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La Mañana II Guerra Mundial

El fabuloso tesoro hundido en la II Guerra Mundial que rescató un magnate

Son 2.300 lingotes de plata que hundió la flota de Japón. Los recuperó el multimillonario Paul Marshall, pero no quedarán en sus manos.

El multimillonario británico Paul Marshall, nombrado “Sir” por la Corona británica, invirtió una enorme suma en rescatar un preciado tesoro hundido durante la II Guerra Mundial en las profundidades del océano Índico. Sin embargo, su ambición se vio frustrada porque la Justicia determinó que no podrá quedarse con el botín.

Se trata de 2.364 lingotes de plata que están valorados actualmente en unos 40 millones de euros. Un suculento trofeo que, tras el litigio legal, quedará en manos de Sudáfrica, su propietario original.

Marshall actuó como un verdadero pirata inglés para recuperar el botín, ya que lo hizo en el más estricto secreto y con maniobras de todo tipo. Recién lo declaró cuando tuvo los lingotes en el Reino Unido.

El recorrido de la historia resulta apasionante, aunque comienza con el trágico hundimiento del buque que llevaba la carga.

El SS Tilawa fue hundido en 1942 por la flota japonesa.
El SS Tilawa fue hundido en 1942 por la flota japonesa.

El SS Tilawa fue hundido en 1942 por la flota japonesa.

Dos torpedos fatales

En noviembre de 1942, en plena II Guerra Mundial, el barco de transporte a vapor SS Tilawa partió desde Bombay, India, con destino a la ciudad sudafricana de Durban.

Llevaba 222 tripulantes, 732 pasajeros, la mayoría ciudadanos indios, y 6.472 toneladas de carga a bordo. La región estaba infestada de submarinos y buques de la Armada de Japón, un aliado de la Alemania de Adolf Hitler, pero se consideraba que no lo iban a atacar porque no era un barco de guerra.

Sin embargo, un submarino japonés se cruzó en su camino cerca de las islas Seychelles y el capitán decidió hundirlo. Un primer torpedo dañó seriamente al SS Tilawa, y el segundo lo hundió rápidamente.

Pudo dar aviso a la flota aliada y dos buques de guerra británicos acudieron a su rescate. Pero no pudieron evitar que murieran 280 personas.

La nave se hundió en el Índico, a una profundidad de 3.500 metros, con el fabuloso botín en su interior. Los lingotes de plata los había adquirido la Casa de Moneda de Sudáfrica para fabricar monedas durante la conflictiva década de 1940.

Paul Marshall, el poderoso inversor británico.
Paul Marshall, el poderoso inversor británico.

Paul Marshall, el poderoso inversor británico.

La operación “pirata” de Marshall

Paul Marshall es un magnate que hizo fortuna apostando en la Bolsa por compañías que tenían problemas y sus acciones estaban a la baja. Compra y vende a corto plazo, acumulando suculentas ganancias.

Su firma, Marshall Wace, es una empresa de inversión con un capital activo de unos 60.000 millones de dólares.

En forma paralela a lo bursátil, a Marshall le gustan inversiones alternativas. Por eso tiene otra compañía, Argentum Exploration, dedicada a rescatar tesoros del fondo del mar, que dirige Ross Hyett, un expiloto de carrera.

En 2017 lanzó una operación secreta con el fin de recuperar los lingotes de plata que había hundido Japón. Le llevó poco más de seis meses descubrir el sitio exacto y extraer el botín.

Una vez que lo consiguió, y sabiendo que la carga podría ser confiscada, puso los lingotes en una canasta que mantuvo todo el tiempo debajo de la línea de flotación. La nave arrastró la canasta hasta aguas internacionales, donde allí sí la subió a sus bodegas.

Luego transportó el botín a territorio del Reino Unido, aunque evitando cruzar el Canal de Suez, ya que las autoridades egipcias podían confiscar el tesoro. Utilizó una ruta indirecta, recorriendo toda África a través del Cabo de Buena Esperanza. Recién cuando estuvo en Southampton, Inglaterra, declaró el tesoro ante las autoridades.

Ross Hyett, de Argentum Exploration.
Ross Hyett, de Argentum Exploration.

Ross Hyett, de Argentum Exploration.

Litigio por el botín

Sudáfrica, a quien realmente le pertenecían los lingotes, había contratado a la estadounidense Odyssey Marine Exploration para que ubicara al SS Tilawa, pero cuando llegaron al vapor hundido, ya no estaban ahí.

Hubo un escándalo internacional y comenzó una batalla legal por el dominio del botín. Argentum Exploration, de Marshall, reclamó el tesoro porque lo había rescatado del fondo marino.

Sudáfrica se opuso invocando lo que se llama “principio de inmunidad soberana”, un principio del derecho internacional que protege a los Estados y a sus bienes de ser objeto de litigio en tribunales de otros países.

En un principio la justicia británica le dio la razón a Marshall. Pero el tema llegó a la Corte Suprema del Reino Unido, que recientemente falló a favor de Sudáfrica.

“La Corte Suprema estima de forma unánime la apelación de Sudáfrica. La plata no estaba siendo usada ni tenía la intención de usarse con fines comerciales. Por lo tanto, Sudáfrica tiene inmunidad frente a las reclamaciones de Argentum sobre la plata”, declaró.

Así que el magnate se quedará con las manos vacías y deberá darle la preciada carga al gobierno sudafricano.

La riqueza de los naufragios

En las últimas décadas los naufragios y sus tesoros escondidos fueron un objeto de disputa entre Estados y compañías que se dedican a recuperarlos.

Entran muchas cosas en juego, como el origen del barco hundido, el tipo de carga y si son aguas nacionales o internacionales.

Uno de los enfrentamientos legales más recientes es el que protagonizan Colombia y España por la valiosa carga del Galeón San José. La Unesco ya pidió que lleguen a un acuerdo para preservarlo como patrimonio cultural subacuático.

Uno de los cañones del galeón San José.
Uno de los cañones del galeón San José.

Uno de los cañones del galeón San José.

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