Marihuana y descontrol en la orgía que terminó mal

Los organizadores de la masiva fiesta swinger son jamaiquinos.

Inglaterra
“Somos británicos como cualquier otro”. Esa fue la defensa que intentaron esgrimir Braintear Spookie y su novia, Summerlyn Farquharson, con ciudadanía inglesa pero de origen jamaiquino, quienes ahora están en problemas con la Justicia. Ellos organizaron la salvaje fiesta swinger que terminó a los disparos, con un muerto y heridos.

Hot Suelen publicar fotos sugerentes en las redes sociales. Por ese medio organizaron la fiesta.

Millonarios como consecuencia de una desgracia desde hace muy pocos años (en 2014 fueron indemnizados con cuatro millones de dólares por un hospital londinense cuando su hija tuvo falta de oxígeno al nacer y quedó con parálisis y problemas neurológicos), Spookie es un artista que dice ser discriminado por su origen, luego de que estallara el escándalo en la propiedad que ocupa desde hace dos años y medio.

Pero la realidad es otra. Por tercer año consecutivo, este cantante y bailarín, junto con su pareja, organizó una fiesta sexual en uno de los vecindarios más tranquilos y exclusivos de Surrey. Durante la celebración swinger, un hombre de 34 años murió luego de que uno de los invitados le disparara en el pecho. El agresor fue detenido 12 horas después junto a un cómplice.

Luego de declarar que no estaba en el momento del hecho, Farquharson intentó mostrarse como una víctima de la tragedia. Se quejó públicamente y dijo que desde que se conoció el hecho sufre ataques racistas. “Recibiendo muchos mensajes dolorosos. Piden que volvamos a África, pero no somos de África, somos británicos, tenemos derecho de estar aquí”.

En sus perfiles de Facebook, ambos muestran una vida llena de excesos. Marihuana, champagne, dinero en efectivo, autos de lujo, todo producto de aquella indemnización. Cuando la cobraron se mudaron a la exclusiva mansión, por la que pagan 6500 dólares mensuales, y empezaron a organizar las fiestas.

Desde entonces, los vecinos están furiosos. Igual, Farquharson se justificó: “Antes del tiroteo, todo estaba bien. Era una fiesta inocente, no era una fiesta sexual”. Sin embargo, testigos aseguraron que en el jardín y alrededores podían encontrarse condones, lo que confirmaría la verdadera naturaleza del evento por el que los vecinos no salen de su asombro. “Cosas como éstas no suceden en Headley”, dijo un ex inquilino de la mansión, cuyo dueño “es un hombre parapléjico que construyó la piscina interior para ejercitarse”.

Yo, jamaiquino

“Antes del tiroteo, todo estaba bien y luego vino el caos. Nunca antes tuvimos problemas. Era una fiesta inocente, no era una fiesta sexual”.

Braintear Spookie
El hombre, de origen jamaiquino, organizador de la fiesta

Come together
Así se promocionó la fiesta sexual en las redes sociales

En el afiche publicitario hay una clave que en el lenguaje swinger de Inglaterra vale más que cualquier otra expresión: “pool party”. Todos los que suelen participar de este tipo de eventos saben que cuando aparece esa frase, detrás hay una orgía. Para entrar a la fiesta, de la que participaron casi 500 personas, había que pagar unas 75 libras (100 dólares, aproximadamente). Después del disparo que mató a un invitado, todo fue un desbande. Y el barrio, un caos.

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