Los partos en casa crecen entre las mamás neuquinas

Optan por sentirse bien en su intimidad en lugar de ir a un hospital.

Sofía Sandoval
ssandoval@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Lucía estaba embarazada y se hacía todos los controles médicos pero, en paralelo, se informaba sobre sus derechos a la hora de dar a luz. Cuando el médico le anunció que le iba a hacer un tacto, se puso alerta, ya que sabía que es una práctica innecesaria que muchas veces termina por adelantar el parto. Por eso, el último mes abandonó los consultorios y se preparó para tener a su hija en casa.

No fue fácil que su familia entendiera su decisión, pero tras 41 semanas de gestación, el día llegó y la acompañaron el papá de la beba, su suegra, una doula y una partera, que le había dejado un aparato para oír el corazón de su hija. Lucía atravesó los dolores de cada contracción sólo con una crema relajante de hierbas que se untaba en las caderas y un intento frustrado por relajar los músculos en una bañadera. "No podía estar acostada, era la posición más incómoda", aseguró.

En lugar de inducir el nacimiento, Lucía respetó los tiempos de su beba. Sin embargo, había desarrollado un plan para ir a la Clínica Pasteur en caso de llegar a la semana 42. "Yo tenía el control hasta ese momento, pero si seguía con mi médico la hubiera tenido 13 días antes", explicó.

Si volviera a tener un bebé, Lucía no haría distinción entre su hogar y una institución, "siempre que se trate de un ámbito de respeto". Aseguró también que, gracias a su experiencia, comprendió la importancia de involucrarse como un sujeto activo en el nacimiento de los hijos.

A pesar de las polémicas que genera, cada vez es más común la decisión de vivir el nacimiento de los hijos en la intimidad del hogar. En el agua o de cuclillas, acompañadas de su familia y asistidas por parteros independientes, hay mujeres que prefieren alejarse de los hospitales, generalmente relacionados con las patologías y no con los procesos fisiológicos como los nacimientos.

Lucina es estudiante de Medicina en la UNCo y se preparó para ser doula, una acompañante de la gestación que no oficia como partera. Según dijo en un diálogo con LM Neuquén, los partos que se realizan en viviendas "han avanzado mucho en Neuquén", donde cada vez hay más mujeres informadas y con deseos de parir en sus hogares, donde se sienten más cómodas.

"Todavía no acompañé en un parto pero sí durante embarazos y el período de la lactancia", expresó Lucina, y agregó que, para que sucedan estos partos, es necesario que las mujeres estén muy informadas y convencidas de que quieren parir así; además, deben hacerse todos los controles necesarios para garantizar la salud tanto de la mujer como del bebé.

"Tiene que ser algo muy charlado con quienes la van a acompañar y nunca debería ser para casos de riesgo", explicó Lucina.

Agregó que hay casos de personas que son muy extremistas y, por rechazo a las instituciones, no se hacen todos los controles médicos necesarios.

Según Francisco Saraceno, un partero recibido en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la última década la tendencia de las mujeres que deciden concebir en un espacio más íntimo "dejó de ser un tema tabú", y señaló que no sólo las víctimas de violencia obstétrica se inclinan por esta alternativa.

Advirtió sobre la importancia de tomar los recaudos necesarios. En Neuquén, la semana que pasó, la Justicia comenzó a investigar la muerte de un bebé que habría nacido en una vivienda de esta ciudad.

A la hora de evaluar los riesgos, surge el tema de los cuidados previos como un tema central, en un contexto en el que según datos del Ministerio de Salud de la provincia, hay un 15% de las embarazadas que no se somete a todos los controles prenatales exigidos.

Al mismo tiempo, hay un llamativo incremento de cesáreas, sobre todo en las clínicas privadas, comparado con el sistema público de Salud, donde esta práctica es menor.

La obstetra Elizabeth Puentes aseguró que en Neuquén no existe un sistema "aceitado" que garantice la minimización de los riesgos para este tipo de prácticas.

"Cualquier complicación requiere de una intervención y muchas veces surgen problemas a último momento; si hay riesgo, se necesita un equipo de profesionales que sepan hacer las maniobras necesarias", expresó.

La especialista recordó que "un parto respetado, un paradigma que pone de relieve los derechos de la mujer, no es lo mismo que un parto en casa".

Si bien es cada día más común recurrir a los partos domiciliarios, sobre todo para las víctimas de la violencia obstétrica, Puentes hizo hincapié en la necesidad de tomarlos con la responsabilidad que conllevan.

Creencia
Derribando mitos

Existe una creencia muy arraigada en torno a los partos que indica que aquellas mujeres que tuvieron una cesárea están obligadas a operarse cada vez que tengan otro hijo.

Sin embargo, la obstetra Elizabeth Puentes explicó que si están dadas las condiciones, la mujer que se hizo una cesárea puede tener su siguiente parto de forma vaginal.

En los hospitales saben que necesitan más cariño

NEUQUÉN
Las acuestan, las desnudan, las manosean, las inyectan, las duermen, las aprietan, les gritan, las retan, las mutilan, las miran con desaprobación, les dicen que ellas no saben nada. Y nunca les preguntan el nombre. No las miran a los ojos. No les dan ni una sonrisa de limosna.

