Una de las grandes preguntas tras la montaña rusa de emociones generada por la final entre Argentina y Francia -que consagró al equipo liderado por Lionel Messi campeón mundial-, es cómo fue la demanda en las guardias de salud neuquinas, dada la sobredosis de adrenalina, nerviosismo y sufrimiento transpiradas durante el partido y los efusivos festejos que estallaron en toda la ciudad y que se extendieron, en algunos puntos, hasta mucho más de pasada la medianoche.
En diálogo con LMNeuquén, Adrián Lammel, el director del Hospital Castro Rendón contó que el equipo de ese centro de salud se preparó especialmente para esa jornada tan especial- Incluso agregaron un médico más al staff, previendo las situaciones que podrían derivarse de la tensión del encuentro y la celebración.
Si bien hubo un aumento de gente que requirió atención en la guardia de la institución que dirige, Lammel destacó que la concurrencia fue menor a la esperada. "Si uno se pone a pensar en lo que son normalmente las fiestas de Navidad y Año Nuevo y algunos otros eventos, no fue tanta la gente que se ha atendió. Fue más o menos parecido a los partidos anteriores, con respecto a la gravedad de la situación. Quizás hubo más sumatoria de casos", postuló antes de dar precisiones respecto a los penales que tuvieron que atajar médicos y enfermeros del hospital.
"Lo que se atendió fueron dos casos coronarios, de los cuales uno tenía antecedentes y otro no. Eso fue en el inicio del partido", puntualizó para luego agradecer que se hayan dado solo esas dos situaciones de mayor gravedad. "Con lo que hemos sufrido todos y el paso - en tan poco tiempo- de la euforia, al sufrimiento y luego a la alegría", deslizó con humor. "Parecería que los neuquinos estamos bien de las coronarias, porque después de lo que vivimos", añadió.
Acto seguido, se refirió a los inconvenientes que signaron la histórica jornada para la Argentina: los esguinces y fracturas por los saltos y traspiés en los multitudinarios pogos y bailes delirantes, estuvieron a la orden del día; así como también las caídas desde los autos en las caravanas descontroladas.
"Hubo varios esguinces de tobillo por saltar y caer con el pie en mala posición y algunas fracturas y traumatismos por caídas propias o de las ventanas de vehículos o de las cajas de las camionetas", manifestó.
A su vez, Lammel indicó que el uso de bombas de estruendo y petardos -prohibidos por ordenanza en la ciudad- causó "traumas de audición y quemaduras en pie y tobillo", dado que fueron encendidos y tirados cerca de las personas.
El director del Castro Rendón celebró que no fue tanto el impacto de personas alcoholizadas respecto a otras ocasiones y a los fines de semana. "Por suerte no fue tan grave en relación a algunas otras fiestas que hemos tenido. Salvo una persona que tuvo un problema coronario que permaneció internada, el resto fueron casos ambulatorios. Estuvieron en observación en guardia y posteriormente fueron dados de alta".
Al ser consultado sobre la demanda que tuvieron otros centros de salud pública, expresó: "Puede ser que por los eventos coronarios vayan a otros lugares inicialmente, pero nosotros fuimos el lugar de batalla porque en el Monumento se concentró la mayoría de las personas. Por eso nosotros pusimos un médico más, sabiendo que teníamos que estar preparados, teniendo en cuenta esa cercanía".
Respecto a cómo se vivió la final entre los profesionales del Castro Rendón, señaló: "Con la intensidad de tratar de ver el Mundial, que gane Argentina, sabiendo que tenemos que priorizar la atención y la necesidad de un paciente, sobre todo si es una urgencia. A veces te van contando las cosas".
"Por suerte fue una jornada lo más tranquila posible. Era importante poder disfrutar como pueblo de algo que hacía tiempo estábamos buscando", agregó.
De cara a la celebraciones por Navidad y Año Nuevo, Lammel expresó: "Los consejos son los de siempre: recordar que el uso de pirotecnia está prohibido, no conducir si se tomó bebidas alcohólicas. Hay que hacerle caso a las reglamentaciones. Y evitar lo que vemos mucho en las fiestas que son los traumatismos oculares por los corchos de las bebidas espumantes, la ingesta de alcohol y la trasgresión alimentaria, en especial personas que tienen alguna patología digestiva o cardiovascular. La idea es beber con moderación y una ingesta controlada, hay que tener cuidado con los atracones que son los que nosotros normalmente vemos. La idea también es que se contenga a quienes se han pasado de bebida para que no se autolastimen y no lastimen a terceros".
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