Los pequeños transgresores serán los futuros exitosos
Los docentes también aportaron información sobre los estudiantes, calificaron su nivel académico y realizaron una evaluación conceptual y de comportamiento.
Casi 50 años después, un equipo independiente de investigadores tomó la muestra original para hacerle un seguimiento, en el que recogieron información sobre los logros educativos y profesionales de los participantes, ahora adultos.
Desafío: El mal comportamiento de los niños es un síntoma que hay que saber leer.
A partir de estos datos, se achicó la muestra a un total de 745 participantes y se evaluó el éxito de su carrera.
El cruce de indicadores sugirió que existe una relación positiva entre quienes tenían tendencia a romper las reglas durante la infancia y el acceso a mayores ingresos.
Sorprendidos, los investigadores ensayaron una respuesta: "Podría ser que estos estudiantes no tienen miedo de exigir sus derechos o hacer valer sus propios intereses en relación con otros. Están dispuestos a ser más exigentes durante momentos críticos, como en la negociación de los salarios", describieron los autores.
Aunque tampoco descartaron la posibilidad de que consigan estas mejoras "bajo presión", es decir que las empresas decidan mantenerlos contentos ya que al no sentirse satisfechos podrían llegar a desarrollar comportamientos contraproducentes para la organización.
Más allá de las especulaciones, los especialistas aclaran que hay que tener en cuenta los cambios de contexto: "Lo que se consideraba rebeldía hace 40 años seguramente no es el equivalente a lo que ahora constituye romper las reglas".
¿Quién dijo que es malo transgredir?
Los psicoterapeutas explican que, mal que les pese a los padres, es natural que los niños intenten romper reglas. Esto forma parte de un mecanismo orientado a encontrar su propia independencia, ya sea para experimentar cosas por sí mismo o para ser reconocido como un ser individual. Siempre buscará la manera de diferenciarse de sus padres. Otro de los motivos es el temperamento. No todos los niños son iguales y claramente hay algunos más traviesos que otros. Lo importante es enseñarles respeto.
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