Antonio La Banca, un ferroviario de la gran familia del riel
Siempre decimos y lo reiteramos, que las familias que se asentaron en el Valle atraídos por el ferrocarril, conformaron un entramado social muy importante dentro del tejido urbano neuquino. Hemos establecido muchas veces la importancia del arribo del ferrocarril a comienzos del siglo XX con la construcción del puente ferroviario que une Neuquén con Cipolletti.
A la hora de rendir pequeños homenajes a los pobladores de estas tierras, siempre encuentro algún alumno, vecino, habitante neuquino que tiene “su historia”. Este es el caso de Fabián La Banca aquel alumno de la Ex Enet n º 1 quién nos narró su historia familiar. Sus abuelos maternos neuquinos, de Collón Curá y de Chos Malal llegaron muy jóvenes a esta capital a trabajar en distintos oficios. Sus bisabuelos paternos de descendencia italiana, llegaron al país a fines del siglo XIX; los abuelos Ángel La Banca e Isabel Loyola nacieron en Tandil. Ángel era maquinista e Isabel ama de casa. Tuvieron tres hijos, de los cuales Antonio, el papá de Fabián, es el mayor. Se casó con Lina (Elohina Rosa) Ramírez. Antonio Ángel La Banca (Pichín), nació circunstancialmente en la ciudad de La Plata, lugar al que su padre había sido trasladado de forma temporal por su trabajo en el ferrocarril en 1928. Se crio en Tandil, trabajó desde muy chico en el campo y comenzó su carrera ferroviaria muy joven, llegando a ser maquinista (conductor de locomotoras) a los 24 años. Luego fue trasladado a Neuquén en 1952 y se quedó definitivamente hasta su fallecimiento en 1988, con 60 años, ya jubilado. Lina y Pichín tuvieron dos hijos: Antonio Fabián (definitivamente Fabián desde pequeño), y Laura.
Cuando se mudaron, fueron a vivir a las casas del ferrocarril, que formaban parte de un complejo ubicado entre las calles San Martín-Independencia y Sarmiento-Mitre, en dirección norte a sur, y Tierra del Fuego y Laínez, en dirección este a oeste. Este complejo incluía la estación, los talleres mecánicos y toda la zona de maniobras.
Las casas destinadas a los empleados se dividían en dos tipos: las familiares y las de los solteros. Las casas familiares eran construcciones normales de dos aguas, con dos habitaciones, una cocina comedor, un pasillo que conectaba la cocina con las habitaciones, un baño y un patio amplio que rodeaba las viviendas. Cada edificio albergaba dos viviendas contiguas, separadas por una pared.
Por otro lado, las casas de los solteros eran edificios más grandes, también de dos aguas, con un salón central para cada ala. Cada ala tenía habitaciones individuales (aproximadamente cinco), una cocina y un baño al final del edificio, que eran compartidos por todos los residentes.
Estas casas formaban parte de las colonias ferroviarias y eran el lugar de residencia de los empleados del ferrocarril y sus familias.
La familia de Fabián vivió en las colonias para solteros, en San Martín y Laínez desde que nació nuestro entrevistado (hubo un corto período que se mudaron y pronto volverían a las colonias), hasta 1975 aproximadamente, que se cambiaron a una casa familiar en Mitre y Santa Cruz. Sus padres se separaron en 1982. Realizó la primaria en el Colegio Don Bosco, egresando en 1978. La secundaria en la Enet N°1, graduándose en 1984 con el título de Técnico Electromecánico. Empezó a tocar música en 1982, estando en 4° año de la secundaria, con otros compañeros de clase. A partir de ahí definió su vocación de artista. Hasta ese momento, su vida había pasado por el básquet, deporte en el que se destacó. Durante 1985, cuando era tiempo de ir a la universidad, se puso a trabajar, y siguió con el grupo de música, ya con aspiraciones profesionales. En 1986 emigró a la ciudad de La Plata, a estudiar música. Estuvo dos años y allí conoció a la mujer que es su compañera desde hace más de 30 años, Marta Di Bitetti, rosarina, criada en La Plata desde muy pequeña. En 1988 se fueron a vivir a Bariloche y tienen tres hijos, uno nació en la Plata, Nahuel; Manque, y Antú. Fabián es músico y docente en escuelas públicas desde 1989.
La hermana de Fabián, Laura estudió profesorado de enseñanza inicial, es docente en Cipolletti y se casó con Carlos Forquera (hijo), y tiene tres hijos.
Una historia neuquina de la gran familia de ferroviarios y sus colonias que le dieron a aquel Neuquén del ayer una impronta imperecedera, sobre todo a los que vivíamos cerca y jugábamos en sus tierras.
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