El clima en Neuquén

icon
17° Temp
77% Hum
La Mañana historias neuquinas

Aquellos coloridos carnavales con corsos, carrozas y disfraces

Fueron muy populares en la Neuquén de los años 60 y 70. Las costumbres fueron cambiando.

Por los años '50 y algo más, cuando todavía en Neuquén de asfalto mucho no se hablaba, los carnavales se llevaban a cabo en calles Sarmiento y Mitre, desde La Pampa hasta Corrientes. Unos días antes CALF comenzaba a colocar las líneas de cables con lámparas para asegurar una buena iluminación porque por entonces solo había un foco o farol en las esquinas.

La banda de música de la Policía se instalaba sobre un palco en la intersección con Avenida Olascoaga tocando música popular y algunas marchas. Luego la música con mensajes publicitarios continuaba a través de alto parlantes que instalaba el señor Juan Mirabete.

El recordado vecino José Carol y también don Celatta, que tenía un bar sobre Mitre, eran los Comisarios de Corso que se encargaban de lanzar la bomba de estruendo para anunciar el comienzo y también para la finalización del corso del día, no mucho más allá de las doce de la noche.

Quienes se disfrazaban, previamente debían concurrir a la Comisaría Capital o la División Investigaciones de la calle Ministro González para obtener el correspondiente permiso. Allí había un registro donde se asentaban los datos de las personas y las características del disfraz a utilizar. Culminado el trámite, el interesado debía colocar en la prenda y a la vista el cartelito con el sello oficial de autorización.

La fiesta consistía en la circulación a modo de vuelta del perro de carrozas, comparsas y personas, en cuyo circuito se arrojaban globos de agua, serpentinas, papel picado, se utilizaban pomos para agua, lanza-perfumes y también las ruidosas matracas. No era extraño que por ahí, desde la vereda donde se aglomeraba la gente y los frentistas, imprevistamente surgiera un gran chorro de agua (baldazo) dirigido hacia algún amigo o grupo de disfrazados conocidos.

Muchos solían aprovisionarse de agua en los canales para riego que existían donde hoy está el Parque Central. El Carnaval era una festividad muy esperada por la comunidad neuquina porque el Corso posibilitaba la participación de los vecinos de los barrios sin distinción alguna.

Unos días antes se podía observar en diferentes comercios (librerías, kioscos, bazares, etc) la exhibición en las vidrieras de la venta de máscaras o caretas, algunos disfraces, globos, papel picado, serpentinas, pomos y todo otro elemento comúnmente utilizado para la ocasión.

Todo era alegría y diversión. Hasta se hacían desafíos para ver quién era más hábil o meticuloso en la confección de un disfraz determinado.

Cuando surgía algún inconveniente por riña, ebriedad o desorden, que no eran sucesos muy frecuentes como uno pudiera imaginar, inmediatamente intervenía la Policía llevándose al o los transgresores mientras la fiesta continuaba normalmente.

En los años ’60 también se realizaron unos pocos corsos de carnaval sobre las primeras cuadras de la calle Roca, pero los más populares siempre fueron los del bajo, de las calles Sarmiento y Mitre. Con el paso de los años y el crecimiento de la ciudad, estas multitudinarias, bulliciosas y coloridas concentraciones del centro se fueron diluyendo, pasando a la periferia realizándose también en clubes y barrios de la capital.

Te puede interesar...

Leé más

Noticias relacionadas