La canciller de Alemania, Angela Merkel, pareció vacilante y temblorosa por segunda vez en 10 días en un acto celebrado ayer en Berlín. En un intento por mantener la compostura, la jefa de gobierno se tomaba con fuerza los brazos para frenar un movimiento que claramente no podía controlar.
El breve incidente ocurrió mientras Merkel estaba de pie junto al presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, durante el nombramiento de la nueva ministra de Justicia, a primera hora de la mañana. Se le entregó un vaso de agua, pero lo rechazó y parecía estar recuperada cuando llegó al parlamento media hora más tarde. Al ser preguntado sobre los posibles efectos que pudiera tener este incidente en el viaje de Merkel a Japón, el portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, dijo: “Todo se hará como estaba previsto. La canciller se encuentra bien”.
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