Llegó desde Carmen de Patagones buscando un futuro mejor, atravesó momentos muy duros y hoy cocina viandas para quienes pasan por lo que él vivió.
Cada vez que prepara una olla grande de guiso o cocina empanadas y pizzas para repartir, Ezequiel Vanegas vuelve inevitablemente a una etapa muy dura de su vida. Una etapa marcada por la incertidumbre, la falta de trabajo y los días complicados que atravesó cuando llegó a Neuquén buscando una oportunidad.
Hoy, después de haber logrado acomodarse y empezar de nuevo, decidió ayudar a otras personas que atraviesan la misma situación que alguna vez le tocó vivir. Con un pequeño emprendimiento gastronómico y mucho esfuerzo, cocina viandas y las reparte entre personas en situación de calle en distintos puntos de la ciudad.
El joven es oriundo de Carmen de Patagones y actualmente vive en el barrio Mariano Moreno. Desde allí organiza las entregas de comida que realiza cada semana con recursos propios y con la ayuda de algunas personas que comenzaron a colaborar después de conocer su historia.
“Cuando recién llegué, me vi reflejado en toda esa gente que viene a Neuquén buscando trabajo y termina pasando momentos difíciles”, contó durante una entrevista radial.
Según relató, cuando llegó a la ciudad también atravesó situaciones complejas y hubo personas que lo ayudaron a salir adelante. Esa experiencia lo marcó profundamente y, con el paso del tiempo, sintió la necesidad de devolver algo de todo lo que recibió.
“Así como hubo gente que me ayudó, yo también tengo que ayudar”, expresó.
Una olla de comida y una mano para el otro
La iniciativa nació de manera sencilla. Mientras preparaba comidas para vender, Ezequiel comenzó a cocinar algunas porciones extra para repartir entre personas que veía durmiendo en la calle o pasando hambre en distintos barrios de Neuquén.
Con el tiempo, esas entregas se hicieron cada vez más frecuentes. A veces las personas se acercan hasta su casa para buscar la comida y, en otras oportunidades, él mismo sale a recorrer semáforos y zonas donde sabe que hay personas en situación de calle.
“No tengo problema en llevarlas”, aseguró. Las viandas varían según lo que pueda cocinar y los ingredientes que tenga disponibles. En algunas ocasiones reparte guisos, mientras que otras veces prepara pizzas o empanadas.
Hace pocos días cocinó unas 20 viandas de guiso de arroz y decidió repartirlas entre personas que necesitaban un plato caliente. “No puedo hacerlo todos los días porque lleva mucha plata, pero aunque sea una vez por semana trato de hacerlo”, explicó.
Detrás de esa ayuda, dijo, también hay una cuestión espiritual. “Yo creo mucho en Dios y creo que hay que ayudar al prójimo”, señaló. Y agregó: “Uno no puede hacerse el ciego con las cosas que están pasando muchas personas”.
El sueño de crecer con su emprendimiento
Mientras sostiene esta tarea solidaria, Ezequiel también apuesta por su propio futuro. Actualmente, tiene un emprendimiento gastronómico con el que vende comidas y sueña con que, algún día, pueda convertirse en una rotisería.
Para dedicarse de lleno a ese proyecto, tomó una decisión importante: renunció a su trabajo anterior. “Renuncié a mi trabajo para dedicarme 100% a esto”, contó.
Aunque reconoce que el presente económico es complicado, sigue apostando al crecimiento de su emprendimiento y a la posibilidad de combinar ese trabajo con la ayuda social que realiza. “Me gustaría poder habilitar una rotisería”, explicó.
Por ahora cocina desde su casa y reparte en distintos barrios, principalmente en sectores cercanos a Mariano Moreno y alrededores. Sin embargo, aseguró que intenta llegar hasta donde haga falta cuando sabe que hay alguien que necesita ayuda.
Pide colaboración para seguir ayudando
Con el correr de los días, la historia de Ezequiel comenzó a conocerse entre vecinos y muchas personas empezaron a escribirle para felicitarlo o preguntarle cómo podían colaborar.
Él reconoce que sostener las viandas en soledad se vuelve difícil por el costo de los alimentos, por eso decidió aceptar ayuda de quienes quieran sumarse con mercadería. “Para uno se hace medio insostenible, pero trato de hacer lo que puedo con lo que tengo”, afirmó.
Quienes deseen colaborar pueden aportar arroz, fideos, verduras, salsa, carne u otros productos para cocinar. También pueden comunicarse directamente con él al 299 325-0450.
Mientras intenta salir adelante con su emprendimiento, Ezequiel sigue encontrando tiempo para cocinar un plato más y acercarlo a alguien que lo necesita. Lo hace desde un lugar muy particular: el de alguien que conoce perfectamente lo que significa pasar hambre, dormir en la calle y esperar una mano solidaria en el momento justo.
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