Los tres apegos

La columna de Bernardo Stamateas. Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com.ar).

La mayoría de los seres humanos tenemos algún apego en nuestra vida. Un apego es un vínculo negativo, un lazo emocional con algo o con alguien que nos limita y nos mantiene en el mismo lugar.
El primer apego que necesitamos soltar son las heridas de la gente que nos ama. Cuando somos lastimados se generan en nosotros dos emociones: dolor y enojo.

Si ese sentir se congela, se convierte en resentimiento que nos afecta tanto a nivel emocional como físico. La única manera de liberarnos de este es perdonando. Cuando perdono, soy libre del apego.
Esa persona que te lastimó y generó el apego, de quien tal vez esperabas que te diera cariño, te defendiera o te comprendiera, ahora es un intruso en tu vida. El dolor es un intruso en la mente y perdonar es expulsarlo de allí. Perdonar no consiste en olvidar ni en decir "no pasó nada", sino en desatarse y no permitir que el pasado se repita en el presente, ni que el dolor del ayer nos siga lastimando hoy.

El segundo apego que nos daña es el de los errores. Todo el mundo comete equivocaciones. ¿Qué tenemos que hacer con nuestros errores? Secarlos porque, si no se secan, nos atan. Un error fresco es aquel del cual no aprendí nada, razón por la cual sigo repitiendo lo mismo. Cuando uno no aprende de sus errores, está condenado a repetirlos.

Hay personas que viven atadas a sus errores del pasado. Otros les echan la culpa de sus errores a los demás. Otros minimizan sus errores porque creen que estos no les traerán consecuencias. Y otros se sienten tan mal por lo que hicieron, que se colocan en el lugar de víctima para no asumir su responsabilidad. Lo correcto sería reparar el error, corregirlo y seguir adelante. Tanto el exitoso como el fracasado se equivocan por igual pero el primero aprende, mientras que el segundo tiene cualquiera de las actitudes mencionadas arriba.

Y el tercer apego que no nos permite avanzar es transgredir los límites. Cuando conocemos bien un límite, este nos brinda seguridad y fortaleza.

Un límite no es lo mismo que una limitación. Limitación es "no puedo ver", "no lo voy a lograr". Cada lugar tiene un límite y tenemos que respetarlos, pero necesitamos ser libres de toda limitación, de todo apego emocional que nos detiene, porque largo camino nos resta para llegar a la cima del éxito y ver cumplidos nuestros sueños y proyectos.

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a bernardoresponde@gmail.com

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído