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Del miedo a la esperanza: así cambió la vida de Isabella, la nena que necesita viajar a México

Rocío, su mamá, confirmó la noticia y contó cómo será el tratamiento que durará 28 días. Viajarán a fines de abril.

Durante semanas, el nombre de Isabella circuló de boca en boca, en redes sociales, en eventos solidarios y gestos silenciosos que se multiplicaron sin pedir nada a cambio. En apenas un mes y medio, una familia logró reunir 35 mil dólares, una cifra que parecía inalcanzable, pero que terminó convirtiéndose en realidad gracias a una ola de solidaridad que desbordó las expectativas. Ese dinero permitirá que la nena de nueve años con parálisis cerebral acceda a un tratamiento especializado en México que abre una nueva esperanza para mejorar su calidad de vida.

Rocío, su mamá, todavía intenta asimilar lo que pasó. “Hace un mes y medio no sabíamos si íbamos a poder lograrlo. Lo veíamos muy lejos, era una suma enorme y además había otros gastos, pero decidimos intentarlo”, contó en diálogo con LU5. La campaña fue intensa, emocionalmente agotadora y, al mismo tiempo, profundamente reparadora: “La respuesta de la gente fue impresionante. No solo de Cinco Saltos, sino de muchísimos lugares. Fue increíble ver cómo todos se involucraron”.

El objetivo era claro y urgente: el tratamiento debía pagarse completo y en efectivo antes del 5 de marzo. No había margen para demoras. Cada día contaba. “Fue un mes y medio súper intenso. Dormíamos poco, pensábamos todo el tiempo en cómo seguir, en qué más hacer. Cuando finalmente llegamos al monto, no lo podíamos creer”, recuerda Rocío. Las fiestas de fin de año fueron distintas. “Las pasamos llorando, pero de emoción. Llorábamos de felicidad, de alivio”.

Isabella convive con parálisis cerebral desde muy pequeña. A los cinco meses de vida sufrió una muerte súbita frustrada, un episodio que marcó un antes y un después. Desde entonces, la vida familiar se organizó alrededor de cuidados, terapias y acompañamiento constante. “Ella tiene muchas complicaciones, sufre convulsiones diariamente y requiere medicación, pero en general es una nena feliz”, describe su mamá. Esa felicidad es, para la familia, el motor que impulsa todo.

Isabella, nena con paralisis cerebral que viaja a Mexico (1)

Desde el primer día, Isabella realiza rehabilitación. Terapias, controles médicos, tratamientos sostenidos en el tiempo. Nada fue improvisado. “Desde el día cero empezamos a trabajar”, dice Rocío. Sin embargo, el tratamiento que ahora se abre como posibilidad es distinto. No promete milagros, pero sí algo que para la familia es enorme: una oportunidad más.

Cómo se enteraron de la posibilidad del tratamiento en México

La historia de cómo se enteraron de este tratamiento también tiene algo de destino. En marzo del año pasado, Rocío y su familia vieron una película que cuenta la historia de un niño con parálisis cerebral. “Ahí se mencionaba este tratamiento. En ese momento se hacía solo en la India. Cuando terminó la película, nos miramos y dijimos: ¿esto existe de verdad?”. La duda fue el punto de partida de una investigación que llevó tiempo, consultas y mucha cautela. “Uno nunca sabe si estas cosas son reales o no”.

Después de averiguar, lograron contactarse con la clínica. Enviaron la historia clínica completa de Isabella, estudios, informes médicos. La respuesta llegó con una noticia que encendió una luz: Isabella había sido aceptada para realizar el tratamiento. Actualmente, solo se realiza en dos lugares del mundo: la India y México. La opción más cercana fue Monterrey. En la India, además, no hay turnos disponibles hasta 2027.

El tratamiento está específicamente diseñado para parálisis cerebral. Si bien también se aplica en otras patologías neurológicas como Parkinson, en este caso el abordaje está centrado exclusivamente en la condición de Isabella. Dura 28 días y su objetivo es regenerar células muertas y generar nuevas conexiones neuronales. “Podría ayudarla en lo motriz, en el habla, en la comunicación. No sabemos cuánto ni cómo, porque cada nene es distinto, pero cualquier mejora es importantísima”, explica Rocío con cautela y esperanza a la vez.

Isabella, nena con paralisis cerebral que viaja a Mexico (2)

Cuáles son las esperanzas de resultado

Hoy, Isabella se encuentra bien dentro de su cuadro. “Es una nena feliz”, repite su mamá, como una forma de anclar todo en lo esencial. Sin embargo, la rutina no es sencilla. Las convulsiones, las terapias diarias, los cuidados permanentes forman parte del día a día. “Hay que trabajar todos los días con sus complicaciones”, señala.

Entre todas las expectativas que rodean al tratamiento, hay una que se destaca por sobre las demás: la comunicación. “Para nosotros eso es lo más importante”, sostiene Rocío sin dudar. “Uno siempre piensa en los hijos a futuro. Ahora Isabella nos tiene a nosotros, a su papá y a mí. Pero el día que no estemos, queremos que ella tenga herramientas para desenvolverse sola”. La preocupación es profunda y sincera. “Si no puede comunicarse, si no puede desplazarse, todo se vuelve mucho más difícil. Todo lo que hacemos es pensando en su futuro”.

El viaje a México está previsto para fines de abril. La familia debe estar allí el 27 de abril, y el tratamiento comenzará el 28. Antes, se realizarán estudios iniciales, entre ellos una resonancia para evaluar la actividad neuronal de Isabella. Luego vendrán los 28 días de tratamiento, con sesiones diarias de aproximadamente una hora. Al finalizar, se repetirán los estudios para observar si se generaron nuevas conexiones neuronales.

Pero el proceso no termina ahí. “Después vienen entre ocho y nueve meses de trabajo de rehabilitación”, explica Rocío. Es una etapa clave, donde las posibles nuevas conexiones deben ser estimuladas y trabajadas a través de terapias. “No es algo inmediato. No es que termina el tratamiento y ya se ven los cambios. Hay que trabajar mucho”.

Isabella, nena con paralisis cerebral que viaja a Mexico (3)

En caso de que el tratamiento funcione y se observen mejoras, existe la posibilidad de repetirlo, aunque con límites. Puede realizarse hasta tres veces como máximo, con intervalos, ya que implica exposición a rayos y no es recomendable hacerlo de manera reiterada sin descanso.

Mientras tanto, Isabella continúa con sus terapias habituales en el centro de rehabilitación de Mutisias, en la ciudad de Neuquén. Terapia ocupacional, fonoaudiología, kinesiología: todo sigue en marcha. “Estas terapias son fundamentales antes y después del tratamiento. Si se generan nuevas conexiones, después hay que trabajarlas para que ella pueda adquirirlas”, explica su mamá.

Hoy, con el objetivo económico cumplido, la familia transita otra etapa. La ansiedad por el viaje convive con la necesidad de resolver cuestiones prácticas: alojamiento, organización, detalles logísticos. “Estamos con los pies en la tierra, pero con el corazón allá arriba”, resume Rocío.

La historia de Isabella no es solo la de una nena que viaja a México por un tratamiento. Es también la historia de una comunidad que respondió, de una familia que no bajó los brazos y de una mamá que convirtió la incertidumbre en acción. Durante un mes y medio, cada gesto solidario fue un paso más hacia ese viaje. Y ahora Isabella se prepara para escribir un nuevo capítulo, acompañada por todos los que, de alguna manera, ya forman parte de su camino.

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