirmar un estudio de la Universidad de Oxford, realizado en 2013 por Rafael Wlodarski y Robin Dunbar.
Según describe Bueno, hay cuatro neurotransmisores básicos que se despiertan con el beso: dopamina, que nos hace sentir placer y bienestar; serotonina, con la que sentimos excitación y optimismo, aunque también puede tener un efecto de ira y agresión ("en este caso, lo que ocurre es un rechazo a la pareja", subraya Bueno); epinefrina, que aumenta la frecuencia cardíaca, el tono muscular y la sudoración (por eso sentimos calor y que el corazón se acelera); y la oxitocina, la famosa hormona que hace que nos sintamos con buen ánimo y que funciona a modo de antidepresivo natural.
Pero la pasión no es eterna. La química del beso parece cambiar con el paso del tiempo y el enamoramiento inicial deja paso a una segunda etapa.
De acuerdo con el biólogo, "se pasa a otra etapa en la que no se siente la pasión inicial pero se está a gusto con esa persona.
El psiquiatra Jesús de la Gándara, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos y autor del libro El planeta de los besos, señala incluso que existe un cambio en la química cerebral.
"Al principio de la relación hay gran estimulación hormonal donde dominan los andrógenos (testosterona) y la dopamina, pero con el paso del tiempo cambia y se estimula la oxitocina. En este estadio, la gente se besa con menos frecuencia e intensidad, pero de manera más cariñosa y estable", según Gándara.
Algo que confirma un estudio realizado en la Universidad Bar llán, en Israel, que mostró el importante papel de la oxitocina, la hormona que genera apego, en las relaciones estables.
Más allá de los procesos que desencadena en nuestro cerebro, es bueno tener en cuenta que durante un beso también estamos intercambiando cerca de 40.000 microorganismos.
¿Esto quiere decir que es malo besar? Nada de eso, ya que el besar estimula la saliva, que elimina partículas de comida de los dientes, también hace disminuir el nivel ácido que causan las caries y la placa dental.
Récord Guinness: Más de dos días sin despegarse
Aunque parezca mentira, el beso más largo del mundo también es una categoría a la que se puede aspirar en los records Guinness. Quien tiene la marca actualmente es una pareja tailandesa que en 2013 logró besarse durante 58 horas, 38 minutos y 58 segundos en la ciudad de Pattaya.
Ekkachai, un guardia de seguridad de 44 años, y su mujer Laksana Tiranarat, de 33, lograron arrebatarle el lugar a una pareja gay que había logrado la marca un año antes. Lo curioso es que Ekkachai y Laksana lograron superar su propia marca con la que habían ganado en 2011.
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