Mitos y verdades sobre los hombres y las mujeres

Algunos datos curiosos acerca de cómo funcionan los cerebros humanos.

Estados Unidos.- Las mujeres hablan más que los hombres: verdadero. Neurocientíficos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Maryland lo atribuyen a que las áreas relacionadas con el habla en el cerebro femenino cuentan con un 30% más de FOXP2, la llamada proteína del lenguaje. Otros estudios apuntan que en la mente de ellas existe más conectividad en áreas preparadas para aprender idiomas, decir palabras y entender la modulación de la lengua (prosodia).

A los hombres se les olvidan más las fechas: eso también es verdadero. Un estudio noruego de Jostein Holmen reveló que ellos tienen problemas sobre todo para recordar nombres y fechas, pero también los detalles de una conversación o lo que hacían hace un año. Otro estudio de la Universidad de Estocolmo mostró que las mujeres recuerdan mejor las palabras y los acontecimientos cotidianos, mientras que los varones suelen ser más hábiles a la hora de memorizar las calles por las que han pasado.

Las mujeres sienten menos el dolor: falso. Según un estudio de la Universidad de Stanford, ellas perciben el dolor con más intensidad que los hombres, sobre todo en problemas de cuello, espalda, articulaciones y migrañas. Pero, según Atul Butte, coautor del trabajo, no está claro si las mujeres sienten fisiológicamente más dolor ante los mismos males o sólo es que lo reconocen más.

Brújula: Los hombres, según un estudio noruego, tienen un mejor sentido de la orientación.

El cerebro masculino es más grande: verdadero. Una investigación de la Universidad de Cambridge sacaba a relucir que el encéfalo del hombre es, por término medio, entre un 8% y un 13% mayor que el femenino. Ellas tienen el área frontal de la corteza más amplia y mejor conectada, al igual que el giro cingulado anterior y la corteza insular, claves en las emociones y la motivación. El cerebro masculino contiene 6,5 veces más materia gris y diez veces menos materia blanca. Está por verse hasta qué punto afecta esto a las funciones mentales.

La mente femenina distingue una gama de colores superior: verdadero. ¿Fucsia o magenta? ¿Burdeos o granate? ¿Pistacho o verde oliva? Según una investigación dada a conocer en Biology of Sex Differences, ellas son mejores a la hora de diferenciar colores. Mientras que a muchos chicos les suena a marciano hablar de cian, turquesa o aguamarina, las mujeres distinguen a la perfección los matices cromáticos.

Las matemáticas se les dan mejor a los chicos: falso. Recientemente, científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison analizaron datos de más de 1.200.000 personas y llegaron a la conclusión de que no hay distinción entre hombres y mujeres a la hora de manejar los números, la geometría y la aritmética. “Las únicas diferencias las marcan los estereotipos”, aseguraba Janet Hyde, coautora del estudio.

Ellas hacen varias cosas a la vez porque su cuerpo calloso es más grande: falso. El haz de fibras nerviosas que conecta los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho no presenta diferencias de tamaño entre sexos. Lo demostró un estudio publicado en la revista NeuroImage tras comparar el cuerpo calloso de veinticuatro hombres y otras tantas mujeres. Así que, si ellas son más multitarea, será por otra razón que la ciencia aún ignora.

¿Es bueno el silencio?

El neurobiólogo estadounidense Leo Chalupa sostiene que necesitamos un día de completo silencio para lograr el funcionamiento óptimo del cerebro. Nuestra mente debería descansar del continuo bombardeo que sufre: si esta idea se generalizara, se podrían crear espacios para esa desconexión del tecnoestrés, beneficiosa para la mente.

Dos horas de silencio diario conducen al desarrollo de nuevas células en el hipocampo.

Este científico es uno más entre los muchos apologistas del silencio, apoyados por numerosas investigaciones. Una de las más recientes indica que un tiempo sin estímulos auditivos relaja tanto como escuchar música tranquila. El cambio en variables cardiovasculares, cerebrales y respiratorias es similar. Además, el silencio recarga nuestro cerebro. El exceso de estímulos deja sin recursos la corteza prefrontal, encargada del razonamiento. Sin silencio, sólo podemos responder minuto a minuto: el pensamiento superior deja de existir y sólo se reactiva en ausencia de estímulos.

De hecho, ese efecto regenerador podría ser físico. Un trabajo de la Universidad de Dresde (Alemania) mostraba hace poco que dos horas de silencio diario conducen al desarrollo de nuevas células en el hipocampo de los ratones que servían de sujetos experimentales.

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