Natalia Torres tiene 34 años y vive con sus dos hijos en una vivienda del barrio La Sirena de la que quieren desalojarla. Cuando comenzó a vivir en esa casa su hija menor tenía apenas unos meses y los dueños que le alquilaban desaparecieron. Con mucho esfuerzo pudo ir levantando la propiedad, sacó los servicios a su nombre y hasta puso una pequeña despensa, pero hace dos meses que estas personas reaparecieron y le iniciaron un juicio de desalojo que no la deja dormir.
"No sé qué hacer, a quién pedir ayuda. Realmente pensé en quitarme la vida. No tengo a dónde ir, me crie en un colegio de monjas en San Martín de los Andes y no tengo familia. No tengo otro techo para llevar a mis hijos", contó desesperada la mujer a LMNeuquén.
Hace 11 años que Torres vive en la vivienda de la calle Ceferino Namuncurá al 2045. Allí crio a su hijo mayor que hoy tiene 16 años y va a la secundaria, mientras que su nena de 10 que va a la escuela primaria N° 16, a pocos metros de la vivienda.
Cuando se mudó a esa casa comenzó pagando un alquiler y a los pocos meses los dueños dejaron de pagar los servicios, por lo que se los cortaron y se quedó sin luz y gas. De un día para otro, los propietarios no volvieron. Con mucho esfuerzo y mientras trabajaba limpiando casas logró ir acomodando la casa e incluso limpiar todo el terreno que estaba lleno de basura que molestaba a los vecinos.
"Cuando ellos desaparecieron y yo me seguí quedando, junté plata y regularicé los servicios a mi nombre. Pero ellos no me cobraron más alquiler. La familia era chilena y se fueron para allá", recordó la mujer, quien además contó que en 2016 tuvo un accidente que la dejó en terapia intensiva por varios meses con fracturas que hoy le generan dificultad para trabajar. El dinero que ganó del juicio por ese accidente lo puso en la vivienda para refaccionarla.
Sin embargo, hace dos meses, cuando las cosas parecían encaminarse, un abogado representante de los dueños apareció en la vivienda y le dijo que debían irse. "Él me hizo firmar un documento donde yo accedía a irme el 2 de mayo, pero yo no sé leer, se aprovechó de mi dificultad", aseguró la mujer, quien contó además que desde entonces no puede dormir, y hasta se le está cayendo el pelo por sentirse tan mal.
Natalia explicó que no tiene un trabajo en blanco, por lo que no puede alquilar y contó que recorrió oficinas públicas pidiendo una ayuda que aún no llega. "Estoy con tratamiento psicológico, le dije que si entraban yo me iba a matar, no sé qué hacer. Esto es muy difícil, necesito ayuda", manifestó.
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