Lo de Sara nos deja en off side

Lo de la jueza discriminada demuestra que en el fútbol de la región hay que trabajar más aún en la igualdad.

Justo a horas de que el fútbol argentino dé un paso histórico hacia la ansiada y tantas veces postergada igualdad. Justo un par de días antes de que se inicie la liga femenina profesional con una neuquina (Ailín Franzante, de Gimnasia La Plata) en la elite. Justo cuando en la región se busca darle a las chicas el lugar que se merecen dentro de la cancha y también en el referato. Justo cuando el Valle lamenta un atroz femicidio, se produjo en el más popular de los deportes un nuevo hecho de discriminación, de violencia de género, que atrasa, que hace retroceder varios casilleros al fútbol zonal, que nos avergüenza.

Lo que le sucedió a Sara Godoy, la joven asistente de 22 años, el domingo en un partido de la Liga Confluencia genera impotencia y rechazo. Fue insultada y discriminada por hinchas y hasta por los propios protagonistas en la vecina Allen. Como consecuencia, la jueza de línea decidió alejarse de la competencia, angustiada y desencantada, como adelantamos en nuestra edición de ayer. “No nos cuida nadie, es cada vez peor y por eso dejo la Liga”, explicó con tristeza momentos antes de presentar su renuncia formal en la entidad rectora. De este lado del puente nadie puede mirar para otro lado porque también hubo repudiables casos similares. Una colega de Sara, Agustina Fuandez, denunció públicamente que un jugador la mandó “a lavar los platos”, y otra, Daniela Guzmán, que un DT la descalificó al grito de “India, volvete a tu país”. Todo en el último año. Hubo severas sanciones de Lifune pero evidentemente con eso no alcanza. Pasa por una cuestión cultural, por una sociedad machista y enferma, y eso es lo más triste. Porque probablemente haya nuevas Saras, Agustinas o Danielas. Y el fútbol regional, así, queda en off side.

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