La turbidez del río Limay no atemorizó a los bañistas que, durante estas jornadas de calor, aprovecharon para darse un refrescante chapuzón. La particular situación que se da en el cauce del río también obliga a profundizar las tareas de concientización, ya que el trabajo de rescate por parte de los guardavidas se complica.
“Aunque el rio viene turbio, la gente sigue metiéndose igual, de hecho, el peligro sigue estando y para nosotros es mucho más complicado, porque una persona llega a fondear con el agua tan turbia, es difícil de encontrarlo”, explicó a LM Neuquén Javier Tejeda, jefe del balneario Gustavo Fahler.
Señaló que uno de los principales ítems de su trabajo es el preventivo por ello dedican tiempo a hablar con los vecinos que concurren. “Le decimos donde está el peligro y siempre recomendamos acercarse al guardavidas y preguntarle a dónde está el peligro, donde se puede bañar y dónde no”, comentó Tejeda.
Dada la turbidez del agua, el personal de guardavidas debe estar mucho más atentos para no tener que sufrir ningún tipo de inconvenientes. “Hoy (jueves) ya hemos tenido situaciones de rescate, más precisamente debajo del puente de la isla 132, un nenito que había caído a un lugar donde no hacía pie y el guardavida estuvo atento y rápidamente acudió a la ayuda”, relató.
Durante la temporada estival se draga la zona para que el cauce del rio entre a las bombas del Ente Provincial de Agua y Saneamiento del Neuquén (EPAS). Por lo que, donde antes había pozones ahora se formaron canaletas. Por ello, cuando los pequeños ingresan caminando caen en esas canaletas y, si no saben nadar, se empiezan a ahogar y requieren de la inmediata intervención de guardavidas.
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