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La Mañana habanos

Los habanos de Diego que llegaron al norte neuquino

La increíble historia del regalo que le hiciera Fidel Castro a Maradona y cómo terminó en manos de una neuquina.

El miércoles, diez minutos después de las 13, el mundo se conmocionó con la noticia de la muerte de Diego Maradona. El ídolo argentino, que acababa de cumplir 60 años, moría después de sufrir un paro cardiorrespiratorio. En ese instante y por largas horas, el mundo se puso en pausa y comenzaron a desplegarse un sinfín de homenajes, testimonios, imágenes de goles y jugadas, declaraciones y el dolor popular por la partida del mejor jugador de todos los tiempos.

Mientras tanto, en un rincón perdido del norte neuquino, en el paraje Chochoy Mallin, ubicado sobre la margen norte del río Reñi Leuvú, Lorena Nicolas Creide, nieta de Alfonso Creide, un pionero en la zona, terminaba con sus tareas en la estancia familiar que funciona como lodge de pesca. La jornada para Lorena iba a tener una sorpresa cuando Don Hugo Bravo, encargado de ganadería de la estancia, le comenta al pasar que en la radio había escuchado que había muerto Maradona. Esa noticia inesperada hizo que, esta mujer de 43 años, que reparte su tiempo entre este hospedaje de turistas y su profesión de escribana en la capital neuquina, se transportara a aquel momento en que su tía le entregó un obsequio familiar de gran valor para ella.

De inmediato, asoció la noticia con una caja de habanos Cohiba que hace años guarda como “tesoro” y que no es otro que un regalo que le hiciera Fidel Castro a Maradona cuando se estableció en Cuba en el 2000 para hacer frente a su adicción a las drogas. Al regresar a la Argentina, el ex jugador se lo llevó a un amigo de Buenos Aires y éste hizo lo mismo con el tío de Lorena durante un encuentro en San Martín de los Andes.

SFP_Lorena Caja de Habanos firmada por Diego (12).JPG

“Estaba en los corrales de la estancia cuando me enteré por Don Bravo de la muerte de Maradona. No tenía buena señal de celular ni tampoco tengo televisión ahí en el campo y comencé a intentar conectarme con amigas para saber qué había pasado”, comenta Lorena a LMNeuquén mientras no separa su mirada de la caja de madera.

La caja de habanos Cohiba tiene la dedicatoria de Maradona. Se la regaló el Diez a un amigo de Buenos Aires y éste se la obsequió al tío de Lorena, quien unos años después recibió el preciado “tesoro”.

“Todavía estoy consternada con su muerte, más mi marido que es hincha de Boca”, agrega con una sonrisa quien se dice simpatizante de River pero aclara que “Maradona es Maradona”.

Lorena cuenta con felicidad el curioso itinerario de esta caja de habanos que finalmente llegó a las manos de su tío, Quique. “Cuando Diego volvió de Cuba se trajo varias cajas de habanos que le regaló Fidel Castro. Una de esas cajas se la dio a Omar Suárez, el dueño del boliche Cocodrilo de Buenos Aires. ‘Para vos, amigo, regalo de Fidel’, le dijo Maradona. Resulta que Suárez viajó a San Martín de los Andes para abrir un bar y se hizo amigo de algunos lugareños entre ellos mi tío. Por esas vueltas de la vida, un día le obsequió la caja que tenía en la tapa la dedicatoria de Maradona”, describe. Y agrega que su tío no fumaba pero la guardó “porque le otorgó dimensión a ese obsequio y además porque le gustaba coleccionar objetos que tuvieran alguna historia. Y esa caja, por supuesto, guardaba mucha historia”.

Asegura que ella continúa la tradición de coleccionar objetos que tenía su tío, nieto de quien fuera gobernador de la provincia, Alfredo Asmar.

“Cuando murió mi tío yo recordaba esa caja de habanos y todo ese itinerario que había tenido. Entonces se la pedí a mi tía. Le dije: ‘Soy fanática de Maradona y la quisiera’. Ella me la dio. Es como tener un legado familiar”, explicó Lorena.
SFP_Lorena Caja de Habanos firmada por Diego (11).JPG

El recorrido de esa caja de habanos por las manos del líder revolucionario y del mejor jugador de la historia había quedado sellado en la mente de Lorena. Cuenta que cuando fallece su tío, se acercó hasta la casa en San Martín de los Andes y le pidió a su tía la caja, que se la entregó sabiendo del valor que le otorgaría. “Yo soy fanática de Maradona y quisiera esa caja”, le dijo a su tía. “Se la pedí porque a esa caja la tomo como un legado familiar, con esa historia increíble de ser obsequiada por Fidel Castro a Maradona, y que éste escribiera una dedicatoria”, comenta.

Le parece aún “más increíble” que esa caja que tiene en un rincón de la estancia de Chochoy Mallin “haya estado en manos de Fidel y Diego que murieron en la misma fecha”. Dispuesta para las fotos, Lorena abre la tapa de la caja, que “atesoro como oro” y se destaca que faltan dos habanos, y arriesga con una amplia sonrisa: “seguro, uno se lo fumó Diego”.

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