El Club Cipolletti es un grande del interior, independientemente de la categoría que ocupe actualmente. Por su arraigo popular y su glorioso pasado, que le valió el mote de Capataz de la Patagonia, el equipo insignia de la ciudad rionegrina, el embajador del Alto Valle en el mundo en materia deportiva se ganó un respeto y hasta la simpatía de la patria futbolera. Tiene mística y sus colores cautivan a propios y extraños.
Una muestra más de ello se dio este sábado en Buenos Aires. Resulta que en un verdadero hallazgo, un fiel lector de LM, el colega capitalino Diego Marcos (editor de la Revista Paparazzi y fana del fútbol y del Globo) se encontró en la feria callejera más importante de Capital Federal con una verdadera reliquia, una camiseta antigua del Albinegro que buscaba hace tiempo.
De inmediato, nos hizo llegar emocionado la imagen a nuestra redacción. Se trata del modelo de casaca negra con la franja blanca en el medio marca Kappa que vistió al popular club local hasta hace algunos años.
El propio Marcos brindó detalles sobre el precio y la dimensión de la Feria que recorría a modo de paseo en una pausa laboral.
"Es un mundo de gente acá en Parque Lezama, a 700 metros de la Bombonera y enfrente de la previa mas famosa de Boca, 'la previa de Hernán o previa de Irala', donde la hinchada se junta antes de los partidos. La Feria va desde Martin García y Defensa hasta Martín García y Paseo Colón, límite entre Barracas San Telmo y La Boca, en el Sur de CABA", explicó a LMC.
Respecto al precio de la camiseta, precisó "se consigue a 1200 pesos". Simpatizante a la distancia de Cipo, cuyos partidos suele ver por streaming, Diego se mostró "contento de haberla conseguido".
Cuánto cuesta la actual
Rafa Centurión, el papá del arquero de River y dueño de GyC Sport, uno de los locales de indumentaria deportiva que comercializa la camiseta oficial de Cipo informó que el valor de la casaca actual, que elabora la marca propia del club 1926 asciende a "15.990 pesos".
Cipo está en todas partes, incluso a metros de La Bombonera. Diego lo sabe. Y ya tiene la casaca albinegra que tanto deseaba. ¡Crack! ¡Cipoleee!
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