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Mató a su hijo porque la vio teniendo sexo con su suegro

La Justicia le dio 30 años de prisión. Ella lloró y sostuvo su inocencia.

Sicilia
Verónica Panarello fue condenado a 30 años de prisión por el asesinato de su hijo Loris. Así lo ha decidido el juez de Ragusa, Andrea Reale. El fallo se produjo al concluir el proceso, que incluyó una evaluación psiquiátrica para la mujer que mató a su hijo porque presenció cómo ella tenía relaciones sexuales con el abuelo paterno del niño, Andrea Stival.

El fiscal había pedido 30 años para Verónica, quien estranguló al niño el 29 de noviembre de 2014, cuando tenía 8 años. Además, decidió ocultar el cadáver del pequeño en un barranco del distrito Antiguo Molino. La madre escuchó la sentencia con cara de asombro y, cuando el juez terminó de leer el dictamen, se echó a llorar desconsoladamente. ¿Le remordió la conciencia? No, según su abogado, Francesco Villardita, Verónica “se considera inocente”.

Quizá como manotazo de ahogado, la acusada intentó culpar sobre el final de proceso a su ex suegro, con quien tenía el vínculo sexual. Ella asegura que fue el abuelo quien en realidad asesinó al niño cuando este le dijo que iba a contar todo lo que había visto. Tanto el juez como el fiscal escucharon esta versión, aunque decidieron obviarla en el proceso y, mucho más, en la sentencia. Para el fiscal se trató de “otra mentira de esta mujer”.

Andrea Stival, que estaba en el tribunal, prefirió no hacer comentario alguno. Pero sí lo hizo su abogado, Francesco Biazzo, quien aseguró que esto “da paz y justicia a Loris y a su abuelo. Desde siempre sostuvimos que las acusaciones contra mi cliente eran absolutamente falsas”.

El que también estuvo presente en el momento de la sentencia fue David Stival, el papá de Loris, quien sintió que su vida quedó destruida: su hijo mayor asesinado y su esposa condenada a 30 años por haberlo matado. Tanto él como su madre, Pinuccia, no emitieron sonido cuando escucharon la condena. Ni siquiera lloraron.

“Ahora deberá rebobinar la cinta de los últimos dos años de su vida”, dijo un amigo de David, quien en principio se negaba rotundamente a creer que las acusaciones de infidelidad de su esposa con su padre pudiesen ser ciertas. No sólo que lo fueron, sino que resultaron el detonante de una tragedia familiar que lo tiene a él en un lugar de frustración como hijo y esposo y de un dolor interminable como padre.

SEGÚN el juez
Hubo “premeditación y crueldad”

Todas las versiones de Verónica siempre fueron girando alrededor de un único eje: que ella era inocente. Sin embargo, tras la investigación del fiscal y el análisis final del juez, este encontró elementos suficientes como para dictaminar su sentencia de 30 años de prisión por homicidio con “premeditación y crueldad”, sumándole a la condena el agravante de que se trataba del hijo de la asesina. Al salir del Tribunal, el fiscal Rota aseguró que sabe que “se hizo un buen trabajo y tengo la sensación del deber cumplido. Pero ante semejante caso, no siento ninguna satisfacción”.

Duro golpe
Infinita tristeza del papá del nene

Más allá del dolor irreparable que significa la muerte de su hijo, David Stival -el papá de Loris- pasó otros momentos de sufrimiento en el último tiempo, en especial cuando en la búsqueda de la verdad y la justicia escuchaba las versiones que iba dando su acusada ex mujer. “Era una cantidad tal de mentiras que ya no convencían a nadie”, afirmó un amigo de David, quien indicó como un duro trance cuando comenzó a llevar a su otro hijo, Alessandro, al colegio y debía soportar las miradas y los murmullos.

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