Los gases tóxicos afectan al cerebro ya en la panza
En los chicos dificulta el aprendizaje y en los adultos mayores facilita el alzheimer y el párkinson.
Los resultados preliminares mostraron que los cerebros de los niños que están en áreas de polución alta responden más lentamente a los estímulos visuales y auditivos.
¿Y cómo afecta a los adultos?
"También tenemos varios estudios que muestran lo mismo en los adultos, en las últimas etapas de nuestra vida: la decadencia cognitiva se acelera debido a la polución atmosférica", dicen los investigadores de CREAL.
¿Cómo llegan estas partículas tóxicas a nuestro cerebro?
Se identificaron tres vías potenciales: 1) aspiramos las partículas contaminantes y estas llegan a nuestros pulmones. Muchas son lo suficientemente pequeñas como para pasar directamente a nuestra sangre y circular hasta el cerebro; 2) los contaminantes mismos pueden no estar llegando al cerebro, sino estar actuando como portadores de otras moléculas tóxicas que se difunden más fácilmente por nuestro torrente sanguíneo; 3) los contaminantes viajan directamente a través de la nariz al cerebro, por la vía del nervio olfativo.
Se piensa que cuando esas partículas llegan al cerebro, causan una inflamación que puede lesionar el tejido cerebral.
Y hay evidencia de que el problema empieza antes de nacer. "Nos hemos percatado de que la placenta no es una barrera tan perfecta como pensábamos", le dijo a la BBC Frederica Perera, de la División de Salud Ambiental de la Universidad de Columbia, EE.UU.
El equipo hizo escáneres IMR para mostrar cómo la exposición a la polución atmosférica en el vientre afectaba el volumen del cerebro cuando cumplían 8 años de edad.
"Vimos reducciones directas de volumen, particularmente en el hemisferio izquierdo, no el derecho, del cerebro. El efecto era muy asimétrico", dijo Bradley Peterson, de la Universidad Southern California. "Cuando revisamos debajo de la superficie del cerebro, encontramos menos sustancia o materia blanca", agregó. "Estos niños eran muy desatentos, impulsivos y agresivos. Tenían los síntomas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad", concluyó.
El gran desafío de descontaminar
"Sabemos que los niveles de contaminación se deben principalmente al tráfico la mayor parte del tiempo, y sabemos que el combustible diésel juega un rol protagónico en este caso. Por lo tanto, una de las soluciones obvias es hacerle frente inmediatamente a los problemas con los sistemas de transporte público en las ciudades", opina Frank Kelly, del Kings College London.
"Por supuesto que tenemos que librar a las ciudades de los vehículos con esos motores contaminantes. Y para hacerlo tenemos que cambiar la manera en la que nos transportamos; la movilidad de las ciudades tiene que transformarse", declara Jordi Sunyer Deu de CREAL.
Es sorprendente cuán convencidos están los científicos que hablaron con la BBC de que la contaminación atmosférica está perjudicando nuestros cerebros, además de nuestros corazones y pulmones.
Pero el reto es formidable: los autos y sus combustibles están entretejidos a la trama de las ciudades y la vida cotidiana.
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