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Los Citroën más famosos de Neuquén: aventuras que llegaron de Ushuaia a Canadá

Kune Grimberg y Alicia Fernández Rego surcaron la Patagonia, mientras que Ricardo Funes y Carlos Rosa llegaron hasta Norteamérica.

Cada ciudad dentro de su historia tiene aspectos que la hacen sensible al recuerdo. Muchas veces, se puede adivinar la antigüedad de una vieja fotografía panorámica por los modelos de los automóviles retratados en ella. Muchos de esos autos se fueron convirtiendo en presencias icónicas, ya sea porque sus dueños fueron personas conocidas o bien porque pertenecieron a negocios tradicionales y que de tanto recorrer las calles y los barrios se volvieron parte del paisaje cotidiano.

En las décadas del '70 y el '80, los Citroën 2Cv y 3CV invadieron el mercado automotor argentino y pronto se expandió también en las provincias este furor por el “Auto Rana” de origen francés.

Se llamaba Citroën 3CV debido a que los motores de 602 cc fabricados en Francia tenían dicha potencia, en tanto que los anteriores de 375 cc y 425 cc tenían 2 CV de potencia.

A nivel nacional el Citroën más famoso del país fue sin dudas el del papá de Mafalda, la tira cómica creada por el dibujante Quino. Tenía una tonalidad muy similar al coetáneo Submarino Amarillo de Los Beatles y una capacidad a prueba de una familia tipo, que sorteaba día a día y las vicisitudes de la clase media argentina.

Neuquén también tuvo sus Citroën ilustres. Ambos, además de ser viajeros incansables y candidatos el libro de Récord Guiness, fueron embajadores culturales que superaron los límites de internacionales.

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Kune Grimberg y Alicia Fernández Rego.

Kune Grimberg y Alicia Fernández Rego.

Uno perteneció al matrimonio de Kune Grimberg y Alicia Fernández Rego. Grimberg fue un legendario librero y gestor cultural de galerías de arte de la provincia, Río Negro y sur de la Provincia de Buenos Aires, fue fundador junto a su esposa de la tradicional librería Siringa, que llegó a contar un su propio fondo editorial.

En su Citroën transitó como librero casi toda la Patagonia, uniendo geografías y paisajes en un recorrido aventurero en el que, según cuentan quienes lo conocieron, no dejó rincón del sur sin surcar.

Alicia Fernández Rego, su compañera, fue maestra de teatro y formadora de varias generaciones de actores y actrices destacadas de la región. Figura fundamental en los orígenes de la Escuela de Bellas Artes de Neuquén y referente indiscutida de la época de oro del surgimiento de las compañías teatrales neuquinas, es la mentora de El Grillo, junto a Grimberg, Rulo Domínguez, Naldo Labrin, Darío Altomaro y otros integrantes.

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Recorrieron en Citroën gran parte de Latinoamérica llevando adelante la propuesta teatral Historias para ser contadas, presentándolas con gran éxito en varios países. Con su simpático auto realizaron miles de peripecias, tales como tener que hacer a pie con el equipaje en mano en los tramos empinados de la cordillera, para que el vehículo (que en algún momento llegaron a ser dos), pudieran repechar las cuestas.

Se adentraban en selvas y desiertos en busca de pueblitos distantes a los que nunca había llegado espectáculo teatral alguno y muchas veces, según contaron algunos de los integrantes, casi sin parar, alternándose a dormir en el camino y bajándose para bañarse de inmediato y volver a subir a otro escenario en cada lugar en el que daban la función.

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Otro de los Citroen famosos de la ciudad fue aquel que condujeran en 1973, Ricardo Funes y Carlos Rosa saliendo desde la emisora LU5 en la que trabajan con destino a Norteamérica, en un periplo sin igual que contó con la cobertura de la radio.

“Mi primer auto, el primero que compré fue un Citroën 2CV. Fue heroico. Creo que el Citroën, como algunos otros, generaron siempre una especie de adicción. Los citronetistas eran más que fanáticos de esos vehículos, a pesar de sus dos cilindros o de no llevar agua y que muchos tenían embrague centrifugo, el nuestro gracias a Dios no, porque si no los tenías que empujar para que arrancaran", recordó Funes.

"Nos fuimos desde la misma puerta de LU5, en Alberdi y Santa Fe, hasta los Estados Unidos. En aquel momento le pusimos a esa aventura Operación San Cristóbal. Salimos primero rumbo a Chile para después ir por Perú, siempre hacia el norte. Aunque después tuvimos que volver a Argentina para pasar de Salta a Bolivia, que en esa época carecía prácticamente de puentes y por eso fue que tuvimos que cruzar los ríos en balsa con el auto", agregó.

"Después entramos, ya por Colombia en lo que se llama “El Tapón del Darién”, que es una especie de infierno vegetal selvático. Ahí subimos el Citroën a un barco de pasajeros llamado Giuseppe Verdi que iba a Italia, cruzando el Canal de Panamá desde el Pacífico hasta el Atlántico. Cuando bajamos de la embarcación volvimos a atravesar el istmo pero ya por tierra", contó.

Funes recordó que cuando llegaron a Estados Unidos hicieron la locura de ingresar por Texas. "Nos fuimos hasta Nueva York y después a Washington y toda la parte norte, entrando por Canadá y desde allí volvimos a bajar. Retornamos después a Washington y emprendimos un viaje de 6600 kilómetros hacia el oeste hasta el Océano Pacífico por la emblemática Ruta 66. Finalmente volvimos a casa vía México en agosto del '73 después de ocho meses de viaje”, dijo.

Ever Ludueña (personaje creado por el humorista Cacho Rubio) comentó en uno de sus sketchs televisivos de “Drive-Test de modelos de autos tradicionales de todas las épocas” con respecto al Citroën: “Es muy liviano así que es preciso distribuir muy bien las cargas para que no se descompense. Con un motor de 600 cc y un motor de solamente dos cilindros tiene un rendimiento de 17.8 kilómetros por cada litro de nafta súper. Posee un instrumental de muy fácil lectura, tiene de hecho, solamente dos relojitos. El volante de diámetro generoso puede resultar un arma de doble filo, porque en un viraje podés arrancarle la mandíbula al acompañante de un codazo. El techo de lona con apertura de abrelatas de sardina compensa rápidamente la falta de aire acondicionado del vehículo".

Dos periodistas de LU5 recorrieron 6600 kilómetros en ocho meses para unir Neuquén con Cánada con un Citröen

El Citroën fue diseñado como un prototipo de auto económico para la circulación exclusiva dentro de la fábrica en Francia. Carga sobre sí un interesante anecdotario, como el evento de la Segunda Guerra Mundial en el que varios miembros de la oficialidad francesa salvaron su vida gracias al motor que se retrasó en cruzar a tiempo, un puente que iba a ser dinamitado por los alemanes.

También se dice que su fama de “involcables” fue refutada en una apuesta de manejo por el corredor Luis Di Palma. Lo cierto es que el ronroneo inconfundible de su motor, sigue haciéndose sentir por todas partes y que su buena fama, supera todas las críticas.

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