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La Mañana

Los recursos que todos aguardan

Los fondos que ingresarán por la renegociación petrolera no sólo son esperados por el Gobierno, sino también por los municipios y los sindicatos.
Por Ramiro Morales

En la semana previa a lo que sería la firma del acuerdo técnico que hará la provincia de Neuquén con YPF, que se utilizará como base para cerrar con las demás empresas productoras de hidrocarburos, se potenció la polémica por la renegociación de los contratos con las empresas petroleras.  
Mientras un grupo de convencionales constituyentes mandato cumplido de la oposición insistió en que la extensión de las concesiones de los yacimientos que discute la Provincia es inconstitucional e inició acciones legales en tal sentido; el gobernador Jorge Sapag les respondió que actúa conforme a la Constitución y dentro del marco jurídico. Afirmó que la renegociación estaba en la plataforma política que la ciudadanía votó.
Para defender este proceso que está encabezando, Sapag argumentó que mejorar la renta petrolera es una prioridad para el progreso provincial. Además, volvió a recordar la necesidad de revertir la caída de la producción de hidrocarburos que se ha registrado en los últimos años.    
Lo que está claro es que al Ejecutivo provincial le urge esa liquidez de fondos para mantener las finanzas públicas equilibradas y para concretar algunas obras que de otra forma sería imposible proyectar.  
Si bien la renegociación con las empresas es dura, también asoma como compleja la tarea que tendrá el Gobierno para discutir con los municipios (sin importar el color partidario) el ansiado envío de recursos a las localidades y, a su vez, satisfacer a los gremios de trabajadores estatales que pretenden aumentos salariales significativos acordes al proceso inflacionario que se vive en la provincia.
Los planteos de intendentes y sindicalistas aparecen como sólidos para sentarse a negociar. Es en este contexto que  Sapag deberá administrar los nuevos recursos para que estas demandas no se transformen en futuros conflictos sociales.   
A priori, este desafío para el Ejecutivo será de mayor envergadura incluso que el que tuvo a principios de año cuando tuvo que negociar los sueldos de los docentes con ATEN.
Otra de las cuestiones que deben ser claras hacia la ciudadanía es que el Estado tiene que ser el regulador y el órgano de control de la actividad de la petrolera en función del daño ambiental que pueden ocasionar las empresas.  
En este sentido, días atrás se conoció un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que rechazó un pedido de las empresas petroleras que operan en la cuenca neuquina, que pedían archivar un expediente donde se denuncian 4.200 casos documentados de incidentes ambientales y se exige un paquete de medidas para resarcir la situación.
La resolución, festejada por la organización no gubernamental ASSUPA que fue la impulsora de la denuncia, es una señal de advertencia hacia el trabajo que hacen las petroleras, que en algunos casos prefieren estar sujetas al pago de multas que a generar las condiciones para no contaminar el medio ambiente.
Allí es donde tendrá que aparecer en toda su dimensión el rol de control del Gobierno para que este tipo de escenarios no se sucedan en la provincia. Si bien es fundamental el ingreso de fondos, tan o más importante es que se proteja la naturaleza, tan vapuleada por el hombre.  
El otro frente que no debe descuidar la Provincia es la relación con Nación. Si bien sigue encaminada y es una realidad que Neuquén en esta gestión ha logrado beneficios de estrechar el vínculo con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fue al menos llamativo que no se pudiera concretar la anunciada reunión entre el ministro de Planificación, Julio de Vido, y Sapag, que estaba pautada para el martes pasado.
En ese encuentro se iban a tratar algunos temas que son fundamentales en la agenda del gobernador como la construcción de Chihuido I y el mejoramiento del precio de los hidrocarburos.

Se acabó la modorra
La modorra partidaria de los últimos meses comenzó a sacudirse de a poco. Los chisporrotazos por el tema de los ñoquis, la polémica por el estado de la cuentas públicas, las reuniones con dirigentes que ya empiezan a ser moneda común son algunos síntomas de que muchos políticos ya comenzaron a trabajar en los procesos electorales que se avecinan.     
Dentro del Movimiento Popular Neuquino, todavía no se puede avizorar a ciencia cierta cómo se irán reacomodando los cuadros políticos. En cuanto a la interna emepenista, se sabe que la intendenta de San Martín de los Andes, Luz Sapag, y el diputado nacional José Brillo han manifestado públicamente su intención de presidir el partido. Habrá que esperar cuál será el rol que tomará el gobernador en esa contienda: un papel que seguramente será determinante para definir la futura conducción.
En tanto, de cara a las elecciones comunales del próximo año, trascendió que un ex funcionario de primera línea del sobischismo tendría intenciones de encabezar una de las listas para concejales. Ese dirigente volvió a la escena en las últimas semanas cuando fue mencionado por representantes de ATE como uno de los ñoquis que tenía el Estado.
Del lado de la oposición, aquellos tiempos de estrecha amistad entre peronistas y radicales neuquinos parecen haber quedado muy lejos. Desde hace un tiempo a esta parte se los ve transitando por distintas veredas, con diferencias que se profundizaron luego del voto del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, en contra del proyecto kirchnerista de retenciones móviles.
Si a la oposición provincial se le hace cuesta arriba encarar períodos eleccionarios cuando logra, con gran esfuerzo, agrupar a todas las fuerzas anti-emepenistas, es impensado creer que algún partido pueda llegar al éxito por separado.