LMPlay salió a la calle a preguntar a los neuquinos cuánto tiempo creen que usan el celular por día y las respuestas fueron variadas. Mirá el video.
El teléfono celular llegó para cambiar la historia del mundo y de nuestras vidas para siempre. En sí mismo es una revolución tecnológica. Del ladrillo "de lujo" al que pocos accedían hace algunas décadas atrás, hoy es un dispositivo de alcance masivo y esencial para distintos usos. El solo zumbido o sonido de una notificación lleva a muchas personas a mirar sus teléfonos, casi de forma involuntaria.
En ese escenario radical que llegó para quedarse, LMPlay salió a la calle a preguntar a los neuquinos cuánto tiempo creen que están usando el celular por día y las respuestas fueron honestas. "Un montón, un montón. Es como una extensión de mis dedos el celular", dijo una mujer. Un día semana rondaba el promedio de 3 horas y 40 minutos. Pero hacia el fin de semana superaba las 6. "Es que el domingo tenés más tiempo para estar mirando", acotó.
Otro joven consultado por el móvil de LMPlay se excusó diciendo "pasa que ya terminé de cursar así que lo uso un poco más". En tanto, una chica estimó que lo usa entre cuatro y cinco horas. Hubo vecinos consultados que calcularon un consumo diario en torno a las dos o tres horas.
Sin embargo, al verificarlo en el celular, los resultados fueron abrumadores, como le pasó a un joven totalmente sorprendido porque había estado usando el celular 8 horas el domingo. Un día después, es decir, el lunes, el consumo bajó a 5 horas 40 minutos.
El comentario de otro joven consultado reveló que había usado el celular poco más de 12 horas el lunes. "Es una banda, la mitad del día", reconoció, mientras se reía a carcajadas. Le siguió el turno de otro joven que anduvo cerca con 8 horas 55 minutos. "El teléfono se usa para muchas cosas hoy en día", manifestó.
Celular: los días récord de pantalla
El caso más llamativo fue el de un joven estudiante que confesó utilizar su teléfono celular 16 horas al día. "No duermo, estudio Ingeniería", dijo. Sin embargo, la percepción que tenía era falsa porque su dispositivo registraba un consumo de poco más de 4 horas. Otros vecinos consultados advirtieron un consumo de 12 horas el lunes, un día de récord, tanto como un domingo, en pleno descanso.
En cambio, los mínimos históricos rondaban la hora y media, el martes. Otra chica confesó que usaba el celular 5 horas días, porque trabaja. "Si no, 10 horas", tiró. Hay gente que se mide con el uso y, por tal motivo, chequea el tiempo de exposición a la pantalla en el dispositivo.
"Ahora que estamos en época de parciales y finales... 3 o 2 horas, capaz menos", evaluó a priori un estudiante. Luego, el celular le indicó que había estado 9 horas. Otros se contentaban con el lindo promedio de 5.
La opinión de una especialista en oftalmología
Consultada sobre las implicaciones de una larga exposición en la salud de la población, Anabel Larrañaga, presidenta de la Sociedad Oftalmológica Neuquén (SON), advirtió a LMNeuquén que "el celular se ha convertido en una herramienta de trabajo y entretenimiento a un nivel súper alto y no hay experiencia todavía de las consecuencias que puede tener todo esto".
En sus inicios, muy pocos accedían al dispositivo y sólo se usaba para llamadas y mensajes. Pero en el último tiempo, la especialista indicó que su utilidad se ha incrementado muchísimo, ya que a través del teléfono celular las personas se informan, trabajan, sacan turnos, utilizar la Inteligencia Artificial, navegan en redes sociales, siguen instrucciones, bajan aplicaciones, pagan servicios, tarjetas y cuentas, se comunican... "Y podríamos seguir enumerando muchas actividades, lo que no significa estar pegado a las redes", acotó.
Como especialista en oftalmología reconoció también que hay una incidencia en la vista de las personas, cada vez más progresiva. En principio, señaló que la exposición a una pantalla a corta distancia genera miopía y agregó: "La "La luz azul que irradia produce alteraciones en el biorritmo, es decir, alteraciones del sueño, en tanto el cerebro interpreta que es de mañana o estás en otro huso horario".
Tampoco se sabe con certezas qué consecuencias para la salud puede traer la emisión de ondas de las antenas de telefonía celular. "Se está evaluando todo, es muy pronto para sacar conclusiones", indicó.
No obstante ello, dijo que "en los países más desarrollados hay estadística que prueba un aumento de la miopía por falta de exposición a la luz natural y el exceso de pantallas, en más del 50 por ciento".
El ojo se acomoda
El ojo tiene un sistema de acomodación que genera cambios oculares, dependiendo de la distancia de enfoque. Por lo tanto, si una persona está enfocando permanente el ojo a corta distancia, el ojo va a tender a miopizar. "Ese mito de que si empezás a usar anteojos para leer, terminás usando anteojos para todo es verdad". Esto ocurre, agregó, porque "el ojo se acomoda a la actividad que cada persona realiza". Entonces, alguien que practica clases de tenis o rema, que pasa mucho tiempo al aire, libre, tiende a ponerle el foco en un punto lejano. Es decir, la probabilidad de que tenga miopía es más baja en la comparativa con una persona que lee mucho. "Los muy lectores miopizan, esta re contra probado", aseveró Larrañaga.
Entonces las estadísticas vinculan estrechamente el aumento de la miopía a una mayor exposición de las personas a las pantallas. Otras circunstancias son la lectura profuso a la práctica de manualidades que obliga a los seres humanos a fijar la vista de cerca.
"Los niños que nacieron hace 10 años atrás, que tienen acceso al teléfono, en el futuro posiblemente vaya a generar un aumento de la miopía a gran escala. Pero de momento no tenemos mucha información de lo que pasará". Anabel Larrañaga, presidenta del SON.
La buena noticia es que para la miopía hay distintos paliativos o soluciones, como anteojos, gotas para niños, cirugía láser, lentes intraoculares que van adelante del cristalino y atrás del iris, que no tienen riesgo; lentes de contacto... todo depende del grado y la progresión de la miopía que padezca el paciente.
La progresividad de casos y la forma de tratarlos en Neuquén son un caldo de cultivo para impulsar nuevas ideas como la que propone Larrañaga: "Sería muy bueno que la provincia de Neuquén pudiese contar con un hospital oftalmológico público que centralice todos los servicios, para tener en un solo lugar el servicio de banco de trasplante de corneas, de cataratas y retinas. Hoy los equipos están distribuidos en distintos espacios haciendo compleja la tarea de los profesionales. Esto permitiría hacer un diagnóstico a corto plazo en beneficio de los pacientes que hoy peregrinan por distintos lugares. Estoy atrás de esa idea".
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