Con 90% de ocupación, San Martín de los Andes se quedó sin guardavidas
Los trabajadores iniciaron una medida de fuerza tras no llegar a un acuerdo con la Municipalidad. Los detalles del reclamo.
En plena temporada turística, los guardavidas de San Martín de los Andes iniciaron medidas de fuerza porque no llegaron a un acuerdo con la Municipalidad. Pese a que llevan varias semanas reclamando por más estabilidad laboral y medidas básicas de seguridad, consideraron que la negociación se estancó y así crece la incertidumbre para los sanmartinenses y los miles de turistas que visitan la aldea cordillerana.
Después tres audiencias fallidas ante la Subsecretaría de Trabajo, los guardavidas de la localidad retomaron las medidas de fuerza ante la falta de un acuerdo con el Ejecutivo municipal. La parálisis del servicio se en plena segunda quincena de enero, con una ocupación turística que roza el 90% en la cordillera, lo que eleva la preocupación por la seguridad de los bañistas.
Marcos Arretche, referente del sector y profesional con 40 años de trayectoria, calificó el escenario como "insólito y lamentable". Según el referente, la negociación quedó en un punto muerto a partir de la falta de voluntad política del municipio para resolver cuestiones básicas de seguridad y estabilidad laboral. El conflicto no solo afecta el bolsillo de los trabajadores, sino que pone en jaque la integridad física de quienes visitan los espacios públicos de la ciudad.
El recorte de la temporada: la base de los reclamos
Uno de los ejes centrales del conflicto se basa en la temporalidad del servicio. El municipio de San Martín de los Andes decidió, de forma unilateral, reducir la extensión del operativo de seguridad en playa de 120 a 90 días pese a que, según señaló Arretche, existe un decreto de 2024, con la firma del intendente Carlos Saloniti, donde se ratifica que la temporada debe durar 120 días.
"El municipio arbitrariamente decidió bajar la temporada de 120 días a 90", denunció Arretche con firmeza. Este recorte no solo implica menos días de cobertura para el turista, sino una precarización del contrato de los profesionales que cuidan a la población en el agua. A este reclamo se suma un caso de extrema sensibilidad: la situación de una guardavida embarazada a quien el municipio le niega el cambio de funciones o la contención necesaria.
Para los trabajadores, esta postura resulta inaceptable en el marco de los derechos laborales vigentes. "Dejar un trabajador en la calle por ese motivo es muy difícil de poder aceptarlo", afirmó el gremialista tras explicar que la comuna no ofrece ninguna posibilidad de resguardo para su compañera. Aunque en el aspecto salarial hubo un acercamiento previo, estos puntos de conflicto bloquean la firma de cualquier acuerdo definitivo.
Riesgo de vida y ausencia de un plan de emergencia
Más allá de la disputa económica, los guardavidas alertan sobre una desorganización estructural en la gestión del riesgo. En una entrevista con Radio 7, Arretche aclaró que también se dedica a la gestión integral de riesgo y lidera el operativo en Villa La Angostura. Cuando comparó ambas realidades, lamentó que en, San Martín, el operativo inició el primero de diciembre sin los exámenes preocupacionales listos y sin las instancias de reválida para el personal.
La falta de elementos básicos para el rescate es otro de los puntos críticos que constató una inspección de la Subsecretaría de Trabajo. Sin medios de comunicación adecuados ni un plan de despacho de emergencias, el guardavidas señaló que algunas playas alejadas, como Lolog, quedan en una situación de vulnerabilidad total.
Arretche advirtió que la distancia entre estos balnearios y el casco urbano exige una logística que hoy no existe. "Hoy el cuidado de la vida de las personas que concurren a los balnearios públicos está en riesgo total porque no hay servicio", sentenció.
Además, señaló que ausencia de estadísticas en San Martín contrasta con el modelo de Villa La Angostura, donde el "Operativo Azul" permite conocer el aforo exacto y el tipo de rescates realizados. Mientras que en la localidad vecina se registraron picos de 7.000 personas en playa durante el fin de año, en San Martín la falta de datos impide una planificación seria. La gravedad del asunto ya tuvo consecuencias trágicas: se reportó el fallecimiento de una persona en un sector que no contaba con vigilancia de guardavidas en ese momento.
Un desgaste que aleja la solución
La asamblea de guardavidas decidió mantener la suspensión del servicio hasta que el municipio ofrezca respuestas concretas a sus demandas. El desgaste acumulado tras semanas de negociaciones estériles pesa sobre los profesionales. Arretche expresó que, a título personal y como colega, él no retomaría sus funciones en estas condiciones porque no están garantizadas ni siquiera las medidas de seguridad para el propio guardavida.
La responsabilidad absoluta de esta crisis recae, según el sector, en la municipalidad de San Martín de los Andes. El conflicto llega en un momento de "temporada atípica" para el país, pero de alta afluencia para la cordillera neuquina. La comunidad y los turistas quedan a la espera de un gesto del ejecutivo local que permita devolver la seguridad a las costas de los lagos.
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