Los grandes no se copan
Es tan injusto y perverso todo, se ha desvirtuado tanto la cuestión, que por estas horas muchos destacan “el gran gesto” de Boca con Brown de Madryn cuando lo normal debería ser que los grandes también atiendan, escuchen y respeten las necesidades de los equipos chicos. Pero como eso no ocurre nunca y en simultáneo River continuó con su postura egoísta de no apiadarse del pobre Instituto, que pidió a gritos la cancelación del partido de mañana, en el que deberá hacer malabares para presentar 11 jugadores, se sobrevaloró el “okey xeneize” al deseo de cancelación de los patagónicos (el duelo que debía jugarse la próxima semana se disputará el 13 de septiembre).
Lo triste es que mandan los ricos, los poderosos, y la voluntad de ellos se cumple a rajatabla. Los más débiles quedan a merced de los intereses ajenos y son sometidos a todo tipo de manoseos y atropellos. Cipolletti lo vivió en carne propia ante San Lorenzo. Lo mismo les pasó a Gimnasia y Tiro con Boca y a Mitre de Santiago del Estero con Racing, encuentro que después de varias suspensiones se jugó anoche (ver pág. 33). Con la nueva AFA, por ahora, siguen los vicios, las desprolijidades, las concesiones para los denominados grandes que se le cuestionaban a la vieja. La organización de la Copa Argentina también se lleva su cuota de culpa, aunque da la sensación de que no tiene ni la autoridad ni las facultades para frenar la impunidad que la entidad rectora les otorga a los River-Boca y compañía. Una pena, porque el torneo es apasionante y les permite a los equipos del interior o de categorías menores competir con los elencos más famosos, muchas veces dejándolos en ridículo. ¿Por eso evitan jugar o lo hacen cuando les conviene?
La impunidad, el poder y los caprichos de los clubes grandes le sacan seriedad a la atractiva Copa Argentina.


