“El lugar es el mismo, pero con una diferencia: el lunes a la noche era un clima de desesperación ahora se convirtió en festivo". Así resumieron los bomberos voluntarios de Centenario la tarde de este jueves cuando recibieron la visita de Mara, la beba de un año, que el lunes a la noche llegó al cuartel en brazos de sus padres sin signos de respiración y con convulsiones tras caer y golpearse la cabeza en su casa, y que gracias al inmediato accionar de los efectivos le salvaron la vida.
Los padres de Mara, quienes viven cerca del cuartel ubicado en Yupanqui y Traful, decidieron llevar a la niña para agradecerle a sus integrantes que hayan salvado la vida de su hija a través de las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).
Pablo Brogin, quien lleva más de diez años como bombero voluntario, fue uno de los que el lunes estaba de guardia cuando pasadas las once de la noche irrumpieron desesperados los padres de Mara con la niña en brazos que no respiraba. "Justamente ese lunes habíamos estado unas horas antes practicando maniobras de reanimación y primeros auxilios con los aspirantes a voluntarios”, contó emocionado a LMNeuquén.
Todavía este hombre de 30 años no puede olvidar aquellas imágenes de desesperación de los padres de Mara cuando llegaron corriendo con la nena en brazos hasta la guardia del cuartel.
"La nena no respiraba, estaba con convulsiones mientras el padre trataba de explicarnos que se había caído y se había golpeado la cabeza. De inmediato la llevamos al comedor, la colocamos sobre una mesa, comenzamos con las maniobras de RCP y gracias a Dios la nena pudo volver a respirar. Cuando entró en llanto fue un gran alivio para todos", describió.
Michael Lucero, otro de los integrantes del cuerpo de bomberos voluntarios de Centenario, no estuvo la noche del lunes cuando sus compañeros salvaron la vida de Mara. Pero el jueves recibió en el cuartel a la niña acompañada de sus padres.
"La chiquita llegó corriendo al cuartel con sus padres que nos vinieron a agradecer nuestro accionar", comentó. Describió que Mara "se subió a todos los camiones del cuartel, jugó con nuestras herramientas, con nuestras ropas y cascos. Fue un reencuentro hermoso con mucha alegría y emoción para todos".
"Haber podido salvar la vida de Mara ha sido una alegría compartida por todo el cuartel porque es el resultado de la capacitación con la que contamos todos los integrantes para estas situaciones de emergencia por la que, lamentablemente, tuvo que transitar esta familia", precisó Lucero, de 24 años y siete como bombero voluntario. Señaló que los vecinos cuando tienen una emergencia "acuden a nosotros porque saben que estamos preparados para una emergencia como ésta y les podemos dar una respuesta".
Mara no se fue del cuartel con las manos vacías, los bomberos le regalaron un osito de peluche que utilizan para la contención emocional de menores en una emergencia. "Mara estaba en uno de los camiones y vio el osito de peluche y se lo regalamos. Se fue recontenta", acotó Lucero.
--> Así fue el momento desesperante
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