Esas son las acciones que se repiten en los relatos de casos de violencia obstétrica que sufren muchas mujeres a quienes el momento mágico de dar vida se les convirtió en una experiencia traumática que las dejó lastimadas. Para defenderlas y para revalorizar el protagonismo de la mujer en el momento del nacimiento, desde 2007 se celebra en Neuquén la semana del parto respetado, que busca informar a las mujeres sobre sus derechos a la hora de dar a luz.

"En el sistema hegemónico tradicional, el parto es un hecho de la medicina, atendido por médicos que estudian la patología", explicó Rosario Hasperué, autora del libro Relatos paridos, que recopila historias de nacimientos con el fin de promover los partos respetados. Según detalló, actualmente a la mujer se la somete a una "cascada de intervenciones" de rutina, sin tener en cuenta las particularidades de cada madre y cada bebé.

Para proteger a las víctimas de este tipo de violencia, el año pasado se reglamentó en Argentina la Ley 25.929 de parto humanizado, que especifica los derechos de la mujer por dar a luz.

Para fomentar la aplicación de la ley, durante la semana de parto respetado se realizaron diversas actividades en Neuquén, donde los equipos de salud plantearon la necesidad de revalorizar a los verdaderos protagonistas de los nacimientos, que no son los médicos, sino la familia.

Elizabeth Puentes, jefa de obstetricia del Hospital Heller, explicó que con el tiempo crece la conciencia entre los profesionales de la salud por el parto respetado.

"Les inculcamos a los residentes que tienen que pedir permiso antes de examinar, presentarse, preguntarle el nombre a la mujer; no se trata de sacar bebés sino de acompañar a la embarazada en el proceso", detalló, a la hora de explicar los pasos que se están dando en la provincia para que las mujeres se sientan más cómodas.

FRASES
"Les inculcamos a los residentes que tienen que pedir permiso antes de examinar, presentarse. No se trata de sacar bebés, sino de acompañar a la embarazada".
Elizabeth Puentes Jefa de Obtetricia del Heller
"En el sistema hegemónico, el parto es un hecho de la medicina atendido por médicos que estudian una patología".
Rosario Hasperué Autora del libro Relatos paridos


Ariadna contó su caso
"Le ves los ojos y te das cuenta de que nació de otra manera"

Después de vivir una mala experiencia en el hospital durante el nacimiento de su primer hijo, Ariadna decidió tener a su hija Violeta en su casa, acompañada solamente por su compañero de vida y una amiga. "Para cambiar el mundo, hay que cambiar la forma de nacer", aseguró. Recuerda su segundo parto como uno de sus mejores momentos. La pasó relajada y en contacto con su cuerpo. Le tenía miedo al dolor, lo consideró un elemento innegable del nacimiento; se olvidó enseguida cuando la embargó el gozo de ver a Violeta por primera vez. "Le ves los ojos y te das cuenta de que nació de otra manera", afirmó. Ariadna insiste en la necesidad de que las mujeres se alejen de las intervenciones invasivas, de los tactos y las maniobras innecesarias. "Con Violeta no me desgarré y en el hospital tuve dos desgarros terribles por todo lo que me apuraron", contó sobre su caso.

CIFRA
56,6% de los partos por cesárea se hacen en clínicas privadas.
Los datos son del Ministerio de Salud de la Provincia. En tanto, en el sistema público, la cifra baja, ya que el promedio es del 30% en la ciudad. Para la periodista Rosario Hasperué, autora del libro Relatos paridos, la falta de información fomenta el mito de que dar a luz a través de una cesárea es el mejor método y el más rápido, "cuando en realidad sólo es mejor si es realmente necesario". "Salvo el 15% de las mujeres que pueden tener alguna patología o complicación, la mayoría está preparada para parir en la semana 40", expresó. Ve "ansiedad de los médicos y la sociedad" en la inducción de los partos.


Hay un 10% que termina en traslado a un centro de salud

NEUQUÉN
Francisco Sareceno se recibió de partero en la UBA. Asiste en nacimientos domiciliarios y brinda información a las mujeres que desean parir en casa. "En los últimos diez años se dio un crecimiento muy grande y ya dejó de ser un tema tabú", señaló. Dijo ya no sólo recurren a este tipo de nacimientos las víctimas de violencia obstétrica, sino también mujeres informadas que prefieren un espacio íntimo.

Sin embargo, insistió en la necesidad de hacerlo con responsabilidad. "Es para la gran mayoría, pero no es para todos", alertó Sareceno. Según aclaró, para que las mujeres califiquen para estos partos deben estar sanas y tener embarazos sanos y a término. "Si vemos que vienen con una complicación, les explicamos que no es lo mejor para ellas", apuntó.

Saraceno explicó que asiste a la pareja desde el principio del embarazo y siempre se desarrolla un plan B, por si surgieran complicaciones. "Se tiene en cuenta si se atenderían en hospitales o clínicas privadas y las formas de acceso hasta el lugar en caso de un traslado", aseguró.

Según las estadísticas de la agrupación porteña Las Casildas, de la que forma parte, el 10% de los partos caseros termina en traslado. De ese número, el 90% tiene un parto vaginal en un hospital y el 10% termina en una cesárea. "No es una pelea contra el sistema de salud, que va cambiando su visión, sino de vivir de otra manera un momento único y sagrado", explicó.

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