La quinta edición del FAN arrancó este miércoles con la proyección de Nuestra Tierra, el documental de Lucrecia Martel. Hoy protagonizará una charla abierta en el Cine Teatro Español, uno de los acontecimientos centrales de la edición.
Por Ulises Rodríguez. Hay ciudades que parecen contarse a sí mismas a través de sus cifras. En Neuquén, donde la energía, el petróleo y Vaca Muerta marcan buena parte de la conversación pública, hay otras historias que buscan abrirse paso. Historias filmadas en los márgenes de las grandes capitales, con paisajes, voces y preguntas propias. En su quinta edición, que comenzó este miércoles, el Festival Audiovisual Neuquén (FAN) propone cinco días de cine argentino, con una presencia patagónica central y una invitada capaz de convertir una función en acontecimiento: Lucrecia Martel.
La apertura tuvo lugar en el Museo Nacional de Bellas Artes con Nuestra Tierra, el primer largometraje documental de la directora salteña. La respuesta del público dejó una primera señal alentadora: la sala estuvo llena. “La verdad que muy contentos con la respuesta del público”, contó Lucas Martín, coordinador de Relaciones Institucionales y organizador del festival. En esa misma sede conviven la muestra Animática de Martín Schachner y el Mural Homenaje al Cine Nacional de DAC, dos propuestas que amplían el encuentro entre las películas y otras formas de pensar la imagen.
Lucrecia Martel, el encuentro esperado
Este jueves, desde las 18.30, la programación tendrá uno de sus momentos centrales con una charla abierta de Martel en el Teatro Español, la sala más importante de la ciudad, con capacidad para 600 personas. La expectativa no es menor. “La presencia de Lucrecia siempre, desde el primer FAN, era siempre el gran deseo de todos cuando decíamos, bueno, ¿a quién nos gustaría invitar? Siempre el nombre que surgía era Lucrecia Martel”, recordó Martín. Después de varios intentos, la visita finalmente se concretó.
La conversación permitirá acercarse a la mirada de una cineasta fundamental del cine argentino contemporáneo, responsable de películas como La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama, y a las reflexiones que reúne en su libro Un destino común. La función de Nuestra Tierra, que reconstruye el asesinato de Javier Chocobar, referente de la comunidad indígena Chuschagasta, ocurrido en 2009, habrá sido la puerta de entrada a una obra que también interroga la historia del despojo territorial y el colonialismo.
La jornada continuará con cortometrajes patagónicos, largometrajes de ficción y documentales. A las 21 en Confluencia Viva, se proyectará La muerte es algo que le sucede a los demás, de Ana García Blaya, quien llegó al festival para presentar su película. Entre los invitados y referentes que participan de esta edición también están el director Benjamín Ávila, la productora Verónica Cura y la gestora cultural y directora Ana Fraile.
Una pantalla para las historias de la región
El valor del FAN no se agota en la llegada de una figura reconocida internacionalmente. Está también en la posibilidad de que las películas realizadas en la Patagonia encuentren espectadores, circulen y dialoguen con producciones de otras geografías. En una industria donde la distribución y la permanencia en cartel suelen concentrarse en unos pocos títulos, sostener una ventana de exhibición regional es una forma concreta de ampliar el mapa audiovisual.
La quinta edición reúne 88 obras en distintas secciones y actividades. La Selección Oficial incluye diez largometrajes -cinco de ficción y cinco documentales-, mientras que las competencias suman cortometrajes federales, cortometrajes patagónicos, animaciones breves, videoclips patagónicos y microrrelatos patagónicos. Las producciones representan a 16 jurisdicciones argentinas, pero el territorio cercano tiene un espacio propio: los trabajos regionales llegan desde Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y La Pampa.
Entre las películas seleccionadas aparecen El tren fluvial, de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale, y Los Vencedores, de Pablo Aparo, documental filmado en las Islas Malvinas. Las secciones Corto Federal, Videoclip Patagónico, animaciones breves y Microrrelatos Patagónicos completan un recorrido que pone en relación distintas escalas, lenguajes y formas de narrar.
Del rock a las nuevas generaciones
Para cerrar la jornada del jueves, a las 23.30 en el MNBA, se proyectará el documental El infierno está encantador: Gulp! 1985, de Lisandro Carcavallo. La obra reconstruye la gestación de Gulp!, el primer disco de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, y aquella etapa fundacional de la banda. El cine vuelve así sobre un momento decisivo del rock argentino y sobre la cultura que creció alrededor de sus canciones.
El festival también propone encuentros profesionales, actividades para escuelas, una Muestra Federal de Videoarte y el Laboratorio Neuquino de Proyectos en Desarrollo, que acompañará cinco proyectos locales junto a Benjamín Ávila y Verónica Cura. Son espacios para exhibir, pero también para aprender, intercambiar experiencias y fortalecer las condiciones de producción de quienes están empezando.
En una ciudad asociada a la potencia de su desarrollo energético, el FAN construye otra clase de centralidad: la de un lugar donde las imágenes convocan, las historias regionales se vuelven visibles y los nuevos realizadores encuentran una oportunidad. Hasta el domingo 1 de noviembre, Neuquén será también una ciudad de salas, conversaciones y películas. Todas las proyecciones y actividades son gratuitas. Porque para que un cine exista no alcanza con filmar: también hace falta encontrarse con quienes están dispuestos a mirar.
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