Locura y descontrol en el recital de Daddy Yankee
En el escenario, no faltaron las gorritas para el costado, cadenas de plata y mucho sudor. Es que “The Big Boss” -como lo denominan en el ambiente- hizo que el predio ubicado en la calle Planas se convirtiera en una inmensa pista de baile. Tampoco faltaron las declaraciones de amor de algunas niñas.
Si bien a una semana del show ya se encontraban varios sectores agotados -entre ellos el Gold-, una enorme cantidad de gente se acercó al Portal de la Patagonia en busca de un ticket para disfrutar del show. Es que nadie quería perderse a «Daddy», por eso a pocas horas del inicio del recital se pudo observar una extensa fila de gente en busca de su entrada. La misma situación se vivió en el acceso al Casino Magic, donde también funcionó el expendio de tickets.
Cuando el reloj pisaba las 22, Daddy Yankee irrumpió en escena para que el griterío ensordecedor se escuchara en toda la zona oeste de la ciudad. Así, en dos horas de show, Raymond Ayala (su nombre real) hizo bailar y mover la cintura de un lado para el otro a todos sus seguidores y fanáticos, que no despertaban del asombro de ver a su ídolo en el escenario neuquino.
Si bien en gran porcentaje el público que invadió el Casino Magic fueron jóvenes de entre 14 a 18 años -en su mayoría chicas-, también se observó a fanáticos más pequeños acompañados por sus padres.
Como no podía ser de otra manera los momentos más calientes y explosivos se dieron con sus hits más fiesteros: “Gasolina”, “Lo que pasó, pasó”, “Prende”, “Rompe” y el clásico “Llamado de emergencia”.
La banda que lo acompaña en su gira por el país -el pasado martes llenó el estadio Ferro Carril Oeste- cumplió con creces los momentos de mayor musicalidad, que le dieron una especie de respiro al rapero.
«En este momento, lo que pide el mundo es bailar», aseguró el cantante ante la difícil situación económica y social. Ese fue el objetivo del artista nacido en Puerto Rico. Y Neuquén lo disfrutó y celebró la llegada del embajador del reggaeton.
Piedras, corridas y temor
Neuquén > Mientras promediaba el show de Daddy Yankee, se produjeron corridas y enfrentamientos dentro y fuera del estadio. Cientos de personas que quedaron afuera del show se enfrentaron con la Policía cuando intentaban ingresar al predio para poder observar desde cerca al cantante. Entre balas de goma y piedras, la tensión se trasladó a las tribunas más cercanas a las vías del ferrocarril. Decenas de proyectiles comenzaron a caer sobre las más de tres mil personas que allí estaban ubicadas, por lo que rápidamente el pánico se adueñó de los cientos de padres y niños.
Instantáneamente, la organización empezó a desalojar esas tribunas ante el temor de todo el público por la lluvia de piedras que no cesaba. Así, entre corridas y gritos, cientos de personas buscaban la salida opuesta a las vías para poder escapar a los incidentes. «Mirá el piedrazo que me pegaron», gritaba una mujer con su hijo en brazos.
Mientras tanto, continuaba el show de Daddy Yankee. Antes de los incidentes, el artista había saludado a las «miles» de personas que no habían podido entrar al espectáculo. Cerca de la ruta, un desfiladero de personas intentaba alejarse del lugar. Sin embargo, en la zona de las vías los enfrentamientos entre la Policía y aquellos que querían entrar al show no cesaban y encima se trasladaban varias cuadras hacia el centro del Oeste capitalino. Al cierre de esta edición, continuaban los incidentes en esa zona de la capital neuquina.
Te puede interesar...









