Los tres apegos
El primer apego que necesitamos soltar son las heridas de la gente que nos ama. Cuando somos lastimados se generan en nosotros dos emociones: dolor y enojo.
Esa persona que te lastimó y generó el apego, de quien tal vez esperabas que te diera cariño, te defendiera o te comprendiera, ahora es un intruso en tu vida. El dolor es un intruso en la mente y perdonar es expulsarlo de allí. Perdonar no consiste en olvidar ni en decir "no pasó nada", sino en desatarse y no permitir que el pasado se repita en el presente, ni que el dolor del ayer nos siga lastimando hoy.
Y el tercer apego que no nos permite avanzar es transgredir los límites. Cuando conocemos bien un límite, este nos brinda seguridad y fortaleza.
Un límite no es lo mismo que una limitación. Limitación es "no puedo ver", "no lo voy a lograr". Cada lugar tiene un límite y tenemos que respetarlos, pero necesitamos ser libres de toda limitación, de todo apego emocional que nos detiene, porque largo camino nos resta para llegar a la cima del éxito y ver cumplidos nuestros sueños y proyectos.
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