Crece la moda de las cremaciones de mascotas en la región: cómo funciona
La dueña de un emprendimiento novedoso en la zona cuenta en qué consiste. Además, una confesión sobre la lealtad animal que emociona y la fuerte historia que presenciamos.
Esa hermosa perrita, cuya imagen ilustra esta nota, finalmente va a tener el ansiado reencuentro con su querida dueña, a la que le fue increíblemente leal el tiempo que coincidieron en este mundo y extrañó a más no poder una vez que la mujer se adelantó y partió.
Más allá de las creencias y cuestiones de fe, el certificado que quien quedó a cargo de la fiel mascota se llevará de Fidelis le permitirá ingresar la urna con las cenizas al cementerio y enterrarla -o esparcirlas, según prefiera- junto a la propietaria que tanto la cuidó y mimó.
Eso será después de que se produzca la incineración. Ahora es tiempo del último adiós, de la tierna y siempre angustiante despedida. Un momento fuerte, doloroso y emotivo y allí está LM Cipolletti, como testigo del mismo por voluntad de todas las partes.
A la tarea de la ayuda emocional durante esta especie de velatorio canino también se abocan la agradable Celinda, su marido y todo el personal de la casa de cremaciones de mascotas con sede en Fernández Oro y oficinas en Cipolletti.
En qué consiste
La comerciante brinda información sobre cómo funciona el cálido establecimiento en un marco de paz y respetuoso silencio. “Nosotros ofrecemos el servicio completo. Las familias pueden juntarse aquí a despedirse, traerle un arreglo floral... A la vez disponemos de unidades morgueras cuando prefieren que los vayamos a buscar nosotros. En ese caso llevamos a cabo la cremación y luego le entregamos las cenizas en las urnitas”, precisa en relación con las diferentes opciones.
Respecto a la cremación en sí, aclara que “son individuales, en un horno específico que es pequeño. Por eso cada cremación nos lleva alrededor de cuatro horas”.
Hasta ese último momento, los allegados a la mascota fallecida “pueden ver detrás del vidrio cómo ingresa al horno crematorio”.
Una vez cumplido dicho procedimiento, “entregamos las urnas en las oficinas céntricas de Cipolletti, en España 286”.
Precio, dato conmovedor y el destino de las cenizas
Celinda revela que el valor del servicio completo oscila los “50 mil pesos e incluye traslado, cremación, urna con la totalidad de las cenizas y certificado”.
Este último no es un detalle mejor porque “con esa documentación se acepta que ingresen al cementerio humano donde muchas veces descansan sus dueños (tal la historia que describimos líneas arriba). En la pandemia los animalitos se dejaban morir de la angustia cuando partían sus familiares, a los 10 ó 15 días fallecían ellos también ya que caían en depresión, dejaban de comer, de beber…”, aporta el dato conmovedor.
“También hay mascotas cuyas cenizas han podido ser trasladadas al exterior, tuvimos clientes que las llevaron a Alemania, a Dubai, a Venezuela... Esa parte legal es muy importante”, resalta tras atender un nuevo caso.
No obstante, cuenta que “la mayoría las mantiene en su casa. Después hay gente que prefiere tirarlas en el Río si iban juntos allí a pasear, o a algún lugar natural como el Lanín, etc”.
Aclara, por las dudas, que “son urnas ecológicas, no contaminan. Si la quiere enterrar o ponerlas dentro de maceta, se puede”.
Si bien la demanda es cambiante, con altibajos propios del contexto económico del país, celebra que “de a poco se va enganchando la gente, más que nada por el boca en boca”.
El enorme esfuerzo familiar
Celinda y su marido apostaron fuerte por este proyecto, al que le pusieron amor, dedicación y una importante inversión, además de resignar muchas cosas y renunciar inclusive a sus principales bienes materiales para poder costear la exigente iniciativa.
“Aumentaron los costos, es carísimo todo, desde el horno, la construcción de seguridad. Llegó un punto que no se podía seguir, así que decidimos vender nuestra casa y un vehículo. Además, mi marido tenía un buen trabajo, yo otro y renunciamos para poder emprendernos en esto”, confiesa la cordial anfitriona.
Por último, se refiere al espíritu del lugar: “Trabajamos bajo la famosa Regla de Oro, la enseñó Jesús y consiste en hacer con el otro lo que nos gustaría que hicieran con nosotros. Los que trabajan en Fidelis también han perdido a sus animalitos, sintiendo que su mascota no tuvo un final digno, por eso comparten la mentalidad”.
El crematorio de mascotas regional, el lugar donde el amor por nuestros “fieles amigos” y su recuerdo queda justamente marcado a fuego…
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