¿De qué están hechas? El ingrediente que tienen las gomitas y la advertencias de los especialistas
Más allá del azúcar, estas golosinas incluyen otro ingrediente. Especialistas recomiendan revisar los envases.
Las gomitas dulces forman parte de las golosinas más elegidas por chicos y adultos en Argentina. Sus colores intensos, sabores frutales y textura elástica las vuelven atractivas, pero su composición incluye una elevada proporción de azúcar y distintos aditivos alimentarios. Entre ellos aparece un ingrediente que genera atención por sus posibles efectos en personas sensibles.
Especialistas en nutrición infantil recomiendan revisar los envases y reservar estas golosinas para momentos puntuales.
El problema no se limita a un único colorante: el consumo habitual de productos con grandes cantidades de azúcar puede favorecer caries, exceso de peso, alteraciones metabólicas y el reemplazo de alimentos con mayor valor nutricional.
Pero lo que pone en alerta a especialistas es la presencia de tartrazina, un colorante artificial. Este componente, identificado también como E-102, INS 102 o Amarillo 5, se utiliza para obtener tonalidades amarillas y verdes.
Su empleo está autorizado en Argentina dentro de los límites establecidos por la normativa, aunque las empresas deben informar su presencia en la lista de ingredientes. Expertos que este componente está detectado en al menos dos marcas de gomitas, como Mogul y Billiken.
Cómo identificar la tartrazina en las gomitas
Para saber si una golosina contiene tartrazina, es necesario observar el listado de ingredientes. El aditivo puede figurar con diferentes nombres: tartrazina, colorante INS 102, Amarillo 5 o E-102. También suele combinarse con otros colorantes artificiales, como Rojo 40, Azul 1 y Amarillo 6.
La función de estas sustancias es principalmente estética. Los fabricantes las incorporan para conseguir colores más intensos, uniformes y reconocibles. Sin embargo, distintas investigaciones analizaron su posible relación con cambios en la actividad y la atención infantil.
La nutricionista infantil Lucía De Nobili explicó que la tartrazina está permitida en el país dentro de cantidades consideradas seguras. De todos modos, señaló que los chicos con diagnóstico de TDAH, hiperactividad, asma o antecedentes de alergias pueden requerir mayor cuidado.
En Europa, algunos productos elaborados con determinados colorantes artificiales deben incluir una advertencia sobre posibles efectos en la actividad y la atención de los niños. Esa medida surgió luego de investigaciones que evaluaron mezclas de colorantes y conservantes en población infantil.
El investigador Gabriel Vinderola también advirtió sobre el impacto que ciertos aditivos podrían tener sobre el organismo. El especialista vinculó la exposición a colorantes, conservantes y saborizantes con mecanismos relacionados con la barrera intestinal, el sistema inmunológico y el sistema nervioso.
Esto no significa que una gomita produzca necesariamente una alteración inmediata. La recomendación apunta a limitar la frecuencia, prestar atención a las reacciones individuales y evitar que estos productos ocupen un lugar cotidiano en la alimentación.
Cuánto azúcar puede contener una bolsa
Las gomitas pertenecen al grupo de los alimentos ultraprocesados. Su elaboración suele incluir jarabe de maíz, azúcar, agua, gelatina o pectina, ácido cítrico, saborizantes, colorantes y agentes de glaseado, como la cera de carnauba.
Entre el 70% y el 80% de su composición puede corresponder a azúcares simples, como glucosa, fructosa y sacarosa. Cada 100 gramos aporta alrededor de 320 a 360 calorías, aunque el valor exacto depende de la marca y la receta utilizada.
Una bolsa de 115 gramos puede contener cerca de 59 gramos de azúcar, una cantidad equivalente a unas doce cucharaditas. Esa porción puede superar el nivel diario de azúcares libres recomendado para obtener beneficios adicionales sobre la salud.
El cuerpo absorbe rápidamente el azúcar de las golosinas porque estos productos casi no aportan fibra. Esto provoca una suba veloz de la glucosa en sangre y obliga al organismo a liberar insulina para regularla. Cuando la conducta se repite con frecuencia, puede favorecer resistencia a la insulina, acumulación de grasa corporal y mayor riesgo de hígado graso.
También existe un efecto sobre la alimentación general. Un chico que consume gomitas todos los días puede sentir menos apetito por frutas, lácteos, frutos secos u otras opciones con proteínas, vitaminas, minerales y fibra.
De Nobili definió a estas golosinas como productos de calorías vacías. La expresión indica que aportan energía, pero casi ningún nutriente indispensable. Por ese motivo, no deberían reemplazar una merienda, un desayuno o un postre más completo.
